La Fe cristiana no es sumisión: respuesta bíblica a la manipulación ideológica de Romanos 13. Por Eloy A. González. Religión en Revolución. + video.
La Fe cristiana no es sumisión: respuesta bíblica a la manipulación ideológica de Romanos 13
Por Eloy A. González
8 de octubre de 2026
El intento de contrarrestar la afirmación de que “donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17) recurriendo a una lectura selectiva de Romanos 13 y otros textos, revela una confusión profunda entre fe cristiana y obediencia ideológica. Esa confusión no es nueva: ha sido históricamente útil a los regímenes que necesitan cristianos dóciles, silenciosos y políticamente funcionales.
Se pretende presentar la Biblia como un manual de sumisión al poder, como si el cristiano estuviera llamado a aceptar cualquier autoridad sin discernimiento moral. Pero la Escritura no enseña eso. Romanos 13 no legitima la opresión; describe a la autoridad como “servidora de Dios para el bien”. Cuando la autoridad deja de servir al bien, cuando se convierte en instrumento de persecución, mentira y castigo contra los inocentes, deja de cumplir la función que Pablo describe.
La Biblia nunca ordena obediencia ciega. Los límites están claramente establecidos:
· Hechos 5:29: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.”
· Hechos 4:19: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios.”
Los apóstoles desobedecieron cuando las autoridades intentaron silenciar la verdad. Jesús confrontó a Herodes, a los fariseos y a todo poder que pretendía manipular la fe. Los profetas fueron voces incómodas para los gobernantes injustos. La tradición bíblica es una tradición de resistencia espiritual, no de sumisión ideológica.
Citar “dad a César lo que es de César” sin recordar la segunda mitad —“y a Dios lo que es de Dios”— es mutilar el texto. La conciencia, la verdad, la justicia y la libertad no pertenecen a César. No son concesiones del poder. Son dones inseparables de la presencia de Dios.
La libertad cristiana no es licencia para el mal, pero tampoco es excusa para el silencio cómplice. El cristiano no está llamado a repetir el discurso oficial ni a justificar la represión con versículos fuera de contexto. Está llamado a ser sal y luz, incluso cuando eso incomoda al poder.
El respeto no implica renunciar a la verdad. La prudencia no implica callar ante la injusticia. Y la fe no se convierte en marxismo ni en ideología estatal porque alguien pretenda reinterpretarla para servir a los intereses del régimen.
En esta hora decisiva, la comunidad cristiana —dentro y fuera de Cuba— sabe que la libertad no nace del Estado, sino del Espíritu. Por eso el gesto valiente de Anna Bensi no debe ser silenciado ni relativizado por lecturas bíblicas acomodadas al poder. La Fe cristiana no se arrodilla ante la opresión. Se sostiene en la verdad.
8 de octubre de 2026
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