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"EXISTO PARA EL TEATRO. VIVO PARA ÉL": DIEZ AÑOS DE PERSÉFONE TEATRO. Entrevista a Adonis Milán por Alejandra García. La Hora de Cuba.

“EXISTO PARA EL TEATRO. VIVO PARA ÉL”: DIEZ AÑOS DE PERSÉFONE TEATRO
Por Alejandra García
30 de agosto de 2025




📷 Cortesía de Adonis Milán | Marlon René Aguilera Fleitas

Ya son diez años de un proyecto de resistencia, de una travesía entre la luz y la oscuridad, de develarnos puestas en escena desde lo más humano. Porque como confiesa Adonis Milán, creador y director de Perséfone Teatro: “Desde una isla que se desmorona, contra la censura institucional, el compromiso y la pasión por el teatro son inquebrantables”.

Con motivo de este importante aniversario, La Hora de Cuba se acerca a un viaje a través del cosmos onírico de esta compañía. Entonces, surge la interrogante acerca de los inicios. Según refiere el propio Milán, fundó a Perséfone en el 2015, empezando con talleres para aficionados a esta manifestación artística, pero el punto de inflexión no llegaría hasta principios de 2016. “Invité a la actriz Aymée Reinoso a realizar un unipersonal, a partir del texto El patio de los gatos, de la escritora, poeta y dramaturga Elaine Vilar Madruga, el cual trataba sobre la identidad cubana, asociado a la figura de Gertrudis Gómez de Avellaneda y la emigración. Estos fueron los primeros pasos”.

“Amo el teatro, sobre todas las cosas”. Quería hacer algo diferente, sin pedir permiso a nadie. Crear en libertad, más allá de las instituciones, y busqué personas que me siguieran en esa locura. Era muy joven, liderando un proyecto que tuvo muchos aciertos y desaciertos. Uno aprende sobre la marcha, con los errores, rehaciéndose como ser humano y como artista”, reflexiona sobre los albores.

La pregunta se impone, por qué elegir el nombre de esta deidad griega para su proyecto, ¿tiene algún significado? Milán no duda en responder que, de cierto modo, Perséfone es como una diosa precursora del teatro, una diosa dual, que representa el equilibrio. “Eso me interesaba trabajar en mis obras, esa especie de oscuridad con equilibrio, buscando la manera de, como ella, seguir el paso de la luz caminando entre las tinieblas. Viajar entre dos mundos y ese el teatro que siempre trato de hacer con mi compañía”. El camino del héroe si nos remitimos a las tragedias helénicas, —mucho de la esencia de Perséfone Teatro— está signado por una transformación dolorosa. Hablar de los obstáculos, los retos, resulta esencial. “Siendo un grupo de teatro independiente, lo más difícil ha sido mantener la promoción y la programación a largo tiempo. A pesar de todo, hemos logrado mover muchas personas y mantener un público estable. Esa puesta en escena del inicio marcó el rumbo de la compañía y consolidó, de alguna manera, lo que yo quería hacer. Ese estreno, esos aplausos me dieron aliento para seguir adelante. El periplo ha sido largo y tortuoso. Pero aprendes a que te duela menos. Es parte del recorrido de atreverse a hacer teatro independiente en Cuba”.

Toca conversar acerca de la puesta Ricardo II, un hito en la historia de esta compañía. Adonis rememora con nostalgia: “Esta obra de William Shakespeare marcó un antes y un después. Nunca se había estrenado en Cuba un drama histórico. Logramos hacerlo durante la cuarentena del 2022 por el COVID-19, realizamos un crowdfunding para recaudar fondos. Logramos hacer una producción memorable para el teatro independiente, con ocho funciones y una documentación en video que aún se puede encontrar en Internet. Ensayamos en una iglesia en Centro Habana, y terminamos presentándola en un bar del mismo municipio habanero. Entre todos conformamos el imaginario de esa obra. Fue importantísima porque consolidó la esencia, la poética de Perséfone. Tenía que ver con el viaje interminable de la vida y la muerte, traer fantasmas a la vida, reyes de otros tiempos que contaban historias del pasado, las cuales conectaban con nuestra realidad, la política que se vive en la isla y en el mundo”.

“Siempre me ha interesado la magia, la mística de los sueños, de lo fantástico, lo onírico, lo paranormal. Mi teatro de alguna manera se conecta a ello. Mirarte desde otro universo. Se puede ver la realidad cubana con un velo de poesía, y necesitaba distanciarme de los temas comunes, conectarme con la realidad de otra manera, a través de Shakespeare, Tennessee Williams, Harold Pinter. Reinventarme de una manera diferente”, añade con emoción.

El teatro es un organismo vivo y funciona con la unidad de muchos elementos y los actores son quienes otorgan la vida a la obra. Para Adonis estos son su familia y tiene con ellos una relación muy particular. “Cada actor es diferente, dirigir a cada uno es un gran aprendizaje. Encontrar la particularidad de cada ser humano que se expone en la escena. Cada actor me ha enseñado cosas vitales, he aprendido a dirigir gracias a ellos. He hecho video teatro con Mario Guerra, Teresita Rúa y he trabajado con muchachos recién graduado de la ENA. Cada uno tiene su visión del mundo, de la política, religión, arte, su propio concepto de actuación. Existe un pacto no escrito entre los actores y yo. Para ellos, sobre todo, agradecimiento”.

Una buena puesta en escena necesita de un público que la contemple, de una retroalimentación entre obra y audiencia. “Perséfone Teatro tiene un modo muy particular de relacionarse con los espectadores. En mis obras siempre hay una relación muy marcada por el teatro de la crueldad, del enfrentamiento, los actores se enfrentan a los espectadores y estos últimos a sus propios miedos, complejos, remordimientos. Cada función es una experiencia única”.

Para este joven director la relación estrecha con los autores también es importante, sus energías se encuentran presentes en cada puesta. Uno de los dramaturgos con los que más conecta es Tennessee Williams, porque le recuerda su vida, la interacción con su familia. “Me conecto desde La Habana del siglo XXI con él, puedo sentirlo vivo, sentir sus personajes”.

Perséfone Teatro presentó hace poco piezas de Tennessee. Nuestro equipo de La Hora de Cuba, a propósito de su estreno, realizó entrevistas a dos de sus actrices. Milán relata sobre esta experiencia: “Estuvimos haciendo las funciones en mi casa, un apartamento en Centro Habana, con capacidad máxima de 25 personas. Seis piezas, cada pieza era una micro obra. Ofrecimos una puesta para la Embajada de los Estados Unidos en Cuba, en la casa de la agregada cultural. Además, realizamos otra función en el templo judío del Vedado para la comunidad hebrea. Cada puesta en escena fue maravillosa, reinventar esas obras. El apoyo de los espectadores, sentir que la gente se involucra, desde lo que los incomoda o lo que les gusta. Sientes que estás haciendo algo bien”.

Hablamos ahora sobre el panorama teatral cubano… “Perséfone permanece al margen, al menos en los márgenes que nos ha situado la censura gubernamental, al ostracismo de vivir dentro, pero a la vez fuera de los marcos visibles. El teatro en el país deviene un producto de la sociedad, mucha segregación, apatía, desconexión, superficialidad sobre los problemas. Un teatro en decadencia como la misma sociedad cubana. En este escenario, nuestra propuesta nace como una planta en medio de ese gran desierto, con un proceso más lento, quizás más invisible. Creo que en ese sentido nosotros permanecemos desde la resistencia”.

Adonis nos adelanta acerca del nuevo proyecto que prepara la compañía. Andrómaca, princesa de Troya y esposa de Héctor, un clásico del dramaturgo griego Eurípides. “La tragedia se desarrolla luego de las consecuencias de la guerra en esa nación, y aborda sobre las mujeres y madres. Cómo estos acontecimientos influyen en el comportamiento, pensamiento, emociones y relaciones humanas en una sociedad devastada. Aquí viene la analogía: Cuba ha atravesado una guerra por muchos años, silenciosa. Es por ello que esta obra toca varios temas muy contemporáneos, la conectaremos con las problemáticas del mundo. Andrómaca puede identificar al público, siempre con el manto onírico que propone Perséfone Teatro. Porque mi teatro se enfoca en el ser humano, en mi necesidad como artista de poder volar. Las situaciones en Cuba desde la metáfora, las analogías, un mundo diferente”.

Diez años parece poco, pero es un número que encierra tiempo, una travesía de luz y sombra. “Perséfone Teatro es una casa. Quiero que siga adelante; existo por este proyecto. Me hace reinventarme de mil maneras. Quiero se escriba sobre nosotros en los libros de historia del teatro en Cuba, como un teatro de resistencia. Contra la censura, por mis cojones, he sostenido un teatro a través del tiempo. Gracias a los actores que han sangrado, a las personas que han prestado sus hogares, a quienes me han dado una voz, al público por estar”.

Ante la última interrogante, Adonis Milán no puede evitar sentirse emocionado al recordar en este nuevo aniversario de la compañía a personajes, actores, obras, públicos, experiencias, momentos. “El teatro es mi vida. Amo todas las artes. El teatro es parte de mí. Existo para el teatro, no vivo de él, vivo para él”.

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