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El presunto suicidio del jovenDailier Rodríguez Tamayo, de 19 años, eleva las muertes en el Servicio Militar Obligatorio en Cuba. Diario de Cuba.

El presunto suicidio de un joven de 19 años eleva las muertes en
el Servicio Militar Obligatorio en Cuba
Diario de Cuba
24 de marzo de 2026

Dailier Rodríguez Tamayo. Obdiel Torres Guevara/Facebook


La familia de Dailier Rodríguez Tamayo cuestiona la versión oficial sobre el deceso y asegura que las advertencias médicas respecto a él fueron ignoradas.


Dailier Rodríguez Tamayo, de 19 años, engrosó la larga lista de cubanos fallecidos durante el cumplimiento del Servicio Militar Obligatorio, informó en Facebook el comunicador Obdiel Torres Guevara. Aunque la versión oficial apuntó a un accidente, la familia denuncia que el joven se quitó la vida.

El deceso se produjo el pasado 16 de marzo, en la Unidad Militar 10-24, en El Cotorro, La Habana. Allí cumplía Rodríguez Tamayo el servicio, aunque residía en el municipio Primero de Enero, de la provincia Ciego de Ávila.

Según el testimonio de su madre, Yaimy Tamayo León, citado por Torres Guevara, el presunto suicidio del joven recluta fue el trágico desenlace de una serie de hechos, en su opinión, evitables.

La mujer explicó que Rodríguez Tamayo presentaba problemas de salud desde antes del reclutamiento, que incluían alergias. Pero en la unidad militar comenzaron a manifestarse episodios más preocupantes, entre ellos "alteraciones psicológicas", por las que el joven contó que tuvo que ser llevado a consulta en el Hospital Naval.

De acuerdo con el joven, el médico dijo que no debía portar armas, ni estar bajo estrés. Esas advertencias fueron ignoradas, según la madre, que llamó directamente a uno de los oficiales al mando de la unidad, identificado como el teniente coronel Mulé, quien entonces ostentaba el grado de mayor.

Aunque Rodríguez Tamayo fue ubicado en autoservicio y alejado de las armas, después de la conversación de su madre con el mencionado oficial, el mandato médico no fue respetado después.

El joven se quejaba de estar sometido a cargas físicas intensas y de tener un cansancio acumulado que lo obligó en ocasiones a renunciar a comer para tener un poco más de tiempo para dormir.

También habría sufrido lesiones en la piel por la exposición al cloro, pese a que sus alergias eran conocidas. Además, habría sido amenazado con los pases. La comunicación con su madre se volvió irregular, debido a la falta de electricidad y de conexión dentro de la unidad.

El 16 de marzo, sobre las 11:00 de la mañana, a Rodríguez Tamayo se le habría entregado un arma de fuego en la unidad. Se habría disparado, después de caminar unos metros, según la información citada por Torres Guevara.

Horas antes, durante la madrugada, habría intentado llamar a su madre, pero no había electricidad, ni conexión en la unidad.

"Yo sé que, si hubiera hablado con él, mi hijo no se quita la vida", aseguró la madre, según Torres Guevara.

Hasta el momento, cuando han pasado ocho días desde el deceso de Rodríguez Tamayo, ni la prensa estatal ni las autoridades cubanas han informado sobre los hechos, pese a que la versión oficial es cuestionada por la familia.

La práctica habitual del régimen cubano ante estas muertes, que no constituyen hechos aislados, es hacer silencio, mientras los allegados de las víctimas exigen explicaciones.

Dailier Rodríguez Tamayo no sería el primer joven cubano que se suicida durante el Servicio Militar Obligatorio, aunque no es posible afirmar categóricamente que fue así como perdió la vida.

Sin embargo, incluso si fue accidental, su muerte es responsabilidad del Estado cubano, pues esos jóvenes obligados a pasar el servicio militar están bajo su custodia, como señaló recientemente la periodista Lucía Alfonso Mirabal en un artículo publicado en DIARIO DE CUBA.

"Según el derecho internacional, cuando una persona está bajo control estatal, este tiene un deber reforzado de proteger su vida y garantizar condiciones seguras. Esto incluye entrenamiento adecuado, supervisión responsable, atención médica oportuna, condiciones de vida dignas y protocolos estrictos de seguridad. Elementos que no ocurren en las depauperadas unidades militares del régimen cubano", apuntó Mirabal.

"En este contexto, el silencio institucional y la falta de transparencia ante cada tragedia profundizan el dolor de las familias y erosionan la confianza social. La obligación legal del Estado no termina con la notificación de un fallecimiento; requiere investigaciones independientes, explicación de las causas y asunción de responsabilidades cuando hay negligencia. Elementos que, como la seguridad, también brillan por su ausencia", criticó.

Desde 2021, el grupo de Facebook No más víctimas en el Servicio Militar en Cuba, administrado por Alfredo González —uno de los muchísimos padres cubanos que han perdido a sus hijos reclutados— registra 117 víctimas entre fallecidos y personas con secuelas permanentes, a las que ahora se suma Rodríguez Tamayo. En 2025, murieron 19 de esos jóvenes.

La cantidad de reclutas que han muerto o han resultado heridos durante el cumplimiento del servicio militar ha generado un fuerte rechazo al reclutamiento y campañas de padres que se oponen a la conscripción.

Un incendio ocurrido el pasado viernes en la oficina del Comité Militar de Contramaestre, Santiago de Cuba, de haber sido provocado, como se sospecha, sería otra manifestación del repudio a la obligatoriedad del reclutamiento.

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