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El canciller del régimen cubano aparece en Caracas en plena crisis, sin agenda clara y junto a Delcy Rodríguez. Participó en el homenaje a los militares fallecidos, cubanos entre ellos. Diario de Cuba.

El canciller del régimen cubano aparece en Caracas en plena crisis, sin agenda clara y junto a Delcy Rodríguez
Diario de Cuba
9 de enero de 2026

El canciller cubano junto a Delcy Rodríguez y otras autoridades venezolanas. Prensa Latina

Bruno Rodríguez participó en el homenaje a los militares fallecidos ―cubanos entre ellos― durante la operación para capturar a Maduro.

En medio de las tensiones políticas en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y la reconfiguración de lealtades en el seno del régimen, y luego de que Donald Trump afirmara que Washington gobernará el país y le exigiera romper toda relación con Cuba, el canciller de La Habana, Bruno Rodríguez Parrilla, llegó este jueves a Caracas y se reunió con las máximas autoridades locales, incluida la presidenta encargada Delcy Rodríguez.

Rodríguez Parrilla llegó para participar en el acto oficial de homenaje a los militares fallecidos durante los ataques de EEUU el pasado sábado, que terminaron con la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores. Entre los muertos, tanto Caracas como La Habana han reconocido la presencia de al menos 32 cubanos.

"La sangre de ambos pueblos se fundió en tierra venezolana, como corresponde a naciones hermanas", afirmó el canciller al tomar la palabra en el acto.

"Viene Cuba a rendir emocionado tributo a los combatientes cubanos que, en desigual combate, enfrentaron al enemigo imperialista que profanaba la soberanía de la Patria venezolana y protegían al presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros", agregó.

En un discurso dominado por la propaganda y la retórica habitual del régimen cubano, Rodríguez Parrilla sostuvo que "la Revolución Bolivariana y Chavista y la Revolución Cubana, en sus destinos y en su lucha común, serán ejemplos para la liberación de los pueblos de nuestra América".

"Continuaremos en nuestro trabajo en defensa de la paz, en la movilización internacional, en la campaña en defensa del derecho internacional y del derecho a la vida y a la paz de los pueblos", enfatizó y, precisamente, la continuidad de ambos regímenes es la que pende de un hilo, según las declaraciones y acciones de la Administración Trump.

La visita de Rodríguez Parrilla a Venezuela abre interrogantes en tal sentido, toda vez que no está claro cómo serán las relaciones entre Caracas y La Habana a partir de ahora, máxime en un contexto en el que el régimen de Cuba "debería estar muy preocupado" tras la detención de Maduro y la pérdida total del suministro de petróleo barato que le enviaba Caracas, reseñó el exdirector de la CIA David Petraeus.

En este contexto, La Habana se apresura a reforzar el trabajo ideológico y de inteligencia interna, mientras EEUU reubica parte de su flota en el Caribe en aguas al norte de Cuba, elevando aún más la presión. Al respecto, Trump dijo este jueves: "Creo que Cuba pende de un hilo. Cuba está en serios problemas (...) Cuba ha estado en problemas durante los últimos 25 años y no ha llegado a caer. Pero creo que están bastante cerca por voluntad propia".

Al ser interrogado sobre cómo podría presionar a La Habana, dijo: "No creo que pueda hacer más presión que ir allí y arrasarlo todo. Toda su alma, toda su vida era Venezuela. Tenían su petróleo, su dinero".

Sobre la continuidad del régimen cubano, el politólogo Juan Antonio Blanco dijo a DIARIO DE CUBA que "recurrir al uso ilimitado de la represión para imponer la aceptación del regreso de la sociedad cubana a condiciones de vida premodernas puede ser su último error".

Blanco se refirió, asimismo, al "impacto psicológico" de la captura de Maduro en la élite del castrismo: "¿Se atrincherarán unos en el inmovilismo y otros en la balcanización y el pesimismo, o se dispondrán de diversas maneras a tomar iniciativas para salvaguardar sus intereses básicos?", cuestionó.

Por lo pronto, consideró, "la élite de poder ha dejado pasar todos sus trenes y ahora no tiene nada que ofrecer a Washington, salvo dejar de representar un peligro para su seguridad nacional. Eso supone solo una cosa: que desalojen de forma no violenta el poder".

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