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El Banco Central de Cuba recurre a MIPYMES en La Habana para pagar pensiones. Diario de Cuba.

El Banco Central de Cuba recurre a MIPYMES para pagar pensiones
Diario de Cuba
20 de abril de 2026

Una jubilada recibe su pensión. Banco Central de Cuba

El experimento en La Habana busca aliviar a los bancos sin efectivo y sin electricidad en medio del fracaso de la bancarización.

El Banco Central de Cuba (BCC) presentó esta semana un plan piloto para pagar pensiones en comercios privados y proyectos locales en La Habana, en medio de la persistente crisis de efectivo y las fallas de la llamada "bancarización", ampliamente cuestionada incluso desde la prensa oficial.

Según publicaciones del propio BCC, el esquema —aplicado entre los días 14 y 17— consiste en utilizar la denominada "caja extra" en establecimientos de MIPYMES y proyectos de desarrollo local para entregar efectivo a jubilados y pensionados, con el apoyo del Banco Metropolitano, el Ministerio de Trabajo y el Gobierno capitalino.

El ente emisor presentó la medida como una vía para "facilitar las transacciones" y evitar desplazamientos a sucursales bancarias, al tiempo que reconoció implícitamente la sobrecarga del sistema financiero estatal al señalar que busca "aliviar el flujo de personal" en los bancos.

De acuerdo con el BCC, varias MIPYMES —como MEC S.U.R.L y otros negocios en municipios habaneros— participaron en el arranque del experimento. En uno de los casos citados, trabajadores llevaron el dinero directamente a viviendas de beneficiarios y entregaron 58 pensiones "en su totalidad" en el primer día, siempre según la versión oficial.

El vicepresidente del BCC, Alberto Javier Quiñones Betancourt, calificó la experiencia de "positiva", mientras la institución exhortó a más actores económicos a sumarse a la iniciativa, que incluye incentivos como comisiones por el servicio y facilidades para depósitos bancarios.

Sin embargo, la propia necesidad de este mecanismo evidencia los problemas estructurales del sistema de pagos en la Isla, agravados tras la imposición de la bancarización. Apenas días antes, un artículo del medio estatal Sierra Maestra reconoció que el proceso se ha convertido en "una pesadilla", especialmente para los ancianos que dependen de sus pensiones y enfrentan largas colas, falta de efectivo y limitaciones tecnológicas.

La periodista oficialista Yamilé Mateo Arañó admitió que los jubilados —muchos sin acceso a teléfonos móviles— sufren para cobrar, debido a cajeros rotos, apagones y sucursales sin dinero, lo que contradice el discurso oficial sobre la digitalización de pagos.

A ese escenario se suma que, en la práctica, buena parte del sector privado prioriza el efectivo. Testimonios recogidos previamente por DIARIO DE CUBA muestran que los negocios aplican recargos de hasta 25% o más a pagos electrónicos, o simplemente los rechazan, alegando problemas de conexión o falta de liquidez.

La escasez de dinero físico ha dado lugar además a un mercado informal donde intermediarios —conocidos como "buquenques"— cambian transferencias por efectivo con comisiones de hasta 30%, una distorsión que evidencia la desconfianza en el sistema bancario estatal.

En ese contexto, el BCC insiste en presentar su plan como una solución "inclusiva" y orientada a mejorar la calidad de vida de los adultos mayores. No obstante, la medida se encuentra limitada a "pequeños grupos poblacionales" en La Habana y dependerá, para su expansión, de los mismos actores privados a los que el discurso oficial ha responsabilizado reiteradamente por las fallas de la bancarización.

El experimento, lejos de resolver el problema de fondo, confirma la incapacidad del sistema bancario cubano para garantizar efectivo a la población y traslada parte de esa carga a negocios privados que operan, a su vez, en un entorno de escasez, inflación y dolarización parcial de la economía.

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