De banco en banco: la odisea de obtener efectivo para comprar comida en Cuba. Por Laura Sarmiento Pérez. Diario de Cuba. + video UNPACU.
De banco en banco: la odisea de obtener efectivo para comprar comida en Cuba
Por Laura Sarmiento Pérez
Diario de Cuba
8 de abril de 2026
Por Laura Sarmiento Pérez
Diario de Cuba
8 de abril de 2026

Cubanos intentando obtener dinero en efectivo en Santiago de Cuba tras cobrar sus salarios y pensiones. Diario de Cuba
Guantánamo Cuba: Cola de jubilados y otros que tratan de cobrar sus pensiones- UNPACU
'Puedes pasarte 15 días amaneciendo en el banco para sacar el salario completo, porque unas veces no hay dinero y otras no hay corriente', dice un profesor.
Los días 5 de cada mes, Reinier, profesor de Educación Física en una escuela primaria de Santiago de Cuba, recibe en su tarjeta BANDEC (del Banco de Crédito y Comercio) su salario de 6.000 pesos. Desde ese momento comienza la agonía para cobrarlos, porque sin efectivo es muy difícil comprar alimentos y productos de primera necesidad en Cuba.
"Todos los meses es lo mismo, tengo que amanecer en el banco para cobrar un tercio de mi salario porque solo te dejan sacar 2.000 pesos, y a veces solo 1.000, cuando reciben poco dinero", explica. "Puedes pasarte hasta 15 días amaneciendo en el banco para sacar el salario completo, porque unas veces no hay dinero y otras no hay electricidad", añade.
Obtener dinero en mano es imprescindible para la población cubana, por la simple razón de que las MIPYMES, negocios convertidos en los principales abastecedores de comida a la población, necesitan los pagos en efectivo para poder comprar en el mercado informal los dólares que necesitan para reabastecerse. Las contadas MIPYMES que aceptan pagos por transferencias ponen un recargo del 25% a cada producto.
Así lo reafirma la dueña de un negocio, que pide anonimato. "Sí vendo productos por transferencia bancaria, pero a las mercancías por esa vía les pongo un recargo en el precio. Por ejemplo, el pollo cuesta 500 la libra al contado, por transferencia son 750", señala, "porque nosotros para sacar el efectivo también tenemos que pagar un recargo a los bunquenques, así que lo que nos estamos quitando es ese recargo", sentencia.
Los buquenques son personas que actúan como "cajero paralelo", e ilegal. Suplen las carencias del sistema bancario estatal, pero cobran altas comisiones, de hasta el 30%, por suministrar efectivo a cambio de una transferencia bancaria.
La urgencia del efectivo para la población es un problema de sobrevivencia: sino no lo tienes, no comes. Los bancos de Cuba amanecen cada día llenos de personas con la esperanza de extraer dinero, pero cada vez más, la población sufre la decepción de que las oficinas están vacías y hay que esperar a que sean aprovisionadas por la bóveda central o por las pocas empresas que llegan a depositar.
Para la mayor parte de la población, las altas comisiones de los bunquenques son impagables. Necesitados de comprar los alimentos al menor costo posible, solo les queda tratar de sacar el efectivo en las oficinas bancarias, un reto que puede llevar días de peregrinaje por las distintas sucursales de la ciudad.
"Yo voy para la cola del Banco Popular de Ahorro (BPA) del distrito José Martí sobre las 4:00 de la mañana cada vez que me entra el salario", cuenta Daniel, profesor de un Politécnico. "Es una incertidumbre, porque haces una cola con la esperanza que traigan dinero. Si no llega, perdiste ese día y tienes que volver al siguiente, y se han pasado hasta tres días sin traer dinero", dice desanimado.
La ausencia del efectivo obliga a los usuarios a trasladarse a otros bancos lejanos a sus viviendas, con los consiguientes gastos en transportes si no pueden llegar a pie. Estos desplazamientos, sin embargo, no son factibles para la mayoría de jubilados, que trasnochan para cobrar sus pequeñas pensiones y que deben permanecer "fieles" a un banco porque el deterioro físico les impide dar largas caminatas. Además, algunas oficinas bancarias están imponiendo limitaciones.
Para el cobro del salario de marzo, después de dos días sin que llevaran dinero al BPA del distrito José Martí, Daniel decidió ir a los bancos del centro de la ciudad.
"Salí a las 4:30 de la mañana de mi casa y fui a pie hasta el centro. Más de una hora caminando. Llegué a una sucursal del BANDEC en Santo Tomás y Enramadas después de las 5:00AM, y marqué en la cola", relata. "A las 8:00, cuando abre el banco, salió una trabajadora explicando que había dinero, que darían 2.000 pesos por persona, y que iban a recoger los carnets de identidad por el orden de las colas de impedidos y normal. Cuando llegó mi turno, la mujer me rechazó porque yo no pertenezco a esa sucursal, me dijo que debo cobrar en mi sucursal, que era una orientación de la gerencia", señala indignado.
Al volver para su casa, Daniel pasó por su sucursal bancaria, que no había recibido dinero todavía, y preguntó si había alguna orientación de que los clientes solo podían cobrar en sus sucursales. Le respondieron que esa directriz no existía, que posiblemente fue una decisión unilateral de la sucursal para priorizar a sus clientes por el poco dinero del que disponen. Decidió entonces ir al día siguiente a una sucursal del BPA en la calle Enramadas.
"Todo igual. Llegué temprano y cogí mi turno. Durante la espera, vi llegar a un amigo vestido de custodio que trabaja en el banco. Le conté mi problema", recuerda Daniel. "Me dijo que no podía hacer nada, que le dejara el carnet y volviera al día siguiente, que él dejaría mi carnet como pendiente del día anterior. Tuve que volver al día siguiente, ya no tan temprano, y pude sacar 3.000 pesos, la mitad de mi salario", añade.
Para la otra mitad, su amigo le pidió esperar dos días y repetir la operación. Para Daniel, esta ayuda después de días de incertidumbre fue un respiro.
"Seguiré resolviendo así mientras se pueda", dice. "Tengo la esperanza que cuando lleguen los nuevos billetes de 5.000 a Santiago pueda cobrar el salario en una sola vuelta", concluye.





















