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Matanzas masivas a manos del régimen de Irán tras 18 días de protestas, que prosiguen. Fuentes ubican en entre 12.000 y 20.000 la cifra de muertos. Diario de Cuba.

'Matanzas masivas' a manos del régimen de Irán tras 18 días de protestas, que prosiguen
Diario de Cuba
14 de enero de 2026


Los cuerpos de los asesinados se apilan en centros forenses, con familias convocadas para identificar a sus seres queridos entre los cadáveres.

Luego de entrar en su 18mo. día consecutivo de protestas, que se habrían extendido a 207 ciudades, y a que Irán se mantiene por más de 120 horas sin acceso a internet, CBS News ubicó en entre 12.000 y 20.000 la cifra de muertos a causa de la represión y los enfrentamientos con las fuerzas del régimen teocrático.

Horas después de que el medio independiente con sede en Arabia Saudí, Iran International, informara de un número de muertos de hasta 12.000, en gran parte durante dos noches consecutivas de protestas el 8 y 9 de enero, la cadena estadounidense indicó que, tras la reapertura de las líneas telefónicas para llamadas desde la República Islámica, dos fuentes, incluida una dentro de Irán, dijeron el martes 13 de enero que al menos 12.000, y posiblemente hasta 20.000 personas, han muerto.

La secretaria de Asuntos Exteriores británica, Yvette Cooper, dijo en el Parlamento el martes que el Gobierno británico cree que "puede que hayan muerto 2.000 personas, pero ha habido más. Temo que el número pueda resultar significativamente mayor".

Una fuente dentro de Irán que pudo comunicarse con CBS News el martes aseguró que grupos que trabajan para recopilar el balance completo de muertos en las protestas, basándose en informes de funcionarios médicos de todo el país, creen que el número fue de al menos 12.000, pero posiblemente hasta 20.000.

La misma fuente dijo que las fuerzas represivas están visitando numerosos hospitales privados de Teherán, amenazando al personal para que entregue los nombres y direcciones de quienes estaban siendo atendidos por las heridas sufridas en las protestas.

Una fuente en Washington con contactos en Irán dijo a CBS News el martes que una fuente creíble le había informado que el número probablemente estaba entre 10.000 y 12.000.

Reuters citó el martes a un funcionario iraní anónimo que dijo que unas 2.000 personas habían muerto desde que comenzaron las protestas el 28 de diciembre, y culpó de la violencia a "terroristas" influenciados desde el extranjero. Incluso sugirió que se había pagado a agitadores para fomentar el caos.

La coalición política del exilio Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI) informó que a pesar de la imposición de una ley marcial no declarada, un apagón total de internet y la movilización de todo el aparato de seguridad, las protestas se han extendido a 207 ciudades.

"Informes desde el terreno indican que las tácticas del régimen han pasado del control de multitudes a la guerra letal, pero la rebeldía del pueblo iraní —liderado por la juventud rebelde— sigue rompiendo los muros de la represión", señaló la organización.

En Teherán, las autoridades ordenaron la evacuación inmediata de los dormitorios de la universidad capitalina durante un periodo de diez días, y trasladaron los exámenes en la Universidad de Urmia a plataformas online, en un intento de dispersar posibles centros de disidencia organizada.

A pesar de estas medidas, la capital siguió siendo zona de conflicto el lunes y martes. Se reportaron enfrentamientos en diversos distritos, donde los manifestantes enfrentaron a las unidades especiales del régimen, coreando "Muerte a Jamenei" y "Deshonra, vergüenza", negándose a ceder las calles a las fuerzas de seguridad.

En las provincias, el régimen está fortificando sus posiciones, señalando una pérdida de control sobre los espacios urbanos. En Ahvaz, temiendo la expansión de las protestas, las autoridades han instalado muros de hormigón en el distrito de Naderi y en el mercado Abdul-Hamid, bloqueando efectivamente las calles centrales.

De manera similar, en Dezful las fuerzas de seguridad y la milicia pro régimen Basij han establecido controles en todas las calles principales, reforzándolos con barreras de hormigón.

Sin embargo, en Isfahán los límites del poder del régimen quedaron al descubierto. Mientras francotiradores estaban apostados en los tejados de mezquitas y escuelas del centro de la ciudad para aterrorizar a la población, los informes confirmaron que las zonas suburbanas estaban bajo el control de la población.

En una muestra de desafío, jóvenes de Malek Shahr y Se-Rah Simin incendiaron bancos afiliados al régimen y el edificio local del ayuntamiento.

La confrontación ha ido más allá de las protestas callejeras, para dirigir acciones contra la infraestructura de represión del régimen. En un desarrollo significativo en Quchan, al noreste de Irán, jóvenes desafiantes lanzaron una audaz ofensiva, tomando el control de la oficina del gobernador y prendiendo fuego a la sede local de los Guardianes de la Revolución Islámica .

En Babol, al norte de Irán, los manifestantes obligaron a replegarse a las fuerzas represivas, que habían abierto fuego contra los manifestantes. Los jóvenes asaltaron las comisarías de Policía nº 2 y nº 14 en la calle Salman Farsi, logrando desarmar al personal.

En Ilam, un notorio miembro de los Guardianes de la Revolución Islámica, identificado como Rahimi, conocido por su papel en el asesinato de manifestantes, fue ultimado durante los enfrentamientos. En Meshkan, provincia de Fars, fue incendiada una furgoneta de seguridad y en Kish fue atacado un edificio del régimen.

A medida que el régimen pierde terreno, su brutalidad se ha intensificado. Gholam-Hossein Mohseni-Eje'i, jefe del poder judicial, se reunió con la Comisión de Seguridad del Parlamento para declarar a los manifestantes "mohareb" (enemigos de Dios), declarando explícitamente que no habría "piedad" y ordenando juicios y ejecuciones acelerados.

En Teherán y Karaj, los informes indican que los cuerpos de los asesinados se están apilando en centros forenses, con familias convocadas para identificar a sus seres queridos entre las pilas de cadáveres. En Kahrizak, los cuerpos han sido transportados en camionetas, y las autoridades están utilizando monitores para mostrar imágenes de los fallecidos a las familias en duelo.

Sumando extorsión al asesinato, el régimen supuestamente exige 700 millones de tomans a las familias como "honorario" para devolver los cuerpos de los muertos.

Mientras tanto, el telón digital sigue corrido: NetBlocks confirmó el 13 de enero que Irán llevaba 120 horas sin servicio de internet, en un intento desesperado de ocultar la magnitud de la masacre.

Mai Sato, la Relatora Especial de la ONU sobre Derechos Humanos en Irán, emitió una advertencia, señalando que aunque el número exacto de víctimas se desconoce debido al corte de internet, es probable que "sea de miles". Condenó el uso de la pena de muerte y la etiqueta de "terroristas" para criminalizar a los manifestantes.

El canciller alemán Friedrich Merz afirmó que la violencia "no es un signo de fortaleza, sino de debilidad", y anunció diálogos para adopta nuevas sanciones de la Unión Europea contra Teherán. El presidente austriaco, Alexander Van der Bellen, y el primer ministro holandés, Dick Schoof, expresaron su conmoción ante la violencia y su solidaridad con los "valientes hombres y mujeres" de Irán.

En Estados Unidos, la representante al Congreso Judy Chu expresó que está "asombrada" por los iraníes enfrentándose a un "régimen brutal", mientras que el representante Jimmy Panetta enfatizó que Estados Unidos debe apoyar a quienes luchan por la "autodeterminación y un gobierno responsable."

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