Imprimir
Comentar el artículo

El futuro de la salud pública en Cuba es también un asunto de libertades políticas y democracia. La doctora Adriana Fonte Preciado reflexiona. Por Diego Santana. Diario de Cuba.

El futuro de la salud pública en Cuba es también un asunto de libertades políticas y democracia
Por Diego Santana
4 de mayo de 2026

La doctora cubana Adriana Fonte Preciado. Cortesía de la entrevistada


La doctora Adriana Fonte Preciado, especializada en Medicina Tropical y Salud Internacional y miembro de la Asociación Española contra el Cáncer, reflexiona sobre el tema.

Entre la descapitalización de la salud pública por parte del régimen cubano y una sanidad que "ya está privatizada de muchas formas", la doctora Adriana Fonte Preciado sostiene que, para salir del "caos" actual, en Cuba "primero hay que hablar de libertades políticas y de democracia".

Graduada de Medicina en La Habana, con formación de posgrado en Medicina Tropical y Salud Internacional, experiencia en cooperación internacional y trabajo en organizaciones como Médicos Sin Fronteras y la Asociación Española contra el Cáncer, en la que labora actualmente en el Departamento de Prevención, Fonte Preciado ha centrado su carrera en la salud pública, la investigación y la comunicación científica.

Para cambiar el panorama actual de una sanidad marcada por las limitaciones económicas, señala que "vamos a necesitar un gran avance tecnológico en la gestión de información". Sin eso, "cualquier intento de reforma está condenado al fracaso", sostiene en esta entrevista, parte de una colaboración de DIARIO DE CUBA con el proyecto "Cuba: reconstruir y reinventar", del Laboratorio de Ideas Cuba Siglo 21, destinado a pensar desde diferentes ámbitos cómo restaurar un país arruinado económica y socialmente, y hacerlo entrar en el siglo XXI.

¿Cuáles crees que son los principales desafíos que el país debe afrontar de inmediato en tu ámbito profesional? ¿Qué prioridades deberían atenderse primero?

Actualmente tiene dos grandes desafíos. Desde que se acrecentaron las sanciones externas, los indicadores que nos interesan a los sanitarios —mortalidad infantil, mortalidad materna, esperanza de vida— se han disparado a cifras que no se veían en Cuba desde los años 80 o antes. Esto dificulta muchísimo mantener servicios hospitalarios capaces de gestionar la crisis sanitaria que hay en el país, incluida la crisis epidemiológica.

El segundo gran desafío es la descapitalización de la salud pública por parte del Gobierno cubano. Las cifras de cuánto se dedica a la salud pública y a los servicios sanitarios en general han disminuido de forma muy preocupante. Incluso autoridades sanitarias internacionales han advertido sobre esto. El sistema no solo no cubre los costos de un modelo sanitario como el cubano, sino que ni siquiera alcanza a sostenerlo. Mucho menos a invertir en él.

La situación es multicausal. No se puede atribuir a una sola causa. Es una mezcla entre sanciones externas, mala gestión del Gobierno cubano y la situación epidemiológica del país, que ha empeorado. Ahí entran también factores como la gestión de residuos, la falta de petróleo para fumigar y la incapacidad del sistema sanitario y de servicios comunales para controlar la crisis de arbovirosis y enfermedades tropicales. Todo esto provoca un caos del que es muy difícil salir.

¿Las prioridades? Yo creo que hay que poner el foco en resolver la situación epidemiológica y en la mortalidad infantil que, aunque es un indicador que demora años en mejorar, hay que empezar cuanto antes. También es urgente fabricar en Cuba los medicamentos más necesarios, sobre todo los de enfermedades crónicas y los de uso diario.

Ahora bien, verlo de forma aislada es complicado, porque no se puede mejorar esto sin aumentar la inversión. Además, habría que destinar las divisas que entran al país a reinvertir en el sistema de salud. Si esos ingresos se destinan a otros sectores y no a hospitales o atención primaria, el sistema no puede sostenerse.

Desde tu experiencia, ¿qué marcos legales o regulatorios que afectan a tu área profesional en Cuba habría que crear, modificar o eliminar?

Creo que aquí hay que hablar primero de libertades políticas y de democracia. En un sistema democrático y saludable, un sistema sanitario público y gratuito puede ser sostenible. No lo es en un modelo ultracapitalista como el actual de Cuba, donde la sanidad ya está privatizada de muchas formas, casi siempre a través del mercado negro.

Habría que eliminar leyes que han sido muy dañinas para el personal sanitario cubano, como la llamada ley de los ocho años, que impide regresar al país durante ese tiempo si se abandona una misión médica. Esa ley debería eliminarse urgentemente.

También habría que crear mecanismos para que el capital extranjero pueda invertir en el sistema sanitario cubano, especialmente en biotecnología, donde Cuba aún tiene reconocimiento internacional. Sería importante atraer inversión a fábricas, a la industria biofarmacéutica y a lo que queda del sistema de producción científica.

En un futuro de Cuba democrática, también habría que pensar en marcos legales que permitan el retorno de los profesionales que han emigrado durante la crisis. Eso sería fundamental.

Además, es inevitable que en el futuro haya que convivir con algún tipo de sanidad privada. Ya está ocurriendo. La cantidad de medicamentos que circulan sin regulación en Cuba es enorme: salvan vidas, pero al mismo tiempo representan un riesgo por la falta de control farmacológico.

Sería necesario crear un sistema mixto regulado donde, por ejemplo, en farmacias estatales se puedan incorporar medicamentos con participación privada, bajo control público. No es el escenario ideal, porque yo soy defensora de la salud pública gratuita, pero en la práctica parece el camino hacia el que se avanza.

Eso obligaría a crear nuevas leyes y regulaciones, porque los sistemas sanitarios en cualquier país están altamente regulados. La ley de salud pública actual también debería modificarse, porque plantea la responsabilidad del Estado sobre la salud del pueblo cubano, algo que en la práctica no se cumple.

Y habría que eliminar todas las restricciones a la movilidad de los médicos. Es un incumplimiento de derechos humanos: de libertad de movimiento, tanto para entrar como para salir del país. Afecta a muchísima población, especialmente a los profesionales.

¿Qué nuevas tecnologías podrían ayudar a Cuba a saltar etapas y acelerar la recuperación y el desarrollo en tu sector?

Cuba está literalmente en el siglo pasado en muchos aspectos. Pero sería muy inteligente apostar por la biotecnología, porque todavía tiene un capital ganado internacionalmente. El sistema biotecnológico cubano se sigue estudiando en el mundo, incluso en el escenario actual.

Invertir en biotecnología permitiría generar divisas y, al mismo tiempo, solventar la falta de medicamentos en el país. El problema es que ese dinero tendría que reinvertirse en el sistema sanitario.

Es fundamental garantizar la medicación de pacientes oncológicos, que hoy es un gran problema en Cuba. Y también reforzar la infraestructura hospitalaria, especialmente en terapias intensivas.

Pero si tuviera que señalar algo clave, diría que vamos a necesitar un gran avance tecnológico en la gestión de información. Sin datos fiables, sin estadísticas reales y sin sistemas integrados, es imposible planificar un sistema sanitario.

Habría que unificar historias clínicas en todo el país, automatizar procesos y utilizar inteligencia artificial para analizar datos. Sin eso, cualquier intento de reforma está condenado al fracaso.

Others News