ATENDER A LA VOZ DEL PUEBLO. Por Dagoberto Valdéz. Convivencia.
Lunes de Dagoberto
ATENDER A LA VOZ DEL PUEBLO
Cuba corre un gravísimo peligro: la escalada de la violencia y la desesperación del pueblo.
Cubanos de a pie irrumpiendo en la sede del Partido Comunista en la ciudad de Morón, Ciego de Ávila, en el centro del país es solo una muestra de ese peligro.
A diferencia del 11 de julio de 2021, en que ocurrieron las mayores protestas desde 1959, en más de 60 centros urbanos de todo el país, con miles de personas que caminaban por nuestras calles sin escoger un lugar a dónde enfocarse, ahora los que protestaban ya eligieron el destino de su marcha, identificando la causa de nuestros sufrimientos.
Y de lo ocurrido en Morón y por las demás formas de protesta que han venido sucediéndose en los últimos tiempos, todos deberíamos sacar algunas enseñanzas:
1. El actual estado terminal crítico puede llevar a la desesperación incontrolable del pueblo. Y eso no lo quiere nadie del pueblo.
2. Esa desesperación puede desembocar en una violencia, que puede desbocarse y traer consecuencias impensables. Y eso no lo quiere nadie del pueblo.
3. El régimen debe escuchar, estar atento y responder efectivamente a estas “señales” que son llamadas de alerta de hasta dónde puede llegar esta situación de colapso.
4. Lo repetimos, ahora con más evidencia: “Quien cierra el paso al cambio en paz, abre la puerta a la violencia” (Revista Vitral. Editorial No. 55, 2003). Esto es una consecuencia inevitable cuando el poder se niega al cambio.
5. La única forma de evitar la violencia y el caos es abriendo las puertas al cambio que Cuba necesita en un clima de serenidad y paz, pero con la urgencia que el momento crítico exige.
6. Quien demora, dilata e intenta ganar tiempo, sin escuchar y abrirse a las demandas de cambio de nuestro pueblo, es el causante de la violencia y todo lo que pudiera venir después. Esa es la raíz y la sinrazón de la crisis sistémica en la que estamos, y de la violencia a la que se ha visto abocado el pueblo desesperado por este sinvivir.
7. Es estrictamente necesario, se acaba el tiempo, es urgente, evitar la desesperación y la violencia abriendo el paso al cambio político, económico y social que Cuba necesita ya.
8. Es mejor hacerlo entre nosotros, todos los cubanos de la Isla y de la Diáspora. Nosotros somos y debemos ser “los protagonistas de nuestra propia historia personal y nacional” (San Juan Pablo II, 1998). Es mejor hacerlo ya, antes de que ocurran otras cosas.
9. Es mejor responder primero, sí, es un deber del poder responder primero y urgentemente, a las demandas de cambio de nuestro pueblo, que negociar con otros gobiernos. Incluso, sería mucho mejor camino liberar a todos los presos políticos argumentando la estabilidad y la paz social entre cubanos que acudiendo a otras instituciones que, con muy buena voluntad intentan facilitar, interceder y mediar.
10. En resumen, que es mejor, que es muy urgente, atender a la voz de los que sufren y, antes de “abrirse” al mundo, comenzar por abrirse a nuestro propio pueblo, para transitar en paz por los pasos de cambio hacia la democracia.
El Venerable Padre Félix Varela, fundador de la nación cubana, trazó ese camino hacia la libertad, la eticidad y el civismo, cuando expresó:
Se trata de “Formar hombres de conciencia y no farsantes de sociedad (…), hombres que no sean soberbios con los débiles, ni débiles con los poderosos” (Cartas a Elpidio. Tomo I sobre la impiedad. Carta Primera).
Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.





















