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Video Carlos Sánchez Berzain: El momento exige acción, organización y valentía para la recuperación efectiva de la libertad y la soberanía del pueblo venezolano. Transiciones prolongadas suelen favorecer a las dictaduras.

Restitución de la democracia para liberar a Venezuela
Por Carlos Sánchez Berzain el 7 de enero de 2026


Carlos Sánchez Berzaín entrevistado por Patricia Poleo en "Factores de Poder": En los primeros días de enero, Venezuela volvió al centro del tablero geopolítico tras una operación militar de Estados Unidos que terminó con la captura y sometimiento a la justicia estadounidense del jefe del denominado Cartel de los Soles. El hecho fue calificado como histórico y sin precedentes, al evidenciar que el país era dirigido por una estructura de narcotráfico y narcoterrorismo enquistada en el poder. La detención del máximo líder del régimen marcó un golpe directo al corazón del narcoestado, aunque no significó, por sí sola, el fin de la dictadura.

Pese a la salida del principal cabecilla, el aparato político y criminal que sostiene al régimen permanece intacto y condicionado por la presión internacional. Washington se consolidó como el actor que fija la agenda y advierte sobre nuevas acciones si no se cumplen ciertos pasos, mientras el resto de la estructura en el poder se ve forzada a negociar bajo amenaza. El mensaje es claro: los narcoestados no son intocables y la fuerza del crimen puede ser enfrentada con poder legítimo.

Sin embargo, el contraste interno es notorio. No hubo movilización popular, ni quiebres visibles en las fuerzas armadas, ni un liderazgo opositor capaz de capitalizar el momento. La oposición, que había ganado las elecciones del 28 de julio, no logró asumir el poder ni construir una autoridad efectiva, perdiendo la iniciativa política desde comienzos de enero.

En este escenario, Estados Unidos se ve obligado a tratar con los restos del grupo criminal que aún controla el territorio. La situación se agrava por las divisiones internas del régimen y la presencia de múltiples actores ilegales —desde grupos armados y mafias internacionales hasta la influencia de Cuba, Rusia y China— que convierten al país en un epicentro del crimen organizado transnacional.

El debate de fondo gira en torno a cómo recuperar la democracia. La experiencia regional muestra que las transiciones prolongadas suelen favorecer a las dictaduras, que entregan el gobierno pero no el poder. La alternativa planteada es una restauración directa de la democracia: cambio de leyes, procesamiento de responsables y exclusión política de las estructuras criminales, evitando pactos que garanticen impunidad y continuidad.

Mientras el régimen muestra signos de desgaste, el tiempo juega en contra. Sin liderazgo visible, sin presión interna y sin una estrategia clara ante Washington, el riesgo es que el sistema sobreviva bajo nuevas formas. El momento exige acción, organización y valentía para acompañar la presión internacional y convertir un golpe histórico al narcotráfico en la recuperación efectiva de la libertad y la soberanía del pueblo venezolano.


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