Imprimir
Comentar el artículo

Marco Rubio, en Cuba no hay "tecnócratas". Por Alberto Méndez Castelló. Cubanet.

Marco Rubio, en Cuba no hay “tecnócratas”
Por 
Alberto Méndez Castelló
Cubanet
6 de junio de 2026

Marco Rubio / Raúl Castro y su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro (Collage: Alas Tensas)

Pues, si Washington está abierto a una “situación negociada que ponga a Cuba en un camino hacia la democracia, la prosperidad, la libertad y la normalidad”. No sucede lo mismo en La Habana.

PUERTO PADRE. En la transición de la dictadura a la democracia, a los cubanos no nos son útiles analogías como las que sirvieron de puente entre el comunismo y la libertad en Polonia o Checoslovaquia. ¿Alguien puede imaginar _por ejemplo_ elecciones multipartidista en Cuba, que gane un opositor y que Miguel Díaz-Canel lo proclame primer ministro, como hizo el 19 de agosto de 1989 el general Wojciech Jaruzelski con el activista católico Tadeuz Mazowiecki?

Tampoco nos son de utilidad ni teórica ni práctica y por la misma razón de incongruencia histórica, los sucesos ocurridos en Venezuela, que “me recuerdan al general Douglas MacArthur, al emperador Hirohito y al Japón derrotado y ocupado por Estados Unidos tras la II Guerra Mundial. Porque ni es el mismo juego de ajedrez ni parecido el contexto histórico, ni semejanzas tienen los protagonistas de aquellos anales de la historia universal en sus caracteres temperamentales o flemáticos con los sucesos producidos recién comenzó 2026 en Venezuela”, dije en el artículo Cubazuela y otras lecturas…., y reafirmo ahora, porque el régimen de Cuba, es, el de un Estado totalitario como muy pocos regímenes lo han sido en la historia universal, y lo digo porque hasta las características generales de la dictadura totalitaria que anotaron Carl Friedrich y Zbigniew Brzezinski en 1954, durante ya más de 67 años palidecen ante el absolutismo castrocomunista.

Tal es la ideología totalitaria en Cuba, hueca por oportunista, pero con pretensión milenarista, la del partido único, dirigido por una elite militarista, de generales empresarios y de caciques políticos que semejan señores feudales, y donde la militancia y la población nos recuerdan meros siervos; amparados ellos, la cúpula del poder, por un sistema de terror que no es sólo físico, sino también psíquico, ejercido contra las personas no solamente por el partido comunista, sino también por la administración pública y todo el entramado estatal y hasta privado, mediante la coerción de la policía política y de sus chivatos.

Es un sistema de terror que se extiende a todos, por todos los medios de comunicación, pues, aun en las redes sociales la divulgación del pensamiento libre es penalizado si va contra el “sistema socialista”, así los cubanos se arriesgan a ir a la cárcel y de hecho están en prisión cuando publican lo que realmente piensan de la llamada “dictadura del proletariado”. La que mantiene un control centralizado del pensamiento y hasta de la economía, y así los que son adeptos al régimen o simulan serlo, pueden poseer patente para enriquecerse, a costa de una población hambreada por un monopolio y bloqueo político contra la libre empresa comercial si es ejercida por “contrarrevolucionarios”; lo que es una red amplísima, cazadora de todo disenso, que se sostiene por un control total de las armas, en uso de la represión de la protesta social y como garantía del Estado policial.

De tal suerte, rumiando las declaraciones de este miércoles del Secretario de Estado Marco Rubio, anoche dormí mal. Y, por supuesto, amanecí con la presión arterial alta. Pero en lugar de irme al monte a plantar árboles de maderas preciosas según lo planeado, _y que mejoraría la salud_ acaéceme el día aquí, plantando palabras cuales palos, con el mismo propósito que siembro barias, caobas, cedros, majaguas y robles…, para oxigenar y congregar nuestra tierra y el porvenir de nuestros nietos, que no nacieron ni viven en Cuba, pero vendrán a ella, un día, digo, si es a una Cuba libre y no a un remedo de libertad. Un hecho incierto, ¿no?

Entonces mi presión alta, que es emotiva, de berrinche, se debe a que anoche leí en este sitio una noticia que dice: “El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este miércoles que en Cuba existen `tecnócratas´con los que Washington podría `trabajar´”. Por lo que al leer esa mala nueva me dije: “Marco, estás en un error, en Cuba no hay tecnócratas sino hipócritas”. Resulta que el secretario de Estado hizo esa declaración en una audiencia en la Cámara de Representantes, donde defendió la política exterior de la administración Trump hacia la Isla, afirmando que Washington está abierto a una “situación negociada que ponga a Cuba en un camino hacia la democracia, la prosperidad, la libertad, la normalidad”.

Pues, si Washington está abierto a una “situación negociada que ponga a Cuba en un camino hacia la democracia, la prosperidad, la libertad y la normalidad”. No sucede lo mismo en La Habana, y no sólo en la cúpula del poder, donde el mismo Marco Rubio admitió que se vuelve más compleja “cuando se llega más arriba”, sino que en Cuba tampoco hay “tecnócratas” con los que Estados Unidos pudiera “trabajar” en un proceso de transición hacia la democracia según está codificado en la Ley Libertad (Helms-Burton), porque, ¿quién no sabe que en Cuba, en cualquier dependencia del Estado o “privada”, desde en una oficina de la Agricultura, la Vivienda o hasta en una Mipyme, quienes allí laboran son soplones o represores de la policía política o por afición al chivateo o por conveniencias socioeconómicas o por miedo?

Acábese de comprender, por favor: la nación cubana fue abortada por el castrocomunismo ya desde el mismo año 1959, para así inseminar los óvulos peores de lo que debía ser cubanía, con los más perversos sementales del nazismo y el estalinismo que Fidel y Raúl Castro y sus agentes pudieron encontrar; así fue construido el régimen totalitario, este que los cubanos sufrimos hace más de 60 años, y que es peor, muchísimo peor que cualquier otro absolutismo. Las dictaduras de Franco o de Pinochet, que tomarían el poder y en el poder se sostendrían por fuerzas militares y policiales, no castraron a los tecnócratas haciéndolos los eunucos de sus cortes, como sí hicieron los hermanos Castro, sino por el contrario, y como fue el caso específico de Chile, que fueron los Chicago Boys _y de ellos escribimos cuando Díaz-Canel comenzó hablando de “problemas coyunturales” y no de crisis allá por 2019_ los que llevaron adelante el desarrollo económico de ese país.

Al respecto cabe preguntar lo que es una verdad de Perogrullo: ¿Qué es un tecnócrata? Un tecnócrata es “un técnico que ejerce un cargo público buscando la eficacia propia de su especialización por encima de consideraciones ideológicas o políticas”, dice el Diccionario del Estudiante, o, “es un profesional especializado en alguna materia económica o administrativa que, en el desempeño de un cargo público, aplica medidas eficaces que persiguen el bienestar social al margen de consideraciones ideológicas”, conceptúa el Diccionario de la lengua española. Al respecto de esos conceptos de “tecnócrata” universalmente aceptados es necesario preguntar:

¿Hay algún tecnócrata en Cuba que, por encima de consideraciones ideológicas o políticas ejerza un cargo público?

Se sabe: En Cuba no es posible ejercer ningún cargo público pasando por encima de las consideraciones políticas del Partido Comunista. Todos los que ejercen cargos públicos en Cuba son por acción o por omisión cómplices de la dictadura, y muchos, autores de delitos de lesa humanidad. Aún la propiedad privada está lastrada y prohibida por la censura política.

¿Hay algún tecnócrata en Cuba que, al margen de consideraciones ideológicas, se opusiera al régimen totalitario por aplicar medidas eficaces al bienestar social de los cubanos?

No en el ejercicio del cargo. Todos los profesionales que en Cuba se opusieron a las consideraciones ideológicas del régimen totalitario, y entre ellos varios economistas, terminaron sus días presos, en el exilio o están controlados por la Seguridad del Estado como potenciales delictivos contrarrevolucionarios (C/R).

Y por supuesto que creo que no. En Cuba no se encontrarán tecnócratas dentro del régimen totalitario para trabajar en pro de la democracia, por una sencilla razón: Es el régimen castrocomunista un sistema político donde impera la hipocresía, luego, quien no practique el fingimiento no es apto para integrar ese sistema. La administración Trump y particularmente el secretario de Estado Marco Rubio, no hallarán tecnócratas en La Habana dispuestos a “trabajar” con Washington, encontrarán, sí, arribistas, entiéndase oportunistas, dispuestos a lucrar en un nuevo gobierno, del mismo modo que lo hicieron con los comunistas. Pero entonces no estamos hablando de “tecnócratas”, sino de crímenes de lesa humanidad y de autores de esos crímenes, según el precedente de los juicios de Núremberg.


Others News