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Economistas ven en las reformas de La Habana una apuesta tardía y riesgos de 'capitalismo de amiguetes'. Diario de Cuba.

Economistas ven en las reformas de La Habana una apuesta tardía y riesgos de 'capitalismo de amiguetes'
Diario de Cuba
19 de junio de 2026

Sesión de la Asamblea Nacional que aprobó las 176 medidas económicas. Cubadebate

Mientras unos valoran el alcance inédito del paquete, otros alertan sobre la falta de garantías jurídicas y la escasa credibilidad del régimen tras el fracaso del Ordenamiento.

El paquete de 176 medidas económicas anunciado por el régimen cubano ha generado reacciones encontradas entre economistas y analistas, que coinciden en reconocer el alcance inédito de las reformas, pero dudan de la capacidad del Gobierno para ejecutarlas y advierten sobre los riesgos derivados de la ausencia de un Estado de derecho y de garantías institucionales.

El economista Pedro Monreal alertó en X sobre la posibilidad de que la venta de acciones de empresas estatales a actores privados derive en un proceso similar al ocurrido en la Rusia postsoviética.

"Con un Estado de derecho inexistente, la privatización acelerada de empresas estatales sin salvaguardas legales robustas suele terminar en la captura de activos estatales por parte de insiders bien conectados con el poder", escribió al comentar la medida que permitirá vender acciones de empresas estatales a personas naturales y jurídicas.

Para Monreal, la propuesta abre la puerta a un posible "capitalismo de amiguetes", donde los principales beneficiarios serían grupos con vínculos políticos antes que inversores que compitan en igualdad de condiciones.

El economista también cuestionó la forma en que el Gobierno presentó las reformas, recordando el precedente del fallido "ordenamiento monetario".

"No debe sorprender que el primer acto del show 'propuestas de transformaciones' haya reafirmado la impotencia pública por el secretismo", escribió antes de que se conocieran los detalles del paquete.

A su juicio, el Ejecutivo intenta presentar como inevitables decisiones que en realidad son opciones de política económica y vuelve a pedir confianza después del fracaso de un proceso que, recordó, fue preparado durante una década y terminó desmoronándose pocas semanas después de su entrada en vigor.

Monreal considera además que el Gobierno pretende "cuadrar el círculo": mantener un modelo de planificación central con partido único mientras intenta incorporar mecanismos de mercado sin construir previamente un Estado de derecho que ofrezca garantías a ciudadanos e inversionistas.

Sin reformas políticas, "el modelo seguirá siendo inviable"


Por su parte, el economista Mauricio de Miranda Parrondo consideró en una publicación en Facebook que el paquete supone un reconocimiento implícito del fracaso del modelo económico vigente, pero advirtió que difícilmente podrá revertir la crisis mientras no vaya acompañado de transformaciones políticas e institucionales.

Según el académico, que participó en el III Foro DDC: "Para la Cuba de mañana", varias de las medidas anunciadas responden a propuestas formuladas desde hace años por economistas independientes, pero llegan con un retraso de más de una década, cuando la economía cubana atraviesa su peor crisis desde los años 90 y el país ha perdido una parte importante de su capital humano por la emigración.

De Miranda señaló que abrir espacios al mercado, al sector privado y a la inversión extranjera constituye un paso en la dirección correcta, pero insistió en que esas reformas necesitan un marco institucional que hoy no existe en Cuba.

En su opinión, sin independencia judicial, garantías para la propiedad privada, seguridad jurídica y reglas estables para todos los actores económicos, el Gobierno difícilmente logrará atraer las inversiones que necesita ni generar la confianza indispensable para reactivar la economía.

El economista también cuestionó la insistencia oficial en preservar la planificación centralizada y el monopolio político del Partido Comunista mientras se intenta ampliar el papel del mercado.

A su juicio, esa combinación genera una contradicción difícil de sostener, pues las economías que han logrado transitar hacia modelos más abiertos —como China o Vietnam— desarrollaron instituciones capaces de ofrecer mayor previsibilidad a los inversionistas y a los agentes económicos, algo que, considera, sigue ausente en Cuba.

Reformas ambiciosas, pero con muchas incógnitas

En un artículo publicado en El Toque, el economista Pavel Vidal calificó el paquete como "probablemente el más abarcador que se ha anunciado" en décadas y reconoció que muchas de las medidas coinciden con propuestas defendidas durante años por especialistas cubanos.

Entre ellas mencionó la liberalización de la agricultura, la eliminación de restricciones al sector privado, el desmontaje parcial del monopolio estatal sobre el comercio exterior, una mayor apertura a la inversión extranjera y la participación privada en el sistema financiero.

Sin embargo, advirtió que el verdadero examen comenzará ahora.

"Por ahora se trata solo de anuncios", señaló, subrayando que el resultado dependerá de la profundidad de las reformas, de la secuencia de aplicación y, sobre todo, de la capacidad del Estado para implementarlas.

Vidal recordó que experiencias anteriores invitan al escepticismo, ya que numerosas reformas anunciadas por el régimen fueron posteriormente ralentizadas, aplicadas parcialmente o revertidas cuando comenzaron a afectar mecanismos de control político.

También llamó la atención sobre la ausencia de una redefinición explícita del modelo económico y sobre las dudas respecto al consenso existente dentro de la elite gobernante para sostener cambios de semejante alcance.

En su opinión, incluso si las reformas avanzan, difícilmente producirán resultados significativos sin una negociación con Estados Unidos que permita aliviar las sanciones y reducir el aislamiento financiero y comercial de la Isla.

"Llegan tarde"

Desde otra perspectiva, el opositor y analista Manuel Cuesta Morúa consideró que el paquete constituye un reconocimiento implícito de la gravedad de la crisis, aunque opinó que llega demasiado tarde.

"Es una reforma china tardía", afirmó en declaraciones a Martí Noticias, al señalar que el contexto económico y geopolítico actual resulta mucho menos favorable que el que aprovecharon Pekín y Hanói para emprender sus transformaciones.

Según Cuesta Morúa, las medidas no representan un descubrimiento económico, sino decisiones que otros países aplican desde hace décadas para estimular el crecimiento.

A su juicio, el problema es que el régimen desperdició años sin adoptar reformas que habrían evitado el deterioro de la economía cubana.

Aunque reconoció que varias iniciativas avanzan "en la dirección correcta", insistió en que el paquete deja fuera aspectos esenciales para atraer inversión y generar prosperidad, como la recuperación de la confianza ciudadana, la transparencia institucional y una reforma integral del orden jurídico que garantice seguridad a los inversionistas.

Con matices diferentes, Monreal, De Miranda, Vidal y Cuesta Morúa coinciden en un diagnóstico esencial: el paquete representa el mayor giro económico anunciado por el régimen en décadas, pero llega después de años de inmovilismo y cuando la economía cubana se encuentra en una situación límite. Para ellos, el verdadero examen no será el contenido de las 176 medidas, sino la voluntad política para aplicarlas, la capacidad institucional para sostenerlas y la existencia todavía ausente, según advierten— de un Estado de derecho que ofrezca garantías reales a ciudadanos e inversionistas.


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