'El químico', la droga que actúa como experimento sobre las vidas de quienes la consumen. Por Edel González Giménez. Diario de Cuba.
'El químico', la droga que actúa como experimento sobre las vidas de quienes la consumen
Por Edel González Giménez
Diario de Cuba
8 de agosto de 2026
Por Edel González Giménez
Diario de Cuba
8 de agosto de 2026

Porciones de la droga "el químico" incautada por la Policía en Cuba. Escambray
Un exoficial del MININT habla con DIARIO DE CUBA sobre la creciente amenaza para la salud pública que implica la expansión del consumo de ese estupefaciente.
Las autoridades de Cuba insisten públicamente en que mantienen una política de "tolerancia cero" frente al tráfico y consumo de drogas. Sin embargo, según el testimonio de un exoficial del Ministerio del Interior (MININT), el fenómeno asociado al estupefaciente conocido como "el químico" ha cambiado la situación radicalmente a partir de 2025.
Recién retirado tras décadas de trabajo en las unidades especializadas de enfrentamiento al tráfico de drogas, la prostitución y la trata de personas, la fuente, que aceptó contar su experiencia de forma anónima, asegura que el principal desafío ya no consiste únicamente en combatir el consumo o perseguir a los distribuidores.
"El problema radica en la rápida capacidad de adaptación del mercado ilícito, que modifica permanentemente la composición de la droga, cambia las formas de introducir los componentes en el país y utiliza métodos de elaboración cada vez más difíciles de detectar", señala.
Una droga sin identidad fija
"El químico" no tiene una composición estable, pues "cada lote puede contener sustancias diferentes. No existe una fórmula fija. Lo único constante es que quienes la consumen desconocen realmente qué están fumando", advierte el oficial retirado.
A diferencia de sustancias cuya composición resulta relativamente conocida, "el químico" se modifica continuamente mediante la incorporación de distintos compuestos que provocan efectos muy variables e incrementan el riesgo de intoxicaciones graves.
Esa capacidad de mutación constituye, en opinión del investigador retirado, el elemento que distingue la evolución del fenómeno desde 2025.
En años previos existían formas más o menos identificables de esta droga. Sin embargo, a partir de 2025, la evolución de las redes dedicadas a su comercialización, de la composición química del producto y de las modalidades empleadas para introducir los componentes en el país, complicaron el trabajo de las instituciones encargadas de prevenir y combatir el narcotráfico.
"La droga cambia constantemente. Cuando se identifica un componente, aparecen otros nuevos. Es un fenómeno mucho más dinámico que hace apenas unos años", afirma.
Documentos impregnados, la modalidad que desafía los controles
Uno de los aspectos que más preocupa al exoficial tiene que ver con las nuevas modalidades de introducción de los componentes desde el exterior. Según su testimonio, estos no ingresan normalmente en dosis individuales, sino impregnados en distintos soportes de papel, como documentos, hojas sueltas, cuadernos, revistas, libros u otros materiales impresos.
Una vez dentro del país, los documentos son perforados con ponchadoras mecánicas de oficina, obteniéndose decenas o incluso centenares de pequeños discos circulares de papel, similares al confeti. Cada uno de ellos constituye posteriormente una dosis destinada al consumo.
Semejante modalidad dificulta considerablemente la detección del producto durante los controles fronterizos. Las tecnologías disponibles para el control aduanero tienen importantes limitaciones para identificarlo, mientras que las unidades caninas entrenadas para localizar drogas convencionales tampoco logran detectarlo siempre.
Laboratorios clandestinos y elaboración artesanal
Pero la amenaza no termina con la entrada de los componentes al país. El exoficial afirma que existen indicios de pequeños laboratorios clandestinos dentro de Cuba dedicados a transformar, adulterar y multiplicar las sustancias introducidas desde el exterior.
Quienes participan en estas actividades utilizan procedimientos completamente artesanales y carecen de cualquier tipo de control sobre la concentración o pureza de los compuestos empleados, alerta.
La sustancia base suele mezclarse con material vegetal —incluida marihuana u otras hierbas secas— para incrementar el número de dosis disponibles. También se incorporan productos químicos y farmacológicos de fácil acceso, entre ellos sustancias de uso doméstico, medicamentos anticonvulsivos y anestésicos veterinarios.
Como resultado, explica el oficial retirado, el producto final suele venderse como una picadura vegetal aparentemente similar a la marihuana convencional, aunque previamente habría sido impregnada con cannabinoides sintéticos u otros compuestos cuya composición cambia continuamente.
"Nadie puede asegurar qué contiene exactamente cada dosis. El MININT y los laboratorios de criminalística inmersos en el enfrentamiento estamos volviéndonos locos por la inexistencia de un patrón", sostiene.
Cada lote presenta combinaciones distintas y porcentajes variables de sustancias psicoactivas. Algunos análisis practicados recientemente sobre algunas muestras ocupadas en varias provincias habrían detectado la presencia de cocaína como uno de los componentes de determinadas mezclas.
Existirían además indicios sobre la posible incorporación de pequeñas cantidades de fentanilo u otros opioides sintéticos en algunas formulaciones recientes.
"Parecen zombis"
Una dosis de "el químico" se comercializa actualmente por alrededor de 500 pesos cubanos, menos de un dólar estadounidense, según el mercado informal de divisas. Cada porción tendría aproximadamente el tamaño de la quinta parte de un cigarro convencional y normalmente se consumiría introduciéndola en un cigarrillo, para después fumarla.
El precio, señala, facilita el acceso de adolescentes y jóvenes al producto.
Las reacciones observadas entre los consumidores varían considerablemente según la composición de cada lote. La fuente describe episodios de desorientación profunda, movimientos extremadamente lentos, pérdida de contacto con el entorno, alteraciones del comportamiento, agresividad o somnolencia intensa.
"Muchos parecen zombis", resume.
Por todo lo anterior, el fenómeno ha superado la capacidad de respuesta de las instituciones encargadas de enfrentarlo y se ha convertido en uno de los desafíos más preocupantes para la seguridad ciudadana y la salud pública en Cuba.
El oficial retirado señala que una de las principales debilidades hoy es la ausencia de información pública suficiente sobre la verdadera dimensión del problema. Tanto el MININT como el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) mantienen una política de no divulgar de forma sistemática estadísticas sobre el consumo, la composición de las sustancias, las intoxicaciones, las muertes, los decomisos o la evolución del fenómeno.
En su opinión, esa falta de transparencia limita la percepción social del riesgo, dificulta la prevención, reduce la capacidad de reacción de las familias y obstaculiza la formulación de políticas públicas basadas en evidencias.
Esa situación, confiesa, influyó decisivamente en su decisión de solicitar la jubilación. "No quiero convertirme en cómplice, por silencio o por inacción, de un fenómeno que está destruyendo a nuestros jóvenes. Lo que estamos viendo se parece a un cáncer que avanza lentamente, corroe a la juventud y termina debilitando a toda la sociedad", lamenta.
Afirma igualmente que las limitaciones presupuestarias, la falta de tecnologías especializadas para identificar nuevas sustancias, la insuficiencia de laboratorios analíticos, la escasez de personal especializado y las dificultades para desarrollar inteligencia criminal reducen la eficacia de las acciones de prevención e investigación.
En paralelo, la falta de denuncias por parte de familiares de algunos consumidores dificulta identificar a quienes distribuyen la droga y desarticular las redes de comercialización.
Una advertencia para las familias
Más allá del ámbito policial, el fenómeno representa una preocupación de salud pública. Si la descripción realizada por la fuente refleja la evolución real del mercado ilícito de drogas, el principal riesgo radica precisamente en el desconocimiento sobre la composición de cada dosis.
Esa incertidumbre impide que los consumidores conozcan realmente qué están introduciendo en su organismo y dificulta la actuación de los servicios sanitarios ante posibles intoxicaciones.
Mientras no exista certeza sobre los componentes presentes en cada dosis, la principal medida de prevención continúa siendo evitar su consumo y reforzar la información dirigida especialmente a adolescentes, jóvenes y sus familias sobre los peligros asociados a este tipo de sustancias de composición cambiante.
Al preguntar al exoficial cuál es, a su juicio, la probabilidad de que una adulteración irresponsable de estas mezclas termine provocando una tragedia en Cuba, su respuesta fue inmediata: "No hablo de una posibilidad remota; hablo de un escenario que considero altamente probable si el fenómeno continúa evolucionando como hasta ahora. Cuando una droga carece de una composición estable y quienes la elaboran mezclan sustancias de distinta naturaleza sin conocimientos técnicos ni controles de calidad, cada lote se convierte en un experimento sobre la vida de quienes la consumen".
"Basta un error en las proporciones para provocar una intoxicación grave o una sobredosis. El consumidor nunca sabe qué está fumando ni en qué cantidad", subraya.





















