Cuando la Tierra Tiembla y la Fe Permanece./En Fe, en dolor y en esperanza: un clamor por Venezuela. Por Eloy A. González. Religión en Revolución.+ videos.
Cuando la Tierra Tiembla y la Fe Permanece
Por Eloy A. González
27 de junio de 2026
En medio del drama que hoy vive Venezuela, cuando la tierra se abrió bajo los pies de miles y el dolor se volvió súplica, lo primero que sentí no fue el impulso de analizar nada, sino la urgencia de afirmar la Fe. Ayer temprano vimos los videos que ya todos han visto: celebraciones populares, música, baile, y de pronto el temblor, el desconcierto, el miedo. No quise entonces detenerme en interpretaciones ni en polémicas; lo apremiante era —y sigue siendo— el mensaje de esperanza para un pueblo que sufre.
Pero las redes no descansan. Entre comentarios de solidaridad y oraciones sinceras, aparecieron también afirmaciones que responsabilizan a los cubanos por la expansión de la Santería en Venezuela y México, o que atribuyen el sismo a "palabras con poder", a "castigos espirituales" o a celebraciones consideradas paganas. Vale la pena, con serenidad, poner las cosas en su lugar.
Es cierto que los ciudadanos cubanos han sido protagonistas en la expansión de la Santería —la Regla de Ocha-Ifá— en ambos países. Pero no es menos cierto que los caminos, las motivaciones y los actores que impulsaron esa transculturación son radicalmente distintos. En Venezuela, la influencia del oficialismo cubano tuvo un carácter abiertamente instrumental, político y de inteligencia. En México, en cambio, el fenómeno comenzó como un intercambio artístico, migratorio y comercial, sin un aparato estatal detrás.
La Santería es, en esencia, la misma tradición Yoruba sincretizada con el catolicismo que conocemos en Cuba. Pero su adaptación local cambia según el país, y sí: estas prácticas —que la fe cristiana reconoce como idolátricas— han sido extrapoladas y amplificadas en Venezuela y México mediante una transculturación turbia, muchas veces manejada por intereses políticos e inteligencia activa . Paradójicamente, de una Cuba que se declara marxista-leninista no llegó el marxismo, sino la Regla de Ocha e Ifá, impulsada por agentes formados en el ateísmo científico. El comunismo cubano es así: paradójico, distópico y capaz de producir un daño antropológico profundo.
Sin embargo, no es momento de alarmas ni de teorías que desvíen la mirada de lo esencial. La Escritura nos recuerda:
"Perfecto serás delante de Jehová tu Dios." Deuteronomio 18:13.Y también: "No sean idólatras, como algunos de ellos... Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó para divertirse." 1 Corintios 10:7
Así vivió Venezuela el terremoto: entre la fiesta y el sobresalto, entre la tradición y el desconcierto, entre la vida cotidiana y la fragilidad humana que de pronto se revela. Pero incluso allí, en ese instante en que la tierra tiembla, muchos levantaron la voz en oración. Y eso importa más que cualquier análisis.
Hoy, mientras Venezuela llora a sus muertos, busca sobrevivientes y enfrenta el miedo de la noche, nosotros nos unimos en oración. Que el Señor consuele, fortalezca y restaure. Que su paz alcance a quienes están heridos, confundidos o solos. Que la esperanza no se apague.
Porque, como dice la Palabra: "Estad quietos, y conoced que yo soy Dios." Salmo 46:10
Y aquí, para quien desee comprender el contexto visual de estas horas, comparto el video que registró el momento del sismo durante las celebraciones de San Juan Bautista:
En Fe, en dolor y en esperanza: un clamor por Venezuela.
En los últimos meses mi esposa y yo hemos comenzado a congregarnos en una iglesia donde el pastor, su familia y la mayoría de los miembros —pocos, pero profundamente firmes en su fe— son venezolanos. Esta cercanía nos ha permitido comprender, con mayor hondura, la historia sentida que une a los pueblos cubano y venezolano: una relación que trasciende geografías y que se reconoce allí donde ambos pueblos se encuentran.
Desde finales de los años 90, Cuba y Venezuela han compartido un destino marcado por sobresaltos ideológicos y la connivencia de dos regímenes despóticos. Hoy, ambos países viven contextos cruentos: Cuba, sumida en un colapso social y existencial; Venezuela, herida por una prolongada dictadura, sorprendida por una súbita acción militar y ahora desgarrada por un terremoto devastador que podría haber cobrado decenas de miles de vidas.
Ante esta tragedia, elevamos un lamento y una oración por Venezuela.
Amados hermanos en Cristo:
Nos presentamos ante el Señor con un corazón quebrantado por el dolor de nuestros hermanos venezolanos. El terremoto ha dejado muerte, desolación y un clamor que sube hasta los cielos.
"Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu." (Salmo 34:18)
Pedimos al Dios de toda consolación que abrace a las familias que lloran, sostenga a los sobrevivientes, fortalezca a quienes buscan entre los escombros y reciba en su misericordia a quienes han partido.
Recordamos también la promesa que sostiene a los pueblos en medio del desastre:
"Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones." (Salmo 46:1)
Como Iglesia, elevamos nuestra voz en fe y compasión por esta nación hermana. Que el Señor mueva corazones, envíe ayuda, levante manos generosas y haga brotar esperanza donde hoy solo hay ruinas.
"El Señor sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas." (Salmo 147:3)
Que la paz de Cristo cubra a Venezuela.
Que su luz brille sobre quienes caminan en medio del dolor.
Oremos por Venezuela.
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