Presa política Ana Ibis Tristá Padilla cumple una condena de 14 años de prisión, con asma crónica, fallas renales y rigidez y desgarro en los tendones de ambas piernas. Dice que su condena solo tendrá sentido si ayuda a la libertad de Cuba. RTV Martí.
Presa política dice que su condena solo tendrá sentido si ayuda a la libertad de Cuba
Por Yolanda Huerga
7 de octubre de 2026

Ana Ibis Tristá Padilla. (Tomada de su perfil de Facebook)
Ana Ibis Tristá Padilla cumple una condena de 14 años de prisión en la cárcel La Veguita tras un proceso judicial irregular y sin garantías legales.
La presa política Ana Ibis Tristá Padilla, recluida en la prisión de mujeres La Veguita, en la provincia Las Tunas, afirmó en una carta que su cautiverio cobra un sentido pleno si sirve como peldaño hacia la libertad de Cuba.
“En primer lugar queremos destacar su testimonio de firmeza y de valentía en favor de la libertad. Es una persona que está injustamente encarcelada, condenada a 14 años, es decir, saldría de la cárcel en 2038, después de uno de los juicios más injustos y menos garantistas que ha existido en las últimas décadas”, indicó Yaxys Cires, director de estrategia del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).
“A a ella la exoneró el tribunal en una primera instancia y después, porque la policía política la quería en la cárcel, le repitieron el juicio sin aportar ninguna prueba”.
Tristá Padilla, de 37 años, fue sentenciada a 14 años de privación de libertad, acusada de los delitos de propaganda contra el orden constitucional y otros actos contra la Seguridad del Estado. La Fiscalía le atribuyó la organización de una manifestación pacífica en la capital tunera que no se llegó a realizar.
Fue inicialmente absuelta por falta de pruebas; sin embargo, de acuerdo con organizaciones de derechos humanos, en una evidente maniobra impulsada por la Seguridad del Estado, se instrumentó un nuevo juicio y una nueva sentencia sin garantías legales ni nuevas evidencias.
En la misiva, dirigida al Observatorio Cubano de Derechos Humanos, la activista encarcelada lamenta que su salud sea cada día más precaria, empeorada por las duras condiciones carcelarias.
"Mi enfermedad, la anorexia, voy controlándola gracias a la inmensa ayuda de ustedes. El asma crónica y el tema de mis fallas renales me afectan bastante y por lo general estoy siempre descompensada", dijo.
La joven explica que depende de la furosemida de por vida para evitar un colapso renal. Sin embargo, el uso prolongado de este medicamento le ha provocado rigidez y desgarro en los tendones de ambas piernas, perdiendo la sensibilidad en la parte inferior del cuerpo:
"Apenas puedo caminar y mantengo dolores diarios, pero no debo dejar de tomar la furosemida pues los riñones colapsan", añadió.
“Es una situación gravísima y por eso reiteramos nuestra denuncia y creemos que lo que se está cometiendo en contra de ella y en contra de otros presos políticos es un crimen de lesa humanidad. Por eso hacemos un llamado internacional para que, en medio de tantos problemas que existen, no nos olvidemos de los presos políticos cubanos”, recalcó Cires.
En su mensaje, la presa política detalló que en el penal operan internas que colaboran con las guardias filtrando información sobre el resto de las reclusas. Asimismo, denunció que las autoridades penitenciarias se ensañan especialmente con ella debido a su condición de prisionera política.





















