Homenaje a la fundadora del Museo del Prado. Por Félix José Hernández.

Querida Ofelia,
Félix José Hernández.- Madrid, 20 de diciembre de 2025.- La segunda esposa del Rey Fernando VII utilizó su influencia y destinó parte de su patrimonio personal a la adquisición y colección de las obras que formarían el núcleo inicial del Prado.

La sala 54 reúne dos retratos históricos de la reina, realizados por artistas de la corte, y que reflejan la construcción de su imagen regia entre tradición y modernidad.
El Museo del Prado inaugura un nuevo espacio que reconoce la figura de María Isabel de Braganza, reina consorte de España y promotora del Real Museo de Pinturas y Esculturas, germen de la actual pinacoteca.
La sala 54 se convierte en un lugar emblemático que pone en valor el papel de la reina como protectora de las artes y visionaria en la creación del Prado, proyecto al que dedicó parte de su patrimonio personal.
Este homenaje se materializa en un discurso museográfico que reúne dos retratos históricos de la reina, realizados por artistas de la corte, y que reflejan la construcción de su imagen regia entre tradición y modernidad.
María Isabel de Braganza (Queluz, 1797 – Aranjuez, 1818), infanta de Portugal y reina consorte de España, fue una figura clave en la historia cultural del país. Académica de Bellas Artes y apasionada por la pintura, impulsó la creación del Real Museo de Pinturas y Esculturas, hoy Museo del Prado, aunque no llegó a ver su apertura en 1819 debido a su prematura muerte.
El nuevo espacio, sala 54, se concibe como un reconocimiento a su legado y como un referente histórico dentro del recorrido del museo. El proyecto museográfico destaca la visión de la reina como fundadora y mecenas, ofreciendo al visitante una interpretación contemporánea de su papel en la institución.
La sala exhibe dos retratos significativos: uno pintado inmediatamente anterior a su boda con Fernando VII en 1816 y que sigue los modelos de retrato de tipo imperio impuestos por Josefina Bonaparte – busto, vestido rojo y collar de perlas- y que a su vez serviría como modelo al retrato realizado por Bernardo López que puede contemplarse en la sala 101 de Museo; y otro póstumo, realizado en 1827 como matrona romana, reproduciendo modelos derivados de la antigüedad clásica (Agripina, Olimpia o Musas) pero matizados por la mirada de artistas neoclásicos como Canova o Thorwaldsen. Estas obras, idealizadas y simbólicas, reflejan la construcción de una memoria institucional que combina tradición y modernidad.
Con esta iniciativa, el Museo del Prado reafirma su compromiso con la historia de la institución y la difusión del legado de quienes hicieron posible su existencia, también evidente en la salas que inauguró en 202.
María Isabel de Braganza (Queluz, Portugal, 1797-Aranjuez, España, 1818), hija del rey Juan VI de Portugal y de Carlota Joaquina de Borbón, hermana de Fernando VII, casó con este último en 1816. Fue pintora aficionada y académica de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Un artículo del 3 de marzo de 1818 en la Gaceta de Madrid revelaba la contribución de la reina a la reforma del edificio proyectado por Juan de Villanueva en el Paseo del Prado, que entonces amenazaba ruina, para dedicarlo a 'galería de las nobles artes', función que el museo sigue cumpliendo hoy en día. Varios elogios fúnebres y una anotación de Pedro de Madrazo en su Catálogo de los cuadros del Real Museo, publicado en 1854, se 2 refieren a su papel como impulsora de la fundación del museo, que abrió sus puertas casi un año después de su muerte.
Con el formato oval que emplearía en otros dos retratos de las esposas del rey (también en la colección del Museo del Prado), Vicente López la pintó de busto poco después de 1816, vestida con elegancia a la moda Imperio. Es su retrato oficial y la única 'efigie verdadera' entre las que conserva el Prado. Junto a ella, su retrato sedente encargado por el rey en 1826 al escultor José Alvarez Cubero evoca modelos clásicos de serena majestad. En 1829, la pintura de López sirvió a su hijo Bernardo para el retrato, encargado por el rey, como reina fundadora del Museo del Prado, con el edificio del museo al fondo y los alzados de distribución de cuadros sobre una mesa (esta obra y su boceto, también expuestos en el museo).
Un gran abrazo desde nuestra querida y culta España,






















