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Del hambre 'concentrada' a la generalizada: casi un 80% de cubanos encuestados se salta comidas. Por Yusimí Rodrígez López. Diario de Cuba.

Del hambre 'concentrada' a la generalizada: casi un 80% de cubanos encuestados se salta comidas
Por Yusimí Rodrígez López
Diario de Cuba
15 de abril de 2026

Ilustración. Diario de Cuba

Comer menos es una de las estrategias de supervivencia de más del 40% de los participantes en el segundo de diez estudios de DIARIO DE CUBA.

Un 78,2% de cubanos encuestados por Cubadata para DIARIO DE CUBA en la Isla entre el 23 de febrero y el 13 de marzo de 2026 afirmó que alguien en su hogar tuvo que saltarse al menos una comida por falta de alimentos. Este hallazgo revela una alarmante agudización del hambre desde julio de 2022.

En esa fecha, Cubadata implementó una Encuesta sobre Seguridad Alimentaria, cuyos resultados indicaron que solo el 28% de los hogares de los participantes se había librado del hambre durante el período abordado. Ese porciento cayó al 21,8% en el estudio actual, que es el segundo de diez de DIARIO DE CUBA y se titula "Condiciones de vida, servicios, seguridad y ajuste cotidiano".

[ACCEDE AQUÍ A LOS RESULTADOS COMPLETOS DE LA ENCUESTA 1 Y LA ENCUESTA 2 DE DIARIO DE CUBA, REALIZADAS POR CUBADATA]

En este sondeo participaron 1.788 personas con acceso a internet de todas las provincias. De ellas, el 10,6% afirmó que "todos los días" alguien en su casa dejó de desayunar, almorzar o comer porque no tenía qué. Otro 22,6% dijo que eso pasó "muchas veces".

En menos de cuatro años, no solo bajó la cantidad de encuestados cubanos con hogares libres de la necesidad de saltarse comidas. También descendió, y mucho más, la cantidad de participantes que pudieron afirmar que en su casa nadie pasó un día entero sin comer.

Si en 2022, en el 62,4% de los hogares de los encuestados nadie se vio en esa situación —lo que implicaba que en las casas de un preocupante 37,6% alguien había dejado de comer todo un día— ahora solo el 36,8% de los participantes tuvo la suerte de que nadie tuviera que pasarse una sola jornada completa sin llevarse un bocado a la boca.

Los hallazgos de 2022 ya eran devastadores y evidenciaban una inseguridad alimentaria que el investigador principal de Cubadata, Arístides Vara Horna, describió como "masiva y estructural".

Menos de cuatro años después, "el hambre deja de ser un fenómeno concentrado en ciertos segmentos y pasa a convertirse en una experiencia ampliamente distribuida en la sociedad", señaló el experto.

Pero este segundo sondeo de DIARIO DE CUBA revela, además, que el hambre instalada en los hogares ya no es solo consecuencia de la falta de comida, sino una de las principales estrategias para subsistir en medio de una crisis que se agrava.

Los encuestados que tuvieron la suerte de recibir remesas o algún tipo de ayuda de familiares y amigos en el exterior no llegan al 20%, por lo que la mayoría tuvo que recurrir a la compra de productos más baratos, a comprar fiado, a pedir dinero prestado e incluso a comer menos.

Comprar menos alimentos o comer menos fue la estrategia empleada en el 43,2% de los hogares de los encuestados en Cuba para sobrevivir durante el período que cubre el sondeo.

El 57,2% optó por consumir productos más baratos o de menor calidad y el 42,4% decidió sustituir productos habituales por otros similares.

El 31,2% tuvo que pedir dinero prestado o comprar fiado,
mientras el 30,6% tuvo que vender algún bien del hogar para garantizar la subsistencia. El 22,2% aumentó las actividades informales o independientes, el 20,8% recurrió al trueque y el 16% dijo que priorizó "una necesidad sobre otra".

Solo el 9,3% tuvo la suerte de recibir remesas y el 8,5% contó, además, con recargas y paquetes enviados desde fuera de Cuba.

El 4% dijo haber utilizado redes y contactos para conseguir productos, mientras el 3,6% dijo no haber usado ninguna de las opciones anteriores, pero no aclaró cómo sobrevivió.

El hambre experimentada en muchos de los hogares de los participantes en este segundo estudio de DIARIO DE CUBA es una de las manifestaciones del empeoramiento de la situación en la Isla, percibido por los encuestados.

Si en el primer estudio de DIARIO DE CUBA, "Horizontes de futuro en Cuba y experiencia comparada con Venezuela" —aplicado por Cubadata entre el 15 de enero y el 6 de febrero de 2026—, el 52,3% de los participantes consideró "muy mala" la situación de Cuba, ahora esa opinión se extiende al 57,1%.

También ha empeorado la percepción sobre la situación en los hogares, que en el estudio previo calificaba de "muy mala" el 25,1% de los encuestados, mientras ahora la describe así el 36,5%.

Para Cubadata esto es importante, explica, porque "en contextos de crisis suele haber una brecha: el país se ve peor que la casa".

"Aquí esa brecha sigue existiendo, pero es menor de lo que cabría esperar. El deterioro ya no es solo nacional o sistémico; ya es doméstico, cotidiano y material", sentencia el proyecto investigativo.

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