'Me partieron dos costillas y los dientes en una golpiza': Alexander Díaz Rodríguez preso político cubano relata torturas. 'Yo era una persona fuerte y mírame cómo estoy, destruido'. Por Camila Acosta. Cubanet.+Video.
“Me partieron dos costillas y los dientes en una golpiza”: preso político cubano relata torturas
Por Camila Acosta
Por Camila Acosta
24 de abril de 2026

Foto: Camila Acosta
“Pasé mucha hambre, yo era una persona fuerte y mírame cómo estoy, destruido, no puedo ni caminar sin parar a cada rato para recuperar el aliento; perdí más de 100 libras”, asegura en esta entrevista.
LA HABANA.- A sus 45 años, Alexander Díaz Rodríguez parece un hombre mucho mayor; su desnutrición extrema y pronunciada palidez exponen las torturas físicas y psicológicas a las que fue sometido. Fue excarcelado el 12 de abril último tras cumplir íntegramente cinco años de prisión por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 (11J) en la provincia de Artemisa.
“Pasé mucha hambre, yo era una persona fuerte y mírame cómo estoy, destruido, no puedo ni caminar sin parar a cada rato para recuperar el aliento; perdí más de 100 libras”, asegura en esta entrevista mientras se levanta el pulóver para exponer una piel pegada a las costillas.
En los centros penitenciarios, relató, la comida, la mayoría de las veces, consistía en una cucharada de arroz, una sopa aguada y una pequeña porción de picadillo de pescado o pollo. “A mí me daban un poco más por mi enfermedad, y aun así me quedaba con hambre; aquello era abusivo”, relató.
Estando en prisión, le diagnosticaron cáncer de tiroides maligno y los médicos enfatizaron que requería tratamiento urgente. Sin embargo, apenas tuvo acceso a atención médica o tratamientos. Su estado de salud se complicó al contagiarse de COVID-19 y de hepatitis B, además de que presenta pérdida de visión.
Debido a su delicada salud, una doctora civil le orientó dieta reforzada a base de carnes, frutas, vegetales y lácteos. Sin embargo, al comunicarlo a los guardias del penal, estos se burlaron de él. “Ni nosotros comemos eso, esa doctora está loca”, refiere que le dijeron entre risas.
Díaz Rodríguez asevera que desarrolló varias huelgas de hambre como forma de protesta por los abusos de sus carceleros; una de ellas la extendió por más de 30 días. “Estuve en muchas celdas de castigo, me dieron golpes en unas tres ocasiones; en una de ellas me partieron dos costillas y varios dientes y muelas”, dice mostrando el hueco en el maxilar superior.
Tras cada paliza, lo encerraban durante días en celdas de castigo, sin acceso a atención médica. “En otra ocasión, en la prisión Kilo 8 (Pinar del Río), me dejaron como diez días en una celda de castigo durmiendo casi todo el día en el piso; hacía mucho frío porque era invierno, y ni siquiera me dieron una colcha para taparme. Pensé que moriría de frío o de hambre”.
Según Alexander, esta forma de tortura ocurrió luego de que hiciera unas denuncias en redes sociales sobre las pésimas condiciones de las prisiones cubanas.
En cinco años, el ex preso político transitó por varias prisiones, entre ellas la de Guanajay, Taco Taco y Kilo 8; en todas, según aseguró, los maltratos “son normales”: “abusan de nosotros, nos humillan, y con los presos políticos es peor”.
“Una vez me dejaron toda la noche esposado con las manos hacia arriba”, recordó.
Tras su excarcelación, el calvario de Alexander no terminó. Ha tenido que vagar por casas de amigos porque no dispone de vivienda propia. Cuenta que poco antes de 11J vendió su casa para irse del país rumbo a Estados Unidos. “El dinero lo perdí, no tengo nada”, dice desde un pequeño cuarto de alquiler, mostrando sus únicos bienes materiales: una cama con su colchón, un ventilador y una mesa con dos sillas.
Para poder alimentarse, debe comprar comida en la calle o depender de la buena voluntad de amigos y vecinos, pues no tiene cocina ni recursos para cocinar. Su baño tampoco dispone de agua corriente. Incluso las escasas ropas y zapatos que tiene fueron donadas por sus amigos. “Yo no tengo familia, mis padres son muy mayores, pero todavía me quedan buenos amigos”, afirmó.
No obstante, continúa temiendo por su integridad física. “La Seguridad del Estado me amenazó con devolverme a prisión si volvía a participar en protestas. Los veo que a veces me siguen; también me han echado de alquileres porque amenazan a los dueños, les dicen que yo soy un gusano y un contrarrevolucionario”, declaró.
Asimismo, refiere que teme que le “hagan algo en la calle”: “Por ejemplo, que manden a darme una paliza o que me maten, porque eso se lo han hecho a otras personas; mandan a civiles a hacerlo, o lo hacen ellos mismos”, afirmó.
En la Isla existen actualmente más de 1200 presos políticos, según la ONG Prisoners Defenders. Por su parte, el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas asegura que el caso de Alexander no es excepcional y expone las pésimas condiciones de los centros penitenciarios cubanos, donde los reos, fundamentalmente los políticos, son sometidos a hacinamiento, hambre, trabajos forzados, golpizas, humillaciones y otras formas de tortura como métodos de castigo por oponerse al régimen dictatorial cubano.
“Mi prioridad ahora es recuperar fuerzas, unos amigos me van a mandar del exterior unas vitaminas. No he podido ir al médico porque aquí no hay nada y porque temo que me hagan algo”, dice en alusión al miedo de perder su vida por un mal tratamiento o inoculación de enfermedad por parte de la policía política.
“Necesito ayuda”, suplicó. “Temo por mi salud y por mi vida, las dos están en peligro. Pero también porque estoy solo, no tengo recursos ni para alimentarme bien, tampoco puedo trabajar en estas condiciones. En estos cinco años acabaron conmigo”, concluyó.





















