Fuentes: régimen cubano ofrece a EE.UU. sectores clave a cambio de conservar el poder. Por Periodista en Cuba. Cubanet.
Fuentes: régimen cubano ofrece a EE.UU. sectores clave a cambio de conservar el poder

Donald Trump y Raúl Castro
Las propuestas económicas diseñadas por La Habana forman parte de una maniobra para aliviar presiones externas y prolongar las conversaciones, sin asumir cambios que impliquen ceder el control político.
LA HABANA.- ¿Qué están negociando? Eso ya lo confirmaron. ¿Cuáles son los temas que están en la mesa? Sobre eso Cubanet ha recabado información consultando a múltiples fuentes. Las mismas también han comentado al medio sobre el tono algo subido de unas conversaciones que, por las señales que han dado ambas partes, parecen haberse estancado, más cuando del lado de acá se empeñan en resistirse a cambios políticos que serían indispensables para cualquier entendimiento con los de aquí —donde una mayoría no quiere más castrismo—, y con los de allá. A los de allá, aunque les importe o no pactar con la dictadura, entienden que la prosperidad económica del país pasa primero por eliminar la mediocridad que se ha instalado en el poder, la burocracia, y por disminuir al mínimo el control estatal sobre las empresas, lo que hasta ahora se ha traducido en descontrol y caos.
Trascendiendo alardes y bravuconerías, los Castro estarían dispuestos a vender la Isla si eso les garantizara permanecer en el poder. No por gusto a las publicaciones en redes sociales de los llamados “cibercombatientes”, envalentonados con la cantaleta de que no aceptarán un cambio político, luego siguen otros más resaltando las bellezas naturales del archipiélago, su cercanía estratégica con los Estados Unidos y la disposición a hacer negocios con estos.
Fuentes en el Ministerio de Turismo y en GAESA han confirmado a Cubanet que, mucho antes del anuncio oficial de las negociaciones, ya se habían elaborado, específicamente para el mercado norteamericano, varias “carteras de oportunidades”. Estas son muy diferentes y mucho más amplias que las anualmente presentadas por el Ministerio de Comercio Exterior (MINCEX), y donde se habría incluido más de un centenar de parcelas en arrendamiento tanto en La Habana, Varadero, la cayería norte de la Isla, desde Pinar del Río hasta Guantánamo, todas en la modalidad de “a perpetuidad”.
Igualmente se incluyen en dichos documentos, que probablemente están ahora mismo en la mesa de negociaciones en alguna de sus versiones mejoradas, más opciones de participación en la prospección minera en Moa, así como en las inversiones en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel. En este espacio, el régimen explícitamente estaría dispuesto a negociar la salida inmediata de negocios ya instalados; el traspaso de la ZED, hoy en manos de los militares, al MINCEX u otro organismo creado al efecto; y el arrendamiento del enclave en su totalidad, renunciando en algunos aspectos de gran interés para la economía nacional a la condición de socios, o admitiendo participaciones de apenas el 20 y hasta el 10 por ciento, ofreciendo un 90 por ciento a las empresas norteamericanas.
Son propuestas como para tenerlas en cuenta, sin dudas, pero que implicarían elaborar las bases legales para implementarlas, algunas al punto de cambiar la actual Constitución, lo que llevaría como mínimo un par de meses de trabajo y consultas (o al menos el paripé de estos). Probablemente sean estrategias para ganar tiempo mientras buscan el modo de adaptar o actualizar las tácticas defensivas para una operación militar tan precisa como la desplegada en Venezuela, para la que evidentemente no estaban preparados.
Otras fuentes consultadas por este medio que conocen, por observación y no por participación, de las rutinas diarias de los principales jefazos, aseguran que han cambiado radicalmente, que ninguno de ellos duerme dos noches en el mismo lugar, que llevan meses actuando como nómadas.
Por otro lado, fuentes que saben del lugar, y de cómo fue su construcción, afirman que el apagado y cierre de la Torre K, más que por una cuestión de ahorro energético, se debió a que sus sótanos, atestados de provisiones para varios meses y equipados con generadores eléctricos, reservas de agua potable y el soporte vital indispensable para varias semanas de supervivencia, se entrelazan con la red de túneles cavados en los años 80 para el proyecto del Metro de La Habana, más tarde transformados en parte de la estrategia defensiva de la capital.
De hecho, de acuerdo con información de varios trabajadores del sitio, la edificación, luego de su inauguración, ha sido usada la víspera de marchas y concentraciones masivas para albergar a las principales figuras del régimen y evitar desplazamientos.
Más allá de esos detalles, que suponemos ligados a lo que sucede en secreto entre Washington y La Habana, solo se conoce la resistencia del castrismo a adentrarse en el meollo de la cuestión: la necesidad y la urgencia de transformaciones políticas. Muy conscientes de que no es posible un cambio económico de la magnitud que hoy necesita el país para superar la policrisis sin un cambio político radical.
Así, cualquier intento por negociar que exija saltarse ese punto, solo demuestra que los comunistas usan las “conversaciones” para ganar tiempo y, de paso, desplegar una estrategia de movilización de esas “izquierdas”, flotillas y “grupos de solidaridad” que hoy llegan a Cuba para jugar el papel de falso “apoyo popular”. Un apoyo que ya el pueblo cubano no está dispuesto a ofrecer de modo espontáneo, mucho menos cuando crece cada día y se generaliza el deseo de que, por lo menos, en La Habana suceda algo similar a lo acontecido en Caracas a inicios de enero.
A ese punto de hartazgo hemos llegado y el régimen lo sabe. Por eso no tiene más opción, para no hacer demasiado evidente la soledad y el desprecio que lo rodean, que movilizar esas fuerzas externas que por tantos años ha “cultivado”, no solo por lo que aportan en donativos, dinero, testaferros y viajes a los “dirigentes” comunistas, sino para usarlos como escudo en una ocasión como esta, en que temen ser sacados a cañonazos de la Plaza de la Revolución.
En tal sentido hasta dan pena. Que hasta en ese aspecto tan “ideológico” deban acudir a importar el apoyo que debían haber producido aquí, si realmente quedaran cubanos con deseos de sacrificar sus vidas por ellos, o por lo menos un par de “hombres de confianza” como Silvio Rodríguez, a los que darles un fusil AKM cuando lo exijan, sin miedo a que luego puedan encañonarlo en su contra. Pero lo del artista, como todo lo demás, es puro teatro.
La realidad es que se han quedado solos, que no cuentan con apoyo popular, que los cubanos se acuestan y despiertan con la esperanza de que sean esos los momentos definitivos. De que en la madrugada algún Delta Force entre como un fantasma y se lleve a quienes deban llevarse. Que en la mañana un rostro desconocido —no ninguno de esos propagandistas de aspecto repulsivo— anuncie en televisión que todo acabó, que se terminaron las consignas, los sacrificios y el culto a Fidel Castro. Por lo menos para empezar.





















