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Cacerolazos, quemas y bloqueos en La Habana: vecinos desafían apagones y represión en nuevas protestas. Diario de Cuba.

Cacerolazos, quemas y bloqueos en La Habana: vecinos desafían apagones y represión en nuevas protestas
20 de marzo de 2026

Protesta en La Habana la noche del 19 de marzo. Actualidad Noticia/Facebook

Una madre denuncia represión tras una de las manifestaciones en Marianao: 'No somos delincuentes, somos personas'.

Vecinos de varios barrios de La Habana volvieron a salir a las calles en la noche del jueves
, en medio de apagones prolongados y creciente malestar social, con cacerolazos y fogatas para bloquear vías principales como la Calzada de Diez de Octubre.

Publicaciones en redes sociales dan cuenta de manifestaciones en zonas como Santos Suárez, Lawton y Víbora Park, en 10 de Octubre, y varios puntos del municipio Habana del Este, donde se escucharon consignas contra el régimen. En la Zona 5 de Alamar se escucharon "gritos de desesperación y '¡Abajo la dictadura!' esta noche en la oscuridad", escribió el activista Saúl Manuel en Facebook, al reportar varias protestas en la capital.

En la zona de Santa Irene, en Diez de Octubre, residentes ocuparon las calles "ahora mismo", según otro mensaje difundido por el activista en la misma red social, mientras que reportes adicionales mencionan manifestaciones en Cojímar (Habana del Este) y otras áreas de La Habana.

Las protestas se producen pese al despliegue de fuerzas represivas y en un contexto de creciente deterioro de las condiciones de vida en la Isla, marcado por apagones que superan las 20 horas diarias en algunas regiones.

De acuerdo con datos de la organización Cubalex, desde el pasado 6 de marzo se han registrado al menos 13 días consecutivos de manifestaciones, con un saldo de 156 protestas y 47 detenciones en lo que va de mes.

Aunque los cortes eléctricos han sido el detonante inmediato, las demandas de los manifestantes abarcan también la escasez de alimentos, agua y servicios básicos, en un escenario de crisis estructural que continúa incrementado el descontento popular.

Las imágenes y testimonios difundidos muestran un patrón de protestas espontáneas, en su mayoría protagonizadas por vecinos de barrios a oscuras, quienes desafían tanto la precariedad cotidiana como la vigilancia policial en distintos puntos del país.

Una madre tras protestas en Marianao: "No somos delincuentes, somos personas"


Una residente del barrio Zamora, en Marianao, describió un clima de vigilancia, amenazas y precariedad tras las recientes protestas en la zona, en un testimonio que expone la respuesta de las autoridades y las condiciones de vida en la comunidad.

En una publicación en redes sociales, la activista Zea Gisselle relató que, tras la manifestación del jueves 12, el barrio amaneció bajo fuerte presencia policial: "Patrullaje en todo el barrio, dos patrullas más un carro de la Técnica Operativa". Aun así, ironizó sobre la situación: "Ya les dijimos que no somos delincuentes, que aunque empobrecidos y hambrientos, somos personas".

Según su testimonio, al día siguiente autoridades locales visitaron a algunas de las madres que participaron en la protesta con ofertas de comida. "Preocupadísima ella (la presidenta del consejo Zamora-Cocosolo) y el Gobierno de Marianao… les llevó caldosa, para saciar el hambre", escribió, denunciando además que las mujeres fueron grabadas en lo que calificó como un acto de "chantaje futuro".

La joven aseguró que posteriormente varias de esas madres fueron citadas por la Seguridad del Estado y "aconsejadas" a no participar en nuevas protestas. "Eufemismo para 'advirtieron'", precisó.

El relato también recoge escenas del día de la manifestación, con vecinos levantando fogatas en la calle y niños jugando alrededor. "Hay edades donde se aprende que la libertad también es un juego de derechos", escribió.

La autora insistió en rechazar la criminalización de los manifestantes: "De barrio somos y exigimos nuestros derechos pero ¡No somos delincuentes!", y denunció el deterioro de las condiciones de vida, marcado por el hambre, los apagones y la falta de servicios básicos.

Asimismo, criticó el sistema educativo y el control político, tras ser cuestionada por una docente por acudir a la protesta con su hijo. "Yo no tengo que pedirle permiso a nadie", respondió, defendiendo su derecho a manifestarse y a proteger al menor.

El testimonio concluyó con una advertencia al Gobierno: "Han sembrado ira y mucha rabia contenida en un pueblo noble que protesta y exige sus derechos pacíficamente", y con la convicción de que "será justicia, no venganza".

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