Anatomía del descontento: un 60,4% de los cubanos conectados exige un cambio político frente al muro del miedo. /Tercera encuesta de Diario de Cuba: el miedo sigue silenciando a una mayoría de cubanos que quiere cambios. DDC.
Anatomía del descontento: un 60,4% de los cubanos conectados exige un cambio político frente al muro del miedo
Por Ángles Rosas
Diario de Cuba
Diario de Cuba
11 de agosto de 2026

La tercera encuesta de DIARIO DE CUBA concluye que el descontento en la Isla va mucho más allá de la crisis económica y que la represión sigue siendo el principal obstáculo para convertirlo en acción pública.
El silencio que impera en las calles de Cuba no es sinónimo de apoyo ni de resignación de la ciudadanía, sino consecuencia de un calculado mecanismo de terror estatal. Esta conclusión es parte de los resultados de la tercera encuesta de DIARIO DE CUBA, aplicada por Cubadata e incluida en un estudio de panel coordinado por el experto en análisis estadístico Arístides A. Vara Horna, sobre una muestra de 2.214 ciudadanos conectados. Los datos revelan una verdad inapelable: el 60,4% de los consultados considera urgente un cambio político en la Isla, mientras que el 57,9% declara una abierta insatisfacción con el sistema totalitario actual.
La investigación, titulada Foco Cuba: Opinión, autocensura y acción cívica demuestra que el malestar civil ya no responde únicamente a las penurias materiales del día a día. Al indagar sobre las principales problemáticas del país, la crisis económica y la escasez (49,0%) aparecen prácticamente empatadas con la falta de libertades civiles y políticas (49,0%). A esto se suma un profundo rechazo al inmovilismo gubernamental (44,3%) y a la rampante corrupción institucional (36,4%).
Las cinco capas del silencio público
El estudio desarma la falsa narrativa oficialista al analizar cómo se comporta el ciudadano y estructurar el silencio social en cinco capas sucesivas: el malestar privado, el miedo bloqueador, la búsqueda de una voz protegida, la acción de baja exposición y, finalmente, un núcleo pequeño de capacidad organizada.
Bajo este modelo, la aparente pasividad colectiva responde a que el descontento no salta de manera automática a la protesta callejera debido a los filtros de riesgo. De hecho, el 54,6% de los encuestados admitió que casi siempre evita expresar opiniones políticas públicamente, y un 58,8% confesó sentir un miedo real a sufrir consecuencias represivas contra sí mismo o contra su familia.
[ACCEDE AQUÍ A LOS RESULTADOS COMPLETOS DE LA ENCUESTA 1, LA ENCUESTA 2 Y LA ENCUESTA 3 DE DIARIO DE CUBA, REALIZADAS POR CUBADATA]
El anonimato digital como trinchera
Cuando se elimina la amenaza represiva de la ecuación, la disidencia latente sale a la luz. El 63,1% de los panelistas dijo sentirse plenamente seguro al responder encuestas de carácter anónimo. Asimismo, el 67,8% de la muestra reconoció que las respuestas políticas de la población cambiarían radicalmente si en Cuba se pudiera hablar sin temor.
Esa percepción coincide con otro hallazgo de DIARIO DE CUBA sobre preferencias de régimen. Entre quienes respondieron a preguntas sensibles sobre el futuro político del país, alrededor del 57% se pronunció por eliminar el partido único y cerca del 50% por eliminar la Seguridad del Estado. El resto de quienes expresaron una opinión al respecto se inclinó mayoritariamente por reformar esas instituciones y solo una pequeña minoría defendió mantenerlas. Además, alrededor del 37% de los encuestados prefirió no responder sobre el partido único y cerca del 28% hizo lo mismo en cuanto a la Seguridad del Estado, un silencio que los investigadores interpretan como parte del fenómeno de la autocensura y no como respaldo al sistema.
Esta necesidad de canales seguros redefine las formas de resistencia dentro de la Isla. Ante la imposibilidad de manifestarse abiertamente por el "costo de la voz" —el cual se triplica en la zona oriental del país y golpea con mayor fuerza a la población afrodescendiente—, los cubanos priorizan la acción de baja exposición.
Si las condiciones fueran seguras, el 50,6% se implicaría en compartir información verificada, el 48,5% respondería sondeos anónimos y el 36,3% hablaría libremente con familiares o amigos. Solo un ínfimo 8,7% se quedaría de brazos cruzados.
La paradoja de la autocensura radical
Cruzando estos datos con las olas previas del panel de investigación, se confirma una paradoja sociopolítica determinante: las personas que más se autocensuran en público son las que albergan las posturas más radicales de oposición en la privacidad.
En los sectores donde el miedo es mayor, el respaldo a eliminar el monopolio del Partido Comunista de Cuba (PCC) escala hasta el 68,4%, superando por más de 20 puntos a quienes se expresan con menor temor.
Este fenómeno explica por qué encuestas masivas previas, distribuidas en redes de activistas, han arrojado techos de insatisfacción del 94% y un amplio apoyo a salidas radicales. El actual estudio de DIARIO DE CUBA disciplina metodológicamente esos números, al mapear la media del ciudadano conectado dentro de Cuba: un sector social que rechaza tajantemente el sistema, pero que vive atenazado por la supervivencia y fragmentado respecto al futuro.
Una transición con demandas sociales y sin ruta única
A diferencia de los discursos monolíticos, los cubanos que anhelan la democracia no comparten una única hoja de ruta para salir de la dictadura, sino que conviven en una fragmentación de opciones. Un 22,4% considera idóneo un diálogo amplio con transición ordenada; el 22,7% apuesta por una fuerte presión internacional; el 18,4% exige un cambio político profundo antes que cualquier otra medida; y un 16,3% prioriza el alivio económico inmediato.
Del mismo modo, la legitimidad de una futura transición en Cuba no se limita al ejercicio del voto. Los ciudadanos exigen un cambio que combine reglas políticas claras con garantías sociales básicas.
Las tres principales condiciones exigidas para el nuevo rumbo aparecen casi empatadas: proteger la salud, la educación y los servicios públicos (20,0%); celebrar elecciones libres y plurales (19,0%); y blindar la soberanía nacional (19,2%). La demanda de justicia por violaciones graves de Derechos Humanos reúne el 11,3% de los apoyos.
El refugio fuera del Estado social
Esta insistencia en la protección de los servicios básicos coexiste con un divorcio absoluto del aparato estatal. Los estudios anteriores de Cubadata muestran que desde el año 2021 la insatisfacción con el Gobierno supera el 71%. Para el primer trimestre de 2026, la crisis rebasó los límites públicos e impactó directamente al interior del hogar en el 36,5% de los casos, obligando al 61,7% de las familias a saltarse comidas por falta de alimentos.
Como consecuencia directa del colapso del "Estado social" castrista, apenas un escaso 5,6% de la población consultada cree que las instituciones sostendrán su vida diaria. En respuesta, el 64,5% de los adultos del estrato conectado se ha mudado hacia la Actividad No Estatal (ANE) y el emprendimiento privado. El 84,4% ve en el sector privado o mixto el verdadero motor económico de la Isla, despojando al régimen de su última cuota de control social a través del empleo.
El núcleo movilizador y el escenario futuro
El estudio de DIARIO DE CUBA establece que el sector con mayor disposición directa a la protesta y con una capacidad organizada real se concentra en un núcleo pequeño pero altamente activado, que representa el 3,2% de la muestra (perfil "movilizante instituyente"). Aunque esta cifra funciona como un indicador de vanguardia cívica, el análisis de Cubadata advierte que no predice un estallido social inminente, dado que el régimen aún tiene el monopolio de la violencia física.
No obstante, la inercia del cambio parece irreversible de acuerdo con la percepción colectiva. El 50,6% de los cubanos consultados sostiene la firme convicción de que el rumbo político del país cambiará de manera inevitable a corto o mediano plazo, frustrando los intentos de contención de la cúpula militar.
Asimismo, el colapso interno es de tal magnitud que el 43,8% ya vislumbra para Cuba un escenario de transición por desgaste político de la dictadura, calcado de la crisis de gobernabilidad que sufre Venezuela. Los datos de 2026 certifican el fin de la hegemonía castrista en la mente de los ciudadanos. La transición avanza silenciosa, protegida tras el muro de la autocensura.
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Tercera encuesta de DIARIO DE CUBA: el miedo sigue silenciando a una mayoría de cubanos que quiere cambios
Por Ángeles Rosas
Diario de Cuba
11 de agosto de 2026
Por Ángeles Rosas
Diario de Cuba
11 de agosto de 2026

La autocensura permanece como uno de los principales mecanismos de control político en Cuba. El anonimato es la vía para expresar un descontento mucho más amplio de lo que reflejan las opiniones públicas.
Una nueva encuesta de DIARIO DE CUBA, la tercera de una serie de diez estudios sobre la realidad cubana, muestra que el silencio político dentro de la Isla no debe interpretarse como respaldo al régimen, sino como el resultado del miedo y de los costos que implica expresar opiniones críticas.
La investigación, realizada por el experto en análisis estadístico Arístides A. Vara Horna a partir de datos recabados por Cubadata, se basa en un panel de 2.214 cubanos de todo el país conectados a internet, entrevistados entre el 20 de mayo y el 8 de junio de 2026. El estudio, titulado Foco Cuba: Opinión, autocensura y acción cívica, combina el seguimiento de los mismos participantes con un experimento de encuesta diseñado para medir cómo influye el temor en las respuestas, una metodología poco frecuente en investigaciones sobre regímenes autoritarios.
Los resultados muestran que el miedo condiciona de forma decisiva la expresión pública. El 58,9% de los encuestados reconoce que evita hablar de política casi siempre por temor a las consecuencias, y el 61,9% admite sentir miedo a sufrir represalias personales o contra su familia.
Sin embargo, cuando las personas perciben que pueden responder de forma segura, la disposición a expresar sus opiniones cambia de manera significativa. El 63,1% afirma sentirse completamente seguro al participar en encuestas anónimas y el 67,8% considera que las respuestas de los cubanos serían distintas si pudieran hablar sin miedo.
Ese fenómeno también se refleja en las preguntas más sensibles sobre el sistema político. Entre quienes respondieron, alrededor del 57% apoyó eliminar el partido único y cerca del 50% se manifestó a favor de eliminar la Seguridad del Estado. Pero el estudio también registra un elevado nivel de abstención: alrededor del 37% prefirió no responder sobre el partido único y cerca del 28% hizo lo mismo respecto a la Seguridad del Estado. Entre quienes sí contestaron pero no apoyaron la eliminación del PCC, la mayoría optó por reformar profundamente esa institución y solo una pequeña minoría (alrededor del 3%) defendió mantenerla.
[ACCEDE AQUÍ A LOS RESULTADOS COMPLETOS DE LA ENCUESTA 1, LA ENCUESTA 2 Y LA ENCUESTA 3 DE DIARIO DE CUBA, REALIZADAS POR CUBADATA]
Para Vara Horna, esas cifras representan "un piso de la disidencia observable", precisamente porque una parte importante de quienes prefieren guardar silencio son también quienes muestran posiciones más críticas cuando finalmente responden.
La encuesta identifica además una paradoja: las personas con mayores niveles de autocensura son las que expresan un respaldo más alto al cambio político. En el grupo donde el miedo es mayor, el apoyo a eliminar el monopolio político del Partido Comunista alcanza el 68,4%, más de 20 puntos por encima del registrado entre quienes dicen expresarse con mayor libertad.
El análisis señala que ello ayuda a explicar por qué las manifestaciones públicas de descontento no reflejan necesariamente el verdadero alcance del rechazo al sistema.
La investigación también muestra que el silencio no afecta por igual a todos los sectores sociales. El llamado "costo de la voz" aumenta considerablemente en el oriente del país y resulta mayor entre la población afrodescendiente, lo que indica que la capacidad de expresar opiniones políticas depende también de las condiciones sociales y territoriales.
Pese a ello, el estudio concluye que el miedo no elimina la disposición a actuar. Si existieran condiciones seguras, el 50,6% compartiría información verificada, el 48,5% participaría en encuestas anónimas y el 36,3% hablaría libremente con familiares y amigos sobre política. Apenas el 8,7% asegura que no realizaría ninguna acción.
La muestra corresponde únicamente al estrato de cubanos con acceso a internet y no pretende representar a toda la población del país. Está integrada por personas con una edad media de 40 años; el 45,0% son mujeres y el 54,9% hombres. Territorialmente, el 45,3% reside en el oriente, el 30,4% en el occidente y el 24,3% en la región central.
En las próximas entregas, DIARIO DE CUBA profundizará en cómo el descontento se traduce en una demanda de cambio político, cuáles son las vías de transición que imaginan los cubanos y cómo la crisis económica ha modificado la relación de la ciudadanía con el Estado.





















