La minería ilegal de oro en Las Tunas "se ha convertido en un problema de salud pública". 14ymedio.
La minería ilegal de oro en Las Tunas "se ha convertido en un problema de salud pública"
14ymedio
12 de octubre de 2026
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12 de octubre de 2026

Los mineros ilegales lavan la tierra, añaden mercurio para atrapar las partículas de oro y después queman la amalgama. Con el calor, el mercurio se evapora y quedan las pepitas de oro. / Periódico 26
La prensa oficial señala el uso de un proceso “extremadamente tóxico” a base de mercurio, con consecuencias neurodegenerativas y afectaciones cardiovasculares y renales
La alerta no la emite ni una organización no gubernamental ni la prensa independiente, sino el medio oficialista Periódico 26: el mercurio que se usa en la extracción ilegal de oro en Las Tunas “se ha convertido en un problema de salud pública de magnitudes que comienzan a ser preocupantes”. En un reportaje publicado el sábado, el diario provincial asevera que los casos de enfermedades neurológicas, renales y psiquiátricas en el municipio de Jobabo y las comunidades vecinas de La Guásima y Jobabito son alarmantes, triplicando la estadística nacional.
Según explica un médico especialista en toxicología, Alejandro Mestre Barroso, en la minería ilegal de oro que se desarrolla en la región, los trabajadores recurren a una técnica conocida como “asobe”, que consiste en utilizar mercurio elemental –el que se usa en los termómetros y es en principio inocuo– para amalgamar el metal. El procedimiento es rudimentario: lavan la tierra, añaden mercurio para atrapar las partículas de oro y después queman la amalgama. Con el calor, el mercurio se evapora y quedan las pepitas de oro.
Sin embargo, advierte el doctor, esa evaporación convierte el mercurio elemental en mercurio inorgánico, “extremadamente tóxico”. A ello se suma el que se desprende durante el lavado de la tierra y termina en lagunas y ríos, donde los microorganismos lo transforman en una sustancia todavía más letal.
El experto cuenta a Periódico 26 que “el principal órgano diana es el sistema nervioso central”, y que las consecuencias pueden ser “complicaciones neurodegenerativas” y “afectaciones cardiovasculares y renales, con secuelas a corto, mediano y largo plazos”. Jobabo, asevera, presenta uno de los mayores índices de nefrópatas de la provincia, así como altos índices de padecimientos psiquiátricos como esquizofrenia, trastornos paranoides o depresivos.
La primera señal de alarma se dio en 2024. Entonces, el Hospital de Jobabo registró un caso de “párkinson raro”. “Tras examinar al paciente y profundizar en su historial”, prosigue la información, “los médicos descubrieron que era un trabajador de la mina de oro ilegal”. A partir de ahí, las autoridades cobraron conciencia de lo extendida que estaba esta práctica informal.
Desde entonces, asevera el doctor Mestre Barroso, han atendido a más de 25 pacientes. Y dice el especialista: “Si estudiamos las estadísticas nacionales, esa cifra las triplica”. De igual manera, alerta por la edad de los enfermos: “Estamos recibiendo a jóvenes, de 25 a 30 años, con insuficiencia renal aguda por complicaciones del mercurio”.
Los afectados, remacha, son cada vez más jóvenes, “con edades entre 18 y 25 años” y “de ambos sexos”.
Según refiere Periódico 26, desde aquel primer caso se han emitido cuatro notas de alerta, una en 2024, dos en 2025 y otra este mismo año. En 2025, incluso, se realizó un operativo en Jobabo que se saldó con ocho detenidos. De ello dio cuenta también la prensa oficial, que informó que les incautaron “plantas eléctricas y generadores de corriente, turbinas para el bombeo de agua y chipijamas”, además de “tipos de martillo demoledor eléctrico o picota eléctrica, que se utiliza para triturar, picar, excavar y cortar hormigón, lo que asegura un cincelado constante y alta productividad; y un trómer, un tipo de molino artesanal para triturar piedras y al final del proceso se obtiene el polvo de oro”.
De poco ha servido la creciente mano dura: “La actividad parece ya no limitarse a Jobabo, ahora habría explotación en El Cornito, en La Guásima”, denuncia el reportaje. Y no atañe solo a la población local, sino a residentes en otros municipios.
El pasado agosto, en Villa Clara, en una disputa, dos mineros de oro clandestinos fueron atacados por un tercero, que acabó con la vida de uno, Juan Luis Ávila, e hirió gravemente al otro, su hermano, Lázaro Luis Ávila.
El suceso ocurrió en el poblado de Guaracabuya, en el municipio de Placetas, donde desde hace años hay actividad relacionada con la extracción ilegal de oro. Durante décadas, la mina Descanso fue el único yacimiento subterráneo de Cuba y abastecía a la Unidad Empresarial de Base Producciones Mineras Placetas, pero fue cerrada oficialmente en 2019, cuando se puso fin a su concesión. La prensa oficial contó entonces que los motivos fueron “el peligro, el costo de las operaciones y el lento ritmo de extracción”.





















