Otero Alcántara define su prisión en 'The New York Times': 'Una performance que debió terminar hace mucho tiempo'. Diario de Cuba.
Otero Alcántara define su prisión en 'The New York Times': 'Una performance que debió terminar hace mucho tiempo'
Diario de Cuba
24 de abril de 2026
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24 de abril de 2026

Luis Manuel Otero Alcántara. L.M.O.A./Instagram
'En mis momentos más oscuros o inciertos, intento recordar que mi supervivencia y mi trabajo continuo como artista son símbolos de esperanza y sacrificio para otros cubanos', dice el artista.
El artista y preso político cubano Luis Manuel Otero Alcántara publicó un testimonio directo y políticamente incisivo este viernes en el diario The New York Times que combina denuncia personal y crítica estructural al régimen cubano, y ofrece además su opinión del actual pulso entre Washington y La Habana.
Otero Alcántara asegura desde la cárcel de Guanajay que su encarcelamiento forma parte de un sistema diseñado para castigar la disidencia en Cuba y cuestionó el reciente anuncio del régimen de liberar a más de 2.000 presos, presentado como un "gesto humanitario".
El artivista denuncia que la medida excluye a quienes han sido acusados de "crímenes contra la autoridad", una categoría que, en la práctica, se aplica a disidentes políticos. "En otras palabras, no se extendía a mí", subraya.
El opositor, detenido tras las protestas antigubernamentales de julio de 2021, cofundador del Movimiento San Isidro, relata que fue encarcelado por cargos como "desorden público" y "desacato", en un contexto donde la protesta pacífica y la crítica al poder son tratadas como delitos. A pesar de la negativa oficial y la propaganda del régimen, insiste en que en Cuba sí existen presos políticos.
El artista describe una vida carcelaria marcada por la monotonía, aunque con ciertas condiciones que atribuye a su visibilidad internacional.
"Lo más importante es que me permiten pintar. Es lo que me ha mantenido vivo. Creo que el Estado sabe que si no pudiera hacer arte, moriría, y por eso los guardias me dejaron hacerlo — para no convertirme en un mártir. Paso horas y horas al día pintando en cartón, en el suelo, en las paredes. Pinto mi desesperación, mi aislamiento, mi frustración. Mis pinturas son como un almanaque: una guía de cada día que he pasado encerrado", escribe.
"Sé que, en lo que respecta a ser un preso en Cuba, he tenido suerte. Las autoridades saben que soy bien conocido fuera de la prisión, y no me hacen daño. Los que estamos en la prisión hemos trabajado duro — a través del diálogo y con el ejemplo — para que este sea un espacio donde la gente pueda llevarse bien, algo que otros internos me han dicho que no siempre ocurre en otras prisiones de la Isla. Sé que los guardias no tienen la culpa de que esté aquí. Nuestro sistema político destructivo y disfuncional no es culpa suya", añade.
Otero Alcántara denuncia que la represión se ha intensificado tras las protestas de 2021, con nuevas leyes que restringen aún más la libertad de expresión y castigan incluso publicaciones en redes sociales.
El texto también apunta al endurecimiento del control estatal en medio de la crisis económica y la presión estadounidense. En palabras de Otero Alcántara, "el Gobierno ha dejado claro que su control del poder es innegociable", lo que anticipa la continuidad de la persecución contra voces críticas.
"Esto me dice que el Gobierno sigue temiendo a personas como yo, que no han tenido miedo de desafiar la autoridad del Estado. Las indulgencias que he visto otorgadas a muchos otros presos — elegibilidad para la libertad condicional, reducciones de condena, visitas domiciliarias — me han sido negadas. No sé cuántas huelgas de hambre he hecho para expresar mi ira, para mostrar al Estado que no he sucumbido a los intentos de aplastar mi voluntad, de intentar que el mundo escuche", señal.
Mientras decenas de artistas y periodistas han optado por el exilio, otros permanecen en la Isla enfrentando acoso, detenciones y cárcel, recuerda. En ese contexto, el artista afirma que su permanencia en prisión es también una forma de resistencia.
"En mis momentos más oscuros o inciertos, intento recordar que mi supervivencia y mi trabajo continuo como artista son símbolos de esperanza y sacrificio para otros cubanos. Lo veo como un intercambio de mi tiempo, como si cada día que paso en prisión no fuera un día desperdiciado, sino otro día intentando hacer mi país más libre y justo", escribe Otero Alcántara, antes de definir su encierro como "otra" de sus "piezas de performance — pero que debería haber terminado hace mucho tiempo".





















