Imprimir
Comentar el artículo

LOS SUPUESTOS CAMBIOS ECONÓMICOS EN CUBA, UNA NUEVA MANIOBRA DEL CASTRISMO. Por el Doctor Alberto Roteta Dorado.

LOS SUPUESTOS CAMBIOS ECONÓMICOS EN CUBA, UNA NUEVA MANIOBRA DEL CASTRISMO
Por el Doctor Alberto Roteta Dorado
21 de junio de 2026 

Santa Cruz de Tenerife. España. Hasta el presente, sólo una nación ha logrado sobrevivir más de seis décadas bajo el dominio de una dictadura comunista – el caso de China no resulta aplicable dadas las características de su modelo económico menos rígido si se le compara con otros países socialistas como Cuba–. Cuba es el ejemplo más evidente de los resultados devastadores de un sistema sociopolítico y de un modelo económico fallido.

Téngase presente que la crítica situación económica del pueblo cubano no es solo un problema del presente, sino algo que ha estado presente desde los inicios de la llamada revolución cubana, independientemente que dentro de la crisis permanente ha habido etapas críticas, como el período especial de hace unas décadas, lo que tuvo una relación directa con la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y el derrumbe de campo socialista de muchas de las naciones de Europa Central y del Este, así como la megacrisis actual relacionada, según el régimen castrista, con el "recrudecimiento del bloqueo económico" por parte del Gobierno de Estados Unidos; aunque, como se sabe, no es otra cosa que las consecuencias de la ineficacia de un modelo económico anacrónico y carente de aplicabilidad en el orden práctico.

La reciente intervención estadounidense en Venezuela, con la consiguiente captura de su presidente, Nicolás Maduro, así como la firme posición de la Administración de Donald Trump respecto a la necesidad inminente de grandes cambios en Cuba, han sido determinantes para que el régimen cubano entrara en pánico. La posibilidad de una operación similar a la de Venezuela siempre ha estado como una posibilidad, algo que algunos idealizaron como una acción inmediata; aunque, en este sentido, he preferido ser demasiado conservador,  por convicción luego de estar analizando detenidamente el contexto sociopolítico del presente, no solo de la isla, sino de las consecuencias de carácter universal relacionadas con la opinión pública de la comunidad internacional ante un hecho lo suficientemente polémico como para dejarlo de primera opción.

La idea de una "asfixia" que paralice totalmente al país, y como consecuencia, la aparición de un estallido social resulta mucho más coherente que la opción de la intervención, independientemente de que seamos defensores de la hipótesis de la intervención como salida mucho más eficaz para acabar con el comunismo en Cuba. Las múltiples manifestaciones locales y parciales que están teniendo lugar en varios sitios de la isla demuestran que el estallido social generalizado está muy cerca, de ahí que la presión exterior mediante medidas severas que golpeen fuertemente en el orden económico está siendo eficaz.

Las medidas económicas propuestas por el castrismo no irán más allá de una nueva teorización para "actualizar", una vez más, un modelo económico que carece de fundamento y de razón de ser.

En medio de la peor crisis de su historia el régimen castrista determinó "abrirse" al mundo mediante la adopción de una serie de medidas limitadas al aspecto económico. La Asamblea Nacional del Poder Popular propuso un conjunto de 176 medidas, según el oficialismo, orientadas a introducir transformaciones en distintos ámbitos de la economía y la organización social del país, lo que forma parte de un proceso de "actualización del modelo económico cubano".

Analizar cada una de las propuestas resulta demasiado tedioso, toda vez que, como sabéis, los socialistas cubanos suelen emplear un lenguaje que recuerda el uso de códices con una terminología cuasi ancestral heredada de la etapa de los bolcheviques. De ahí que me limite al polémico asunto del sistema financiero y bancos privados, lo que presupone ajustes en la estructura y operaciones de los sistemas bancarios, así como la incorporación de nuevas formas de gestión financiera.

Se precisa que se hará una revisión del funcionamiento del sistema bancario actual, la posibilidad de incorporación de nuevas formas de intermediación financiera, ampliación de los servicios financieros y mayor flexibilidad en las operaciones vinculadas a divisas. Como se podrá apreciar se trata de revisiones, conceptualizaciones, posibilidades, opciones, pero al final nada concreto, independientemente de las ambigüedades que resultan patentes al leer detenidamente las famosas 176 medidas. De modo que la euforia que se ha desatado en las últimas horas debe ser controlada, toda vez que el llamado modelo económico cubano seguirá anquilosado por la eternidad. En este sentido prefiero citar textualmente una sentencia expresada en el panfleto que demuestra mi hipótesis: "es importante señalar que estos cambios no están completamente definidos y su implementación dependerá de regulaciones específicas que determinen su alcance, condiciones y supervisión".

Se trata de otra teorización para "actualizar", una vez más, un modelo económico que carece de fundamento y de razón de ser. Su total inutilidad durante estos terribles sesenta y siete años es un hecho evidente. El pueblo cubano lleva una vida de supervivencia en peores condiciones que un ejército en plena guerra. Recordemos que, en el octavo congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado entre los días 16 al 19 de abril de 2021, en La Habana, se propuso un proyecto de "Actualización de la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista". Cinco años después, en medio de la desesperación ante el inminente desmoronamiento del régimen, se aparecen con un paquete de 176 medidas económicas que tendrán que pasar por un proceso de revisión, aprobación o exclusión y un largo etcétera que, finalmente, no solucionará la grave crisis económica.

En Cuba, en las circunstancias del presente, no hay que conceptualizar nada para "maquillar" un modelo económico fallido. Suponiendo que en realidad se concretaran algunos cambios, algo que, reitero, no tendrá lugar, dichos cambios se limitan a aspectos de naturaleza económica. El régimen no interioriza la idea de que no son cambios económicos lo que necesita una nación destruida, sino un profundo y radical cambio de naturaleza política que conduzca a posteriori a modificaciones económicas. Mientras permanezca la rigidez de la existencia de un partido único de manera oficial, el comunista, no exista separación de los poderes del Estado, no tengan lugar elecciones verdaderas, se continúen violando los derechos humanos, se prive a los cubanos de la libertad de pensamiento y de expresión y se mantengan miles de prisioneros políticos en las cárceles, no habrá cambios en Cuba. Las supuestas medidas económicas son solo una maniobra más de la cúpula de un sistema político decadente que sabe que no tiene escapatoria.

El estallido social general está muy próximo, y ante las posibles represalias del castrismo la intervención militar estadounidense estaría justificada. Esta es la solución.  


Others News