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Primera parte: UCRANIA EN EL CUARTO ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA GUERRA. Por el Doctor Alberto Roteta Dorado.



Doctor Alberto Roteta Dorado.-Santa Cruz de Tenerife. España.- Hace cuatro años se supo del inicio de la invasión rusa a Ucrania. Vladimir Putin definió las acciones militares emprendidas por el entonces poderoso ejército ruso como una Operación Militar Especial, con lo que se burlaba, no solo del pueblo ucraniano, sino de todo el continente europeo y del mundo, toda vez que, siempre se supo, de la falsedad de su definición militar. 

Hoy, a cuatro años del inicio de los primeros ataques, espero que nadie ponga en duda que se trata de una verdadera guerra. No de una guerra cualquiera – que siempre son terribles y terminan aniquilando a miles de hombres de las partes involucradas, sin olvidar los miles de civiles que se perjudican, ya sea por muertes directas, indirectas, heridos, desplazados y un extenso etcétera–; sino que estamos en presencia del conflicto más mortífero de Europa desde la Segunda Guerra Mundial. 

La grandeza del ejército ucraniano. Su enorme capacidad de resistencia y su alto poder de adaptación desde el punto de vista táctico y estratégico.

He afirmado antes que la invasión fue iniciada por "el entonces poderoso ejército ruso", lo que merece un comentario, a modo de preámbulo, en este análisis que pretende evocar el cuarto aniversario de la guerra Rusia-Ucrania. La organización Global Firepower, encargada de monitorear la información relacionada con la defensa de 145 naciones, hizo un ranking de los ejércitos más poderosos del mundo del 2025. Llama poderosamente la atención que Rusia siga ocupando el segundo lugar del ranking, solo superada por los Estados Unidos de América, cuyo ejército se mantiene inmovible como lo que realmente es: el más fuerte del planeta. Sin embargo, Ucrania se encuentra en el vigésimo lugar. Como cada año, los expertos tuvieron en cuenta más de 60 factores e insisten en que esta clasificación tiene un valor limitado y subjetivo, toda vez que resulta imposible evaluar con precisión el verdadero poder militar mundial.

El ejército ruso ha perdido una cantidad considerable de tanques, vehículos blindados y de apoyo, así como miles de sistemas de artillería, lanzacohetes múltiples, sistemas de defensa antiaérea, aviones, helicópteros, drones y barcos desde el 24 de febrero de 2022 que comenzó la guerra contra Ucrania. No obstante, Rusia, según esta reciente investigación, mantiene su posición. En el último lugar de la lista se encuentra Ucrania –solo se conforma con los veinte primeros puestos, independientemente de que se da un lugar a otras naciones–. Téngase en cuenta que esta enorme nación llegó a estar en el lugar número 15. No obstante, según la organización Global Firepower su ejército se ha debilitado por el efecto devastador de la guerra. Esto resulta un tanto paradójico si se tiene en cuenta que Ucrania ha resistido durante cuatro duros años a los enfrentamientos del que, se supone, sea el segundo ejército a escala mundial. 

Surge entonces la interrogante de cómo es posible que logre resistir en medio del caos originado por el potente ejército ruso. Hay dos elementos definitorios en este sentido: su gran capacidad de resistencia y su alto poder de adaptación desde el punto de vista táctico y estratégico. Sin estos dos elementos Rusia hubiera ganado la guerra en unos pocos meses; aunque jamás en los utópicos 15 días previstos por Vladimir Putin al inicio de la cruel contienda. 

De cualquier manera, independientemente de esa capacidad de resistir y de adaptarse a los más difíciles escenarios, el ejército ucraniano ha demostrado su enorme capacidad de preparación que ha logrado impedir que el enemigo se apoderara de una mayor parte de su territorio. Actualmente, Rusia ocupa cerca del 20% del territorio ucraniano, lo que se mantiene casi estático desde hace varios meses, de modo que los avances de Rusia no son significativos, esto demuestra que ese segundo lugar del ranking, de acuerdo con la Global Firepower, merece ser cuestionado. Como también se debe poner en duda el lugar número 20 que le han dejado a Ucrania, lo que demuestra ese carácter "limitado" y "subjetivo" que la propia organización citada ha precisado. 

Otros se cuestionan demasiado acerca de que, si no fuera por el apoyo incondicional por parte de Europa Occidental, fundamentalmente, y de manera muy especial, de los Estados Unidos de América, tanto durante la administración de Joe Biden, como ahora, por la de Donald Trump, Ucrania no hubiera resistido hasta el presente. Es cierto que el ejército ucraniano ha recibido millones en materia de armamentos de primer orden; pero también es cierto que los que han estado en el frente de batalla, inmersos en la más bestial adversidad, han sido los ucranianos, con lo que se demuestra el poderío de un ejército que ha logrado frenar el avance de los rusos a mayor escala. 

Rusia sufre innumerables pérdidas en su ejército. Los entrenamientos militares con rapidez extrema debilitan la ya cuestionada grandeza de las tropas de Putin. 

Las tropas rusas avanzaron lentamente en los últimos meses, aun cuando las grandes pérdidas dejan su huella. Dicho avance tiene lugar, fundamentalmente, en la región oriental del Donbás por ser el área estratégica que Moscú pretende anexar, como lo hizo hace algunos años con la península de Crimea. Sin embargo, dicho avance es insignificante tratándose de esa superpotencia que sigue ocupando el segundo lugar a escala mundial. Lo que no se menciona en estos últimos informes es el hecho de que los altos mandos del ejército que iniciaron la guerra, en su mayoría, no están presentes en el actual contexto. Rusia se ha visto forzada a entrenar con rapidez extrema a centenares de militares inexpertos, quienes actualmente llevan las directrices de la guerra, lo que, sin duda, perjudica sobremanera la capacidad de las tropas rusas. 

Un informe reciente del Center for Strategic and International Studies (CSIS) estima que la guerra dejó hasta 1,8 millones de soldados muertos, heridos o desaparecidos en ambos bandos desde el 24 de febrero de 2022; pero de esa totalidad Rusia registró más de 1,2 millones de bajas, incluidas hasta 325.000 muertes de tropas entre febrero de 2022 y diciembre de 2025, lo que representa la mayor cifra de muertes militares para una gran potencia desde la Segunda Guerra Mundial. Moscú no publica cifras actualizadas sobre bajas desde enero de 2023, cuando informó más de 80 muertes en un ataque ucraniano y un total de poco más de 6.000 bajas militares confirmadas.

Otras fuentes cercanas al Servicio de Inteligencia del Reino Unido precisan más de 1.250.000 bajas rusas, entre muertos y heridos. En su último análisis, basado en datos recopilados por el Ministerio de Defensa británico, el medio de comunicación ruso Mediazona y el servicio ruso de la BBC, y alimentado por información procedente de los servicios estadounidenses, europeos y ucranianos, el CSIS estima que entre 275.000 y 325.000 soldados rusos habrían muerto en el periodo comprendido entre febrero de 2022 y diciembre de 2025. Desde 2022, se estima que uno de cada 25 rusos de entre 18 y 49 años habría muerto o resultado herido en Ucrania.

Putin prefiere guardar silencio, de ahí que no se publiquen datos actualizados sobre las bajas rusas desde enero de 2023, cuando se precisó en un informe más de 80 muertes en un ataque ucraniano y un total de poco más de 6.000 bajas militares confirmadas. Resulta imperdonable que el mandatario ruso en su ambición expansionista permanezca al margen de esta masacre, en la que su ejército acumula la mayor cantidad de pérdidas mortales, amén de una infinidad de soldados afectados por heridas graves, hambre, frío extremo y severos desplazamientos.       (Continuará)...

                                          albertorot65@gmail.com

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