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Costa Rica cierra su Embajada en La Habana en protesta contra la represión en Cuba. 14ymedio.

Costa Rica cierra su Embajada en La Habana en protesta contra la represión en Cuba
14ymedio
18 de marzo de 2026

Costa Rica es el segundo país latinoamericano que, en solo un mes, ha pasado de la condena verbal a una medida diplomática concreta contra el régimen cubano. / CN360

El régimen se rebela contra la decisión de San José y denuncia su “historial de subordinación a la política de los Estados Unidos”

El Gobierno de Costa Rica anunció este miércoles el cierre de su embajada en La Habana y pidió a Cuba retirar a la mayor parte de su personal diplomático acreditado en San José, dejando solo a los funcionarios consulares.

La decisión, presentada por el presidente, Rodrigo Chaves, y el canciller, Arnoldo André, en conferencia de prensa desde Peñas Blancas, rebaja las relaciones bilaterales a su mínima expresión y coloca a Costa Rica como el segundo país latinoamericano que, en solo un mes, ha pasado de la condena verbal a una medida diplomática concreta contra el régimen cubano.

“Hemos tomado la decisión de proceder con el cierre de la embajada de Costa Rica en la República de Cuba”, dijo André durante la comparecencia oficial. “De igual forma hemos solicitado a la Cancillería de Cuba retirar a su personal diplomático de la embajada en San José, excepto los funcionarios consulares”.

Según el canciller costarricense, la medida responde a “la profunda preocupación del país por el deterioro sostenido de la situación de los derechos humanos en la isla, así como por el incremento de actos de represión contra ciudadanos, contra activistas y opositores que ejercen legítimamente su derecho a expresarse y participar en la vida pública”.

En respuesta, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba afirma en un comunicado que “bajo presión de Estados Unidos, Costa Rica limita sus relaciones con Cuba al ámbito consular” y sostiene que la decisión fue comunicada el 17 de marzo mediante una nota diplomática “sin ofrecer argumento alguno”. El texto califica la medida de “decisión arbitraria” y asevera que fue adoptada “bajo presión y sin tener en consideración los intereses nacionales y de ese pueblo hermano”.

La Cancillería cubana llega, incluso, a acusar al Gobierno costarricense de tener un “historial de subordinación a la política de los Estados Unidos contra Cuba”, al tiempo que lo señala por sumarse a “la ofensiva del gobierno estadounidense en sus renovados intentos por aislar a nuestro país de las naciones de Nuestra América”. Con el tono épico habitual del discurso oficial, la Cancillería cubana añade que “al igual que hace 60 años, fracasará en el empeño” y asegura que “nada podrá distanciar a los pueblos de Cuba y Costa Rica”.

San José, por su parte, quiso dejar claro que no se trata de un diferendo protocolario ni de una reestructuración administrativa. El cierre se presenta como una protesta política frente al empeoramiento de la situación interna en Cuba, marcada por la represión de las voces críticas y por la asfixia de cualquier espacio de participación cívica fuera del control del Estado.

Durante los últimos meses se ha observado un agravamiento significativo de las restricciones a las libertades fundamentales, incluyendo limitaciones a la libertad de expresión, de asociación y manifestación pacífica”, señaló André. Añadió además que “diversos reportes de organizaciones internacionales y testimonios de la sociedad civil han señalado la persistencia de hostigamiento y otras formas de represión contra quienes sostienen posiciones críticas frente al gobierno cubano”.

A esa denuncia sobre la falta de libertades, Costa Rica sumó “el progresivo deterioro de las condiciones de vida de la población, la escasez de bienes esenciales, las dificultades en el acceso a alimentos, medicamentos y servicios básicos, así como el debilitamiento de las oportunidades económicas”.

El repliegue costarricense ya se había producido antes del anuncio. “La Embajada de Costa Rica en La Habana no cuenta con personal diplomático desde el 5 de febrero pasado”, precisó el canciller. El cierre formaliza así una retirada que, en la práctica, ya había comenzado semanas atrás.

André insistió en que la decisión pretende enviar un mensaje político inequívoco. “El cierre de la Embajada constituye una señal firme de preocupación y una invitación a que se produzcan cambios significativos que permitan restablecer las condiciones necesarias para un eventual restablecimiento de las relaciones diplomáticas plenas”, dijo.

El presidente Rodrigo Chaves quiso subrayar, además, que la medida no será revertida con el próximo cambio de Gobierno. Según dijo, la presidenta electa, Laura Fernández Delgado, que asumirá el poder el 8 de mayo, fue consultada previamente sobre la decisión y estuvo “en total acuerdo”, una señal de que el repliegue diplomático hacia Cuba no responde solo a una decisión coyuntural de la actual administración, sino que cuenta ya con respaldo político para continuar en el próximo mandato.

La relación entre ambos países queda así reducida a funciones consulares mínimas, centradas en trámites básicos y atención a migrantes. Es, en los hechos, un congelamiento político sin ruptura formal completa.

Costa Rica mantuvo congeladas sus relaciones con Cuba después de 1959, cuando la Revolución consolidó el sistema comunista en la Isla, y no fue hasta la segunda administración de Óscar Arias que ambos países retomaron relaciones diplomáticas de alto nivel. El cierre de la embajada en La Habana devuelve ahora esa relación a un terreno de profundo enfriamiento.

Además, el paso costarricense no llega aislado. A comienzos de este mismo mes, Ecuador expulsó al personal diplomático cubano, otro golpe para la diplomacia del régimen en la región. Con la decisión de San José, marzo se convierte en un mes especialmente áspero para La Habana, que empieza a cosechar fuera de sus fronteras una parte del descrédito acumulado dentro de ellas.

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