'Cuba está en sus últimos momentos' y 'tendrá una gran vida nueva', afirma Trump en la cumbre Escudo de las Américas, un encuentro concebido para reforzar la alianza de gobiernos conservadores de la región. 14ymedio/EFE.
“Cuba está en sus últimos momentos" y "tendrá una gran vida nueva", afirma Trump
14ymedio/EFE
7 de marzo de 2026
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7 de marzo de 2026

El encuentro en Miami se produce en un contexto internacional tenso para Washington, marcado por la guerra abierta con Irán.
La cita en Florida reunió a una docena de presidentes aliados y fijó nuevas prioridades regionales
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reunió este sábado en Miami a una docena de mandatarios latinoamericanos afines en la cumbre Escudo de las Américas, un encuentro concebido para reforzar la alianza de gobiernos conservadores de la región y marcar una nueva línea de política hemisférica desde Washington. Durante el evento, celebrado en un club de golf en Florida, el mandatario estadounidense expuso su visión estratégica para América Latina, combinando advertencias geopolíticas, anuncios diplomáticos y comentarios que dejaron titulares.
Trump dedicó parte de su discurso a la situación de Cuba, un tema que describió como inminente punto de inflexión. Según el presidente estadounidense, el sistema político de la Isla atraviesa sus momentos finales. “Cuba está en sus últimos momentos de vida tal como es ahora. Tendrá una gran vida nueva, pero está en sus últimos momentos de vida tal como es”, declaró durante el encuentro.
El mandatario aseguró además que Washington mantiene conversaciones con el Gobierno cubano. “Yo pensaría que un acuerdo con Cuba se haría muy fácilmente, pero durante 50 años he estado oyendo hablar de Cuba; desde que era un niño pequeño escuchaba sobre Cuba”, afirmó. Trump añadió que tanto él como su secretario de Estado, Marco Rubio, están “negociando” con La Habana.
El comentario llega en medio de la fuerte crisis económica que atraviesa la Isla tras el colapso del suministro petrolero venezolano. Después de la captura de Nicolás Maduro durante la operación impulsada por Estados Unidos el pasado 3 de enero, Caracas dejó de enviar crudo a Cuba.
A pesar de hablar de un posible acuerdo, Trump dejó claro que su prioridad inmediata se encuentra en otro frente internacional. Según explicó, su “enfoque ahora mismo” está en la guerra con Irán.
La cumbre también estuvo marcada por un giro diplomático en la política estadounidense hacia Venezuela. Trump anunció que su Administración ha reconocido formalmente al Gobierno encabezado por Delcy Rodríguez y ordenó restablecer las relaciones diplomáticas entre Washington y Caracas.
Según explicó, la decisión implica la reapertura de canales diplomáticos y consulares entre ambos países tras años de ruptura institucional. “Está haciendo un excelente trabajo”, aseguró el presidente estadounidense al referirse a la dirigente venezolana, quien asumió la presidencia interina con el respaldo de las instituciones chavistas que permanecieron en el poder.
Desde entonces, Washington ha impulsado un acercamiento gradual con Caracas, que incluye el levantamiento parcial de algunas restricciones y la apertura de contactos diplomáticos. El objetivo declarado por la Administración estadounidense es favorecer la estabilidad política y la recuperación económica del país.
La decisión también responde a intereses estratégicos, especialmente en el sector energético. La Casa Blanca ha manifestado su intención de reactivar la industria petrolera venezolana y reforzar la cooperación económica con el país, particularmente en petróleo y minerales.
Trump presentó la reunión como el inicio de una estrategia para reforzar la influencia estadounidense en el continente y frenar la presencia de actores externos. En ese marco, advirtió que su Gobierno no permitirá “la influencia extranjera hostil” en el hemisferio, un mensaje que vinculó directamente con la importancia estratégica del Canal de Panamá.
“No vamos a permitir que la influencia extranjera hostil logre establecerse en este hemisferio, eso incluye al Canal de Panamá”, afirmó el mandatario. Trump volvió a mostrar su interés por la vía interoceánica durante su intervención y se dirigió directamente al presidente panameño. “Presidente de Panamá, amo ese canal, José. Pienso que (Panamá) hizo el mayor acuerdo en la historia. Lo compró por 1 dólar de uno de nuestros brillantes presidentes (Jimmy Carter en 1977). No puedo dormir por ese acuerdo. Se lo dieron por 1 dólar”, dijo.
El mandatario también defendió su renovada interpretación de la tradicional doctrina estadounidense hacia el continente, a la que llamó “Doctrina Donroe”, una versión actualizada de la histórica política de intervención en América para frenar la influencia de potencias de otras regiones.
El discurso de Trump combinó anuncios de política exterior con momentos más distendidos. En uno de los comentarios que provocó risas entre los asistentes, el mandatario aseguró que no tiene intención de aprender español.
“No voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo. No tengo problema con los idiomas, pero no voy a dedicar tanto tiempo a aprender el suyo”, afirmó, señalando que prefiere apoyarse en intérpretes.
Trump añadió que su secretario de Estado tiene “una ventaja lingüística” por hablar español y relató una anécdota sobre una negociación con un mandatario extranjero en la que, según dijo, un intérprete no tradujo correctamente sus palabras.
El encuentro en Miami se produce en un contexto internacional tenso para Washington, marcado por la guerra abierta con Irán y por el intento de la Casa Blanca de redefinir su papel global. En ese escenario, la cumbre Escudo de las Américas aparece como una plataforma con la que Trump busca reorganizar alianzas regionales y reforzar la presencia estadounidense en América Latina.
Entre los asistentes estuvieron los presidentes Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz Pereira (Bolivia), Rodrigo Chaves Robles (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), Daniel Noboa (Ecuador), Nayib Bukele (El Salvador), Irfaan Ali (Guyana), Nasry Asfura (Honduras), José Raúl Mulino (Panamá) y Santiago Peña (Paraguay), además de la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar. También participó el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien asumirá el cargo en los próximos días.





















