Golpes, torturas y agresiones sexuales: el ensañamiento contra el preso político cubano Onaikel Infante Abreu. Diario de Cuba.
Golpes, torturas y agresiones sexuales: el ensañamiento contra el preso político cubano Onaikel Infante Abreu
Diario de Cuba
27 de enero de 2026
Diario de Cuba
27 de enero de 2026

El Departamento de Estado de EEUU califica los hechos como 'una barbaridad' y exige responsabilidades al régimen.
La represión continuada y las violaciones a los derechos humanos son la práctica habitual en las prisiones del régimen de Cuba. Así, el preso político Onaikel Infante Abreu, recluido en la cárcel de Agüica, fue "brutalmente golpeado, torturado con las esposas llamadas 'shakiras', inyectado, sedado y luego violado sexualmente por reclusos comunes enviados por las autoridades del penal, mientras lo mantenían en una celda de castigo", denunció el Centro por una Cuba Libre.
Al conocer estos hechos, la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EEUU los calificó de "una barbaridad", al tiempo que enfatizó que "el régimen cubano es responsable por los terribles abusos continuos contra los presos políticos de la Isla y los presos de conciencia".
"La Administración Trump seguirá denunciando los crímenes horrendos de la dictadura, exigiendo que los responsables rindan cuentas y apoyando al pueblo cubano, que merece ser libre de la tiranía", agregó en su perfil de X.
Infante Abreu está en prisión desde octubre de 2023. Fue condenado a ocho años de privación de libertad por poner una sábana en la azotea de su residencia en La Habana con la frase "Patria y Vida".
La esposa de Infante Abreu pudo verlo recientemente en prisión y le narró la visita al Centro por una Cuba Libre: "Onaikel es una persona que tiene 37 años y parece que tiene 80. Al entrar él a la visita, se me desmayó en los brazos. Lo tienen medio loco; me lo sacaron empastillado, no podía hablar bien, con la lengua enredada. Después de que comió un poco, empezó a explicarme cómo fue la tortura. Dice que lo cogieron y le pusieron unas esposas en las manos y los pies, y en la cintura unas cadenas, y que le echaron spray y una pila de guardias le dieron tonfazos por todos lados, tenía los moretones".
La golpiza habría sido un chantaje y represalia de las autoridades porque el preso político, según los agentes, había logrado que buena parte de los reclusos del Combinado de Este (donde estuvo detenido hasta hace poco) se plantaran.
Infante Abreu se negó a decir nada al respecto y "por eso lo torturaron", enfatizó su esposa, quien sostuvo que "eso fue en el Combinado, antes de llevarlo para Agüica, donde le hicieron lo mismo. Le dieron tremenda mano de golpes y después de que le echaron el spray en la cara le pusieron una inyección, y dice que cuando se levantó (de los efectos) de la inyección, ya estaba en la celda de castigo".
A raíz de esta situación, el Centro por una Cuba Libre hizo un llamado a las organizaciones internacionales de derechos humanos, "alertando sobre la vida y seguridad del prisionero político Onaikel Infante Abreu". "Su caso es una muestra de que la libertad de expresión no se respeta en Cuba, y así está codificado en las draconianas leyes que rigen el destino de la Isla", concluyó.
Estos actos de tortura evidencian que, como indicó recientemente el Observatorio Cubano de Derechos Humanos en un informe, "estamos ante un Estado que administra la represión, pero no busca soluciones para los graves problemas de la gente".
"El año recién finalizado ha sido uno de los peores, desde todo punto de vista, para los cubanos, en medio de una represión generalizada que penaliza desde publicaciones en redes sociales hasta cualquier protesta pacífica en el espacio público", indicó la organización, al tiempo que destacó que "todo apunta a que el nivel de paranoia del régimen aumentará en este año que comienza, debido a la compleja situación internacional". La realidad le está dando la razón.





















