Panamá no puede ser mediador neutral en la búsqueda de solución a la tragedia cubana. Por José Daniel Ferrer en Facebook.
Panamá no puede ser mediador neutral en la búsqueda de solución a la tragedia cubana.
Por José Daniel Ferrer
Facebook el 23 de junio de 2026
Por José Daniel Ferrer
Facebook el 23 de junio de 2026

El Gobierno de Panamá se ha ofrecido como sede para facilitar un diálogo entre Estados Unidos y el régimen cubano. El canciller Javier Martínez-Acha ha dicho que esa eventual conversación debería fundarse en “igualdad y respeto mutuo”. Aparentemente suena bien el ofrecimiento, pero una mediación no se vuelve neutral porque se la denomine así. La neutralidad debe acreditarse, sobre todo cuando en el país que se ofrece, convergen intereses corporativos y personales ligados a la cúpula que controla y oprime al pueblo cubano.
Panamá es el país donde probablemente más negocios tienen los jerarcas del régimen cubano en todo el mundo. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha identificado formalmente a la
Financiera CIMEX, S.A. —FINCIMEX— y Kave Coffee, S.A. como empresas vinculadas a GAESA e incorporadas en Panamá. Según OFAC, FINCIMEX, dedicada a inversiones financieras y remesas, pertenece a GAESA; Kave Coffee, vinculada a la marca Cubita, es una subsidiaria indirecta. Washington ha sostenido además que la estructura de GAESA incluye compañías constituidas en Panamá para sortear restricciones comerciales internacionales.
Esto no prueba, por sí solo, que el Estado panameño sea cómplice de esas actividades. Pero sí obliga a reconocer un hecho incómodo: el país que hoy se presenta como mediador alberga intereses corporativos de la maquinaria económica-militar que sostiene al régimen cubano. Esa realidad exige transparencia, no solo declaraciones de buena voluntad.
A ello se suman las revelaciones sobre Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro e hijo de Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, el fallecido jefe de GAESA. Martí Noticias, a partir de documentos revisados junto con La Prensa de Panamá y la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, informó que realizó al menos 25 vuelos a Panamá entre 2024 y 2025, en aeronaves ejecutivas vinculadas al entorno militar cubano. La Prensa documentó 13 visitas en 2024 y al menos diez más hasta septiembre de 2025; algunos viajes coincidieron con momentos relevantes del calendario político panameño. Los reportes también describieron acompañantes de alto nivel, entre ellos Ania Guillermina Lastres Morera, presidenta de GAESA. Mencionaron compras de alto valor y versiones sobre posibles inversiones inmobiliarias. La intensidad de los viajes, los manifiestos de vuelo y la presencia de figuras de GAESA han sido muy bien documentados.
Antes de ofrecerse como mediador, Panamá debería aclarar qué controles ha ejercido sobre las sociedades vinculadas a GAESA; qué información dispone sobre sus beneficiarios reales, operaciones y relaciones financieras; qué acciones ha adoptado frente a entidades señaladas por OFAC; y cómo garantiza que los privilegios diplomáticos no se conviertan en un escudo contra la rendición de cuentas. Exigir estas respuestas no equivale a acusar al gobierno panameño de una conducta ilegal. Es reclamar las garantías mínimas que una mediación seria requiere. Un mediador no puede ignorar los intereses de una de las partes asentados en su propio territorio, cuando esa parte es una estructura militar que concentra hoteles, remesas, comercio exterior, divisas y poder político, mientras el pueblo cubano padece miseria extrema, represión brutal y ausencia total de libertades.
Panamá puede ser sede geográfica de una conversación cuyo fin sea acordar la fecha urgente del inicio de la transición a la democracia en Cuba. Pero mientras no despeje de manera convincente los vínculos corporativos y financieros con el entramado de GAESA y la familia Castro, no puede pretender ser un actor neutral. El futuro de Cuba no debe negociarse bajo opacidad, ni reducirse a concesiones que prolonguen la vida de la tiranía y el sufrimiento del pueblo cubano.
Todo proceso sobre el presente y futuro de Cuba, debe tener entre los protagonistas, una representación de las fuerzas prodemocráticas cubanas de dentro y del exilio e incluir: la libertad de los presos políticos, el respeto efectivo de todos los derechos humanos y una verdadera transición democrática verificable. Lo demás es historia mal contada.
José Daniel Ferrer
Coordinador de UNPACU.
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