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Prenden fuego al Museo de Maffo en Contramaestre, un ícono del comunismo en la localidad. Por Yolanda Huerga. RTV Martí.

Prenden fuego al Museo de Maffo en Contramaestre, un ícono del comunismo en la localidad
Por Yolanda Huerga
23 de junio de 2026




- La noche del domingo, la Casa Memorial Orlando Pantoja Tamayo, conocida como el Museo de Maffo, fue consumida por las llamas en un acto atribuido al Movimiento 24 de febrero, que lo reivindicó como un desafío al poder local.

La Casa Memorial Orlando Pantoja Tamayo (conocida popularmente como el Museo de Maffo) fue incendiada en la noche del domingo, en lo que fue considerado como un desafío al poder en el municipio y reivindicado por el Movimiento 24 de febrero, que se atribuye la autoría del siniestro.

“En la noche pegaron fuego al museo municipal Orlando Pantoja, que es una insignia del comunismo en Contramaestre y que, dicho sea de paso, está al frente de la oficina de la Seguridad del Estado, en un acto de rebeldía, en una demostración de disgusto, de protesta por los encarcelamientos y por la falta de electricidad, por la falta de comida, por la falta de agua, por todas las necesidades que está atravesando el pueblo”, informó en conversación con nuestra redacción, Yoid Ramos, exiliado en Estados Unidos.

El testigo aseguró que lo supo "a través de miembros del movimiento" que le mandaron la información "en el momento que se estaba efectuando la quema" del lugar.

Orlando “Olo” Pantoja Tamayo, nacido en Maffo en 1933, combatió bajo las órdenes de Ernesto Guevara y murió el 8 de octubre de 1967 en la Quebrada del Yuro, Bolivia, el mismo día y lugar donde fue capturado el guerrillero argentino.

El Movimiento 24 de febrero es un grupo juvenil clandestino surgido tras las protestas, en octubre de 2025, para hacer frente a la dictadura en el municipio de Contramaestre. Sus miembros han distribuido propaganda y colocado carteles contestatarios en localidades como Baire, Maffo y la cabecera municipal, además de denunciar públicamente actos de corrupción, logrando desenmascarar a figuras de la propia Asamblea como el intendente Karel Vázquez y el destituido expresidente Manuel Alfaro.

En la antesala de las conmemoraciones por las manifestaciones del 11 de julio, el régimen ha intensificado la persecución contra los jóvenes de la zona. A través de citaciones arbitrarias, amenazas y amedrentamientos, las autoridades han estado hostigando a posibles miembros del movimiento, como la detención de Wilber Álvarez, que fue liberado tras permanecer tres días detenido.

Cuando el local ardía en llamas, algunas personas se congregaron en las cercanías y gritaron exigiendo corriente y libertad.

El incidente ocurrió en medio de una jornada de acciones, donde los vecinos corearon frases antigubernamentales mientras las fuerzas del orden militarizaban las vías públicas, según registros audiovisuales compartidos en redes sociales por Ramos.

Varios residentes cercanos al lugar, que pidieron no ser identificados, confirmaron a Martí Noticias, que el hecho es un acto de rebeldía por toda la injusticia y la represión, los apagones, la falta de comida y la consecuencia que ha traído el comunismo en el país”. También constataron que de la institución estatal “no quedó nada en pie”.

Ramos, quien conoció los detalles a través de sus propios autores, precisó que el incendio desató un operativo de la policía y la Seguridad del Estado, quienes mantuvieron una fuerte presencia en el área. Los bomberos no lograron sofocar las llamas al agotarse el agua que traían en los tanques agua.

“Vecinos de la zona han comunicado que ya hay detenidos, pero no sabemos quiénes son”, destacó el activista exiliado.

El incendio del museo de Maffo marca un punto de inflexión y una evidente escalada táctica en las protestas contra el régimen cubano. A diferencia de las manifestaciones espontáneas y pacíficas que han caracterizado las olas de descontento popular desde julio de 2021, este incidente introduce un componente de acción directa, clandestinidad organizada y desafío explícito al aparato de control estatal.

El hecho de que el ataque fuera perpetrado contra un símbolo del relato oficialista, y precisamente frente a una oficina de la Seguridad del Estado, refleja una pérdida del temor reverencial hacia las fuerzas del orden y una evolución de la protesta: de la exigencia pasiva de servicios básicos y libertad en las calles, a la agresión selectiva contra la infraestructura ideológica del sistema.


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