EXCLUSIVA: Cubano reclutado por la inteligencia rusa operaba también red de estafas migratorias y becas falsas. Por Mario J. Pentón. RTV Martí.
EXCLUSIVA: Cubano reclutado por la inteligencia rusa operaba también red de estafas migratorias y becas falsas
Por Mario J. Pentón
18 de septiembre de 2026

- Oemis Romagoza Durruthy, cubano acusado por EE. UU. de integrar una red vinculada al GRU y al FSB rusos, habría montado además un esquema de estafas migratorias con cubanos interesados en estudiar en Rusia.
- Según testimonios reunidos por Martí Noticias, cobraba 3,000 dólares por gestionar supuestas becas gratuitas, exigía adelantos antes de salir de Cuba y logró llevar a unos 20 jóvenes a Rusia; otros quedaron estafados en la isla.
- También ofrecía visados falsos a Finlandia y, de acuerdo con la acusación federal, coordinó y financió sabotajes en Europa y recopilaría información sobre un disidente ruso en Washington D.C.
- Romagoza Durruthy cobró miles de dólares a jóvenes cubanos a cambio de supuestas becas, matrículas y visados que en realidad eran gratuitos o nunca se entregaron.
Oemis Romagoza Durruthy, uno de los dos cubanos acusados formalmente esta semana por la justicia estadounidense de integrar una red de la inteligencia rusa involucrada en sabotajes terroristas en Europa, habría orquestado también un esquema de estafas migratorias, según confirmaron a Martí Noticias al menos diez fuentes que tuvieron contacto directo con el sospechoso.
El camagüeyano de 35 años —quien figura en registros de la telefónica estatal cubana ETECSA bajo el nombre de «Demis» y que en Rusia se presentaba públicamente como profesor de baile— aprovechó presuntos vínculos con una universidad rusa para montar un negocio ilícito de captación de jóvenes de la isla.
De acuerdo con los testimonios obtenidos por Martí Noticias, Romagoza Durruthy cobraba $3,000 dólares a cada solicitante a cambio de gestionar matrículas para becas de estudio que, en realidad, eran de carácter gratuito.
El operador exigía el adelanto de la mitad del dinero ($1,500) antes de salir de Cuba y el saldo restante, una vez los estudiantes arribaban a la capital rusa. Mediante este método, logró trasladar a unos 20 cubanos al país euroasiático.
Las presuntas víctimas de Romagoza Durruthy que accedieron a hablar con Martí Noticias se encuentran en Rusia, Cuba e incluso en Estados Unidos. En todos los casos dijeron temer por la seguridad suya y de sus familiares si decidían exponer públicamente su relación con el profesor de baile.
“Él nos hacía los trámites y nos ayudaba a llegar a la Universidad de Petrozavodsk. Allí descubrimos que la mayoría de las cosas por las que nos cobraba en Cuba eran en realidad gratuitas, pero él tenía todos los contactos. Llevó a un grupo de unos 20 jóvenes cubanos, entre los que estaba yo. En los primeros dos años estudiábamos el idioma ruso”, dijo una de las fuentes, quien todavía reside en Rusia.
La Universidad Estatal de Petrozavodsk se encuentra en la ciudad de Petrozavodsk, la capital de la República de Karelia, en el noroeste de Rusia. Su edificio principal está ubicado en la zona céntrica de la ciudad, cerca de la frontera con Finlandia.
El esquema funcionó inicialmente y permitió al menos a dos decenas de cubanos viajar a Rusia. Otros, fueron estafados y se quedaron en Cuba.
Múltiples fuentes aseguraron haber pagado las sumas exigidas confiando en las referencias de quienes ya habían viajado, sin que los supuestos trámites se concretaran ni se devolviera el dinero depositado.
A ello se sumó el ofrecimiento fraudulento de supuestos visados hacia Finlandia. Dado que la nación nórdica forma parte del espacio Schengen —lo que permitía a sus titulares viajar a terceros países como México para intentar cruzar hacia la frontera de Estados Unidos—, Romagoza Durruthy cobró sumas cuantiosas a cubanos residentes en Rusia por documentos migratorios que jamás entregó, aseguraron las fuentes consultadas.
“Eso fue en los años de [Joe] Biden. Había salido de Cuba porque me manifesté el 11 de julio de 2021 y me había quedado sin trabajo. Me fui para Rusia con Oemis y, una vez allí, me pidió más dinero diciéndome que podía conseguirnos a mí y a mi esposa una visa para Finlandia con la que podía después viajar a México. Después que le dimos el dinero desapareció y nunca más lo vimos”, dijo otra fuente.
Para los ciudadanos cubanos, la política fronteriza y migratoria durante la Administración Biden (2021-2025) tuvo un comportamiento de apertura histórica, cuando se registraron cientos de miles de cruces por la frontera de México.
Ante sus allegados, el cubano alardeaba de pertenecer a las fuerzas armadas rusas y de cumplir misiones oficiales para el Kremlin, una fachada que le habría servido para moverse con total impunidad. Entre los integrantes del contingente llevado por Romagoza a Rusia, fuentes consultadas identificaron además a un individuo que aseguraba haber sido oficial del Ministerio del Interior (MININT) del régimen de La Habana.
El salto al sabotaje y al sicariato internacional
Esa maquinaria de intermediación y control sobre cubanos en el exterior conecta directamente con el pliego acusatorio sellado emitido por el Gran Jurado del Distrito Sur de Nueva York, presentado por la División de Contraespionaje del FBI y la fiscalía federal.
Según los documentos del tribunal, Romagoza Durruthy no actuaba por cuenta propia, sino bajo las órdenes directas de la red de Inteligencia Militar Rusa (GRU) y el Servicio Federal de Seguridad (FSB).
De acuerdo a la acusación, en Europa, el cubano coordinó y financió con criptomonedas ataques e incendios premeditados en Praga (Chequia) en junio de 2024, y gestionó la logística de transporte para el sabotaje contra una planta en Šiauliai (Lituania) que producía equipos de radio militar para las fuerzas armadas de Ucrania en septiembre de 2024.
A nivel operativo en Estados Unidos, la acusación revela que Romagoza Durruthy custodiaba en sus cuentas digitales fotografías y videos del interior y exterior de residencias en el área de Washington D.C., pertenecientes a un prominente disidente ruso al que el Kremlin buscaba liquidar.
En ese mismo complot figura el segundo cubano imputado, Yaidel Delgado Suárez, alias "Viking" (35 años), sindicado por los fiscales como un "prolífico reclutador" de la inteligencia rusa.
Delgado Suárez, operando desde Rusia y con la mediación del venezolano Ángel Eduardo Castro, reclutó en el verano de 2026 a un contacto en Brooklyn para vigilar al opositor ruso en la capital estadounidense.
En las conversaciones interceptadas, los conspiradores usaron jerga de albañilería: llamaban al plan de asesinato "construcción" y a la vigilancia "medir un terreno y pasar medidas", de acuerdo a la acusación.
"Viking" ofreció entre $1,000 y $1,500 por grabaciones del objetivo y $40,000 en efectivo por su asesinato, presionando al enlace en Nueva York bajo la advertencia de que tenía "a su jefe haciéndole preguntas" y a otro equipo de sicarios listo en México pero demorado.
Romagoza Durruthy enfrenta cargos por conspiración para financiar el terrorismo, mientras que Delgado Suárez está imputado tanto por financiamiento terrorista como por conspiración para cometer asesinato por encargo (sicariato). Ambos acusados permanecen prófugos de la justicia estadounidense bajo el amparo de Moscú.





















