La emigración cubana en 2025: redistribución global del éxodo y colapso demográfico. Por Luis Flores. CiberCuba.
La emigración cubana en 2025: redistribución global del éxodo y colapso demográfico
Por Luis Flores
CiberCuba
30 de diciembre de 2025
Por Luis Flores
CiberCuba
30 de diciembre de 2025

Cubanos emigrantes muestran sus pasaportesFoto © Imagen de referencia, ChatGPT
El éxodo cubano 2021-2025 reconfigura el mapa migratorio: Brasil, España y otros países latinos ganan protagonismo. Cuba enfrenta envejecimiento, baja natalidad y pérdida de fuerza laboral.
En 2025, Cuba experimentó un vaciamiento demográfico sin precedentes en su historia. Más de un millón de personas han abandonado la isla desde 2021, reduciendo la población efectiva de 11.3 millones de habitantes a un estimado de entre 8.6 y 8.8 millones, cifras equivalentes a las de mediados de la década de 1980. Este éxodo masivo no solo reconfigura el mapa migratorio de la diáspora cubana -con Brasil, España y varios países latinoamericanos desplazando el peso relativo de Estados Unidos como destino inmediato- sino que también precipita una crisis demográfica estructural caracterizada por envejecimiento acelerado, descenso de la natalidad, feminización del flujo migratorio y pérdida neta de fuerza laboral en edad productiva.
El contexto del éxodo: magnitudes y tendencias 2021–2025
La crisis migratoria cubana actual se inscribe en un ciclo iniciado tras las protestas del 11 de julio de 2021 (11J), cuando la represión gubernamental, la caída abrupta del nivel de vida, el colapso de servicios básicos (electricidad, salud, alimentación) y el cierre de válvulas de escape tradicionales convergieron para desencadenar una ola migratoria de proporciones históricas. Entre 2021 y mediados de 2024, más de 860.000 cubanos llegaron únicamente a Estados Unidos, concentrados sobre todo en el período 2022–2023, cuando las rutas terrestres por Centroamérica y los cruces marítimos en el Estrecho de Florida alcanzaron niveles no vistos desde la crisis de los Balseros de 1994.
Cuba ha perdido aproximadamente 2.7 millones de habitantes desde 2020, reduciendo su población de 11.3 millones a un estimado de 8.6 millones
Sin embargo, el gobierno de Cuba se niega sistemáticamente a publicar cifras oficiales de emigración, argumentando que las personas conservan la condición de "residentes" hasta cumplir dos años fuera del país, lo que genera un desfase estadístico y obliga a los investigadores a reconstruir el flujo migratorio a partir de datos de países receptores. En julio de 2024, la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) reconoció oficialmente que la población efectiva de Cuba había caído un 10.1% respecto a diciembre de 2020, situándose en 10,055,968 habitantes a cierre de 2023, lo que implica una pérdida neta de más de un millón de personas. Para finales de 2024, la ONEI reportó una nueva caída a 9,748,007 habitantes, es decir, 307,961 personas menos que en 2023, con una tasa de decrecimiento de -30.6 por cada mil habitantes.
Declive poblacional de Cuba. ONEI
El demógrafo y economista cubano Juan Carlos Albizu-Campos estima que la población real residente en la isla se sitúa en torno a 8.62 millones de personas, lo que representaría una reducción del 18% solo entre 2022 y 2023, y sugiere que el éxodo acumulado desde 2021 supera el millón de emigrados. Este vaciamiento no tiene precedente en la historia de Cuba, ni siquiera durante los grandes episodios migratorios del siglo XX (Mariel 1980, crisis de los Balseros 1994), y se produce en un contexto de saldo migratorio negativo sostenido desde las décadas de 1930 y 1940.
Durante décadas, Estados Unidos fue el destino casi exclusivo de la emigración cubana, respaldado por políticas específicas como la Ley de Ajuste Cubano (1966), el programa de visas de lotería, y más recientemente el parole humanitario CHNV (Cuba, Haití, Nicaragua, Venezuela) y el sistema de citas CBP One en la frontera sur. El ciclo 2021–2023 reprodujo ese patrón: en el año fiscal 2022 llegaron más de 220,000 cubanos, y en 2023 la cifra se mantuvo elevada, acumulando más de 860,000 llegadas en cuatro años fiscales.
Sin embargo, el año fiscal 2024 marca un punto de inflexión. Estados Unidos recibió 217,615 cubanos por todas las vías (frontera terrestre, CBP One en puertos de entrada, parole humanitario, vuelos), una cifra aún alta pero que representa una desaceleración respecto al pico anterior. Para el año fiscal 2025 (octubre 2024–septiembre 2025), los datos publicados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) muestran una caída dramática: el total de apprehensions (detenciones) en la frontera sur para todos los países fue de apenas 237,538, el nivel más bajo desde 1970, y el 76% de ese flujo ocurrió en los primeros cuatro meses (octubre 2024–enero 2025), cuando aún gobernaba la administración Biden.
Paises de destino de cubanos 2024 vs 2025 (varias fuentes)
A partir de febrero de 2025, con el regreso de Donald Trump a la presidencia, se endurecieron drásticamente los controles migratorios: se canceló el uso del sistema CBP One para solicitar citas en puertos de entrada, se intensificaron las deportaciones y se reforzó la retórica de "tolerancia cero" ante la migración irregular. En marzo de 2025 se reportó que apenas 132 cubanos cruzaron de forma irregular la frontera sur, una cifra mínima que refleja el efecto disuasorio de las nuevas políticas. Paralelamente, aumentaron los vuelos de deportación: entre enero y noviembre de 2025, Cuba recibió 1,535 migrantes cubanos repatriados en 52 vuelos desde Estados Unidos y otros países de la región, de los cuales al menos 1,370 procedieron de Estados Unidos.
Este "embudo" regulatorio no elimina a Estados Unidos como polo de atracción simbólica y económica —las remesas, las redes familiares y el mercado laboral estadounidense siguen siendo referencias centrales para los cubanos que emigran— pero sí reduce de manera significativa su peso en el reparto anual del flujo migratorio, obligando a miles de personas a buscar rutas alternativas hacia el sur (Brasil, Uruguay, México) y hacia el este (España).
Brasil: de puerta emergente a destino central de la emigración cubana
Si hay un país que simboliza el cambio de mapa migratorio en 2024–2025, ese es Brasil. En 2024, Brasil se convirtió en el país con el mayor número de solicitudes de asilo de cubanos en el mundo, con 19,100–19,700 expedientes entre enero y noviembre, superando por primera vez a México y acercándose a niveles comparables con los flujos históricos hacia Estados Unidos. Este salto cualitativo se explica por la combinación de varios factores: el cierre progresivo de las rutas hacia el norte, la existencia de corredores consolidados desde Guyana y Surinam hacia el estado brasileño de Roraima, la percepción de una política de refugio relativamente accesible y la formación de redes migratorias que facilitan información, alojamiento y empleo a los recién llegados.
Solicitudes de refugio cubanos en Brasil 2025
En 2025, el flujo hacia Brasil se acelera de forma dramática. Según datos del Observatorio de las Migraciones (Obmigra), entre enero y octubre de 2025 se registraron 34,909 solicitudes de refugio de cubanos, casi duplicando la cifra de todo 2024. En el primer trimestre del año, las solicitudes de cubanos (9,467) superaron por primera vez a las de venezolanos (5,794), lo que representa un hito histórico dado el contexto de la crisis venezolana y el flujo masivo de más de 8 millones de venezolanos desplazados en toda América Latina.
Aceleración del flujo migratorio cubano hacia Brasil en 2025: más de 4,000 solicitudes mensuales en septiembre y octubre
La tendencia mensual muestra una aceleración constante: en septiembre de 2025 se contabilizaron 4,084 solicitudes de refugio de cubanos, y en octubre la cifra subió a 4,178, lo que implica un promedio de más de 4,000 solicitudes mensuales en el último trimestre del año, niveles equiparables a los flujos mensuales hacia Estados Unidos en años anteriores. Este crecimiento explosivo refleja no solo el desplazamiento de rutas tradicionales, sino también la consolidación de Brasil como "segunda frontera" de la emigración cubana, con ciudades como Curitiba, Manaus, São Paulo y Brasília funcionando como polos de asentamiento y de redistribución regional.
El gobierno brasileño mantiene una política de acogida humanitaria sin categoría especial para cubanos, procesando cada caso de manera individual a través del Comité Nacional para los Refugiados (CONARE), con tasas de reconocimiento que superan el 60% en promedio para el conjunto de solicitantes. Sin embargo, organizaciones como ACNUR han advertido sobre la necesidad de reforzar los mecanismos de integración, vivienda y empleo para absorber el flujo creciente, especialmente en estados fronterizos como Roraima y Amapá, donde la infraestructura de acogida está desbordada.
España: segundo gran polo estructural de la diáspora
España se ha consolidado en la última década como el segundo gran destino estructural de la emigración cubana, solo por detrás de Estados Unidos en términos de stock acumulado de residentes. A enero de 2023, la comunidad de origen cubano en España alcanzaba casi 200,000 personas, y los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman un flujo sostenido de nuevas llegadas año tras año.
Entre 2023 y 2024, un total de 53,100 cubanos llegaron a España: 28,900 en 2023 y 24,200 en los primeros tres trimestres de 2024, con datos pendientes para el último trimestre del año que probablemente eleven la cifra anual por encima de 30,000. En 2025, al menos 27,000 cubanos se empadronaron en España, consolidando una media de alrededor de 2,000–2,500 llegadas mensuales y elevando el stock total de residentes cubanos por encima de 160,000.
Este flujo constante responde a varios factores estructurales. En primer lugar, la Ley de Memoria Democrática (conocida coloquialmente como "Ley de Nietos") facilita la adquisición de la nacionalidad española para descendientes de ciudadanos españoles, lo que permite a miles de cubanos con ascendencia gallega, asturiana, canaria o andaluza obtener pasaporte europeo en plazos relativamente cortos. En segundo lugar, España ofrece un mercado laboral accesible en sectores como servicios, hostelería, construcción, cuidados y comercio, donde la lengua común y las redes comunitarias facilitan la inserción inicial, aunque muchas veces en condiciones de precariedad. En tercer lugar, el acceso a la ciudadanía española abre la puerta a la libre circulación en el espacio Schengen y, eventualmente, a la movilidad hacia otros países de la Unión Europea, lo que convierte a España en "plataforma" para proyectos migratorios más amplios.
Dentro de España, las principales concentraciones de población cubana se encuentran en Madrid, Barcelona, Valencia, las Islas Canarias y la costa mediterránea, donde se han formado redes de apoyo mutuo, asociaciones de inmigrantes y economías de enclave que facilitan la llegada de nuevos migrantes. Sin embargo, el aumento del flujo también genera tensiones en el acceso a vivienda, empleo y servicios públicos, y ha colocado la migración latinoamericana en el centro del debate político español.
México: entre el tránsito y el asentamiento
México ocupa una posición ambivalente en el mapa de la emigración cubana: es simultáneamente uno de los principales destinos de solicitud de asilo y uno de los principales países de tránsito hacia la frontera sur de Estados Unidos. Según datos de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), en 2024 México recibió 17,884 solicitudes de asilo de cubanos, lo que convirtió a Cuba en el segundo país emisor de solicitantes tras Honduras (27,888).
Aunque el número de solicitudes disminuyó ligeramente respecto a 2022 (18,181) y 2023 (18,452), la tasa de resolución y aprobación mejoró significativamente: en 2024 fueron resueltos 5,499 casos de cubanos, con una tasa de reconocimiento del 55% (3,038 casos aprobados), frente a tasas del 63% en 2023 y 48% en 2022, pero con volúmenes procesados mucho menores en esos años. Entre 2013 y 2024, México ha resuelto 18,376 solicitudes de asilo de cubanos, aprobando 9,489 y denegando 7,746.
En 2025, el flujo hacia México se intensifica de nuevo: entre enero y septiembre se contabilizaron 28,700 nuevas solicitudes de asilo de cubanos, lo que sitúa a Cuba nuevamente como el segundo o tercer emisor de solicitantes, dependiendo del mes y de la evolución del flujo hondureño y haitiano. Este repunte responde en parte al cierre de la frontera estadounidense y al uso de México como "sala de espera" para quienes esperan una ventana de oportunidad para cruzar al norte, pero también refleja un asentamiento más permanente de cubanos en ciudades como Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Cancún y otros centros urbanos donde encuentran empleo en sectores de servicios, turismo y comercio.
El Censo de Población de 2020 registró más de 26,000 cubanos residiendo en México, una cifra que probablemente se ha duplicado o triplicado en los últimos años si se incluyen los solicitantes de asilo pendientes de resolución y las personas en situación irregular. Por otro lado, el tránsito de cubanos por México hacia Estados Unidos sigue siendo muy significativo: en 2024, 60,007 cubanos cruzaron Honduras en dirección norte, lo que los convierte en el segundo grupo nacional (tras Venezuela) en esa ruta migratoria centroamericana.
Uruguay: destino de nicho con flujo sostenido
Uruguay se ha consolidado como uno de los destinos latinoamericanos preferidos por los cubanos que buscan una alternativa a Estados Unidos y Brasil, debido a su estabilidad institucional, seguridad jurídica y programas de regularización migratoria. Entre 2012 y 2023, Uruguay recibió 12,400 cubanos (20% del total de inmigrantes en ese período), posicionándose como la segunda nacionalidad más numerosa tras Venezuela.
En el bienio 2022–2024, Uruguay otorgó residencia a 6,608 cubanos: 1,580 en 2023 y 2,724 en 2024, lo que representa un aumento del 72% interanual. El total de residencias otorgadas a extranjeros en 2024 alcanzó 16,870, un récord histórico que refleja tanto el auge migratorio regional como la efectividad de los programas de regularización implementados por el gobierno uruguayo, incluyendo el Decreto de Residencia por Arraigo (mayo de 2024), que permite a migrantes indocumentados acceder a residencia permanente por motivos laborales, familiares o formativos.
En el primer trimestre de 2025, Uruguay registró 1,700 solicitudes de asilo de cubanos, marcando un fuerte incremento respecto a trimestres anteriores y confirmando la tendencia al alza del flujo. A finales de 2023, la Comisión de Refugiados (CORE) acumulaba más de 24,000 solicitudes pendientes de resolución, la mayoría de cubanos y otros nacionales que requieren visa para ingresar al país, lo que generó un "limbo migratorio" en el que miles de personas no podían trabajar formalmente ni acceder a servicios. La extensión de plazos del programa de residencia y la apertura de nuevas oficinas de trámite en 2024–2025 buscan descomprimir esa situación.
El impacto de la migración cubana en Uruguay es visible en múltiples indicadores: el número de niños cubanos matriculados en escuelas públicas se multiplicó por siete desde 2018, alcanzando 1,541 alumnos en 2024 (segunda nacionalidad tras Venezuela, con 1,776). Además, la modificación del pasaporte uruguayo para incluir el código "URY" tanto para ciudadanos naturales como para extranjeros nacionalizados permite a los nuevos uruguayos viajar sin visa a más de 150 países, incluida España, lo que convierte la naturalización en un activo estratégico muy valorado por los migrantes cubanos.
República Dominicana y otros destinos latinoamericanos
República Dominicana se ha configurado como destino emergente de la emigración cubana en los últimos años. Desde 2018, el país caribeño ha otorgado residencia a 14,664 cubanos, con un repunte notable en 2024–2025 que refleja tanto el uso de República Dominicana como destino turístico prolongado (estancias de meses con visado de turista renovado localmente) como proyectos de asentamiento más permanente en sectores de servicios, comercio y turismo.
Otros países latinoamericanos completan el mosaico de destinos cubanos en 2025:
Chile: ha recibido flujos moderados pero sostenidos de cubanos, muchos de ellos profesionales y técnicos atraídos por el mercado laboral chileno y la posibilidad de obtener residencia temporal por contrato de trabajo.
Colombia: funciona tanto como destino definitivo (sobre todo Bogotá, Medellín y Cartagena) como país de tránsito en la ruta hacia Panamá y Centroamérica.
Panamá: concentra una comunidad cubana pequeña pero dinámica, vinculada a sectores de servicios financieros, logística y turismo.
Guyana y Surinam: son menos destinos finales que puertas de entrada para la ruta hacia Brasil y, en menor medida, hacia el Caribe anglófono. Miles de cubanos cruzan estas fronteras cada año en condiciones de irregularidad, pagando a redes de traficantes por el traslado hacia Roraima.
Perfil demográfico de los emigrantes: feminización, juventud y cualificación
La emigración cubana reciente muestra características demográficas distintivas que agravan el impacto sobre la estructura poblacional de la isla. En primer lugar, el flujo está fuertemente feminizado: según cifras de Naciones Unidas, por cada 100 hombres que emigran salen 133 mujeres, lo que significa que el 56–57% de los emigrantes son mujeres. Este patrón contrasta con las crisis migratorias irregulares anteriores (Mariel 1980, Balseros 1994), donde predominaban los hombres. La feminización se asocia al hecho de que en 2021–2025 gran parte de la emigración utiliza rutas legales o semirregulares (vuelos comerciales, parole humanitario, visados de turismo convertidos en solicitudes de refugio), que son más seguras para mujeres y permiten la salida de familias completas.
En segundo lugar, la emigración es mayoritariamente joven: el rango etario predominante se sitúa entre 20 y 40 años, con un peso significativo de personas entre 25 y 35 años, es decir, en plena edad reproductiva y productiva. Esto tiene consecuencias directas sobre la fecundidad y la fuerza laboral en Cuba: en 2023, el total de mujeres en edad fértil (15–49 años) disminuyó en 304,717, de las cuales más del 70% estaba en las edades más reproductivas (15–39 años). La salida masiva de mujeres jóvenes contribuye a la caída de la tasa global de fecundidad, que en 2024 alcanzó 1.29 hijos por mujer, la más baja registrada en la historia de Cuba y muy por debajo del nivel de reemplazo de 2.1.
En tercer lugar, la emigración presenta un nivel educativo y de cualificación relativamente alto: estudios sobre la composición migratoria reciente indican que un porcentaje significativo de los emigrantes cuenta con educación preuniversitaria completa o universitaria, y muchos provienen de sectores profesionales como salud, educación, ingeniería y tecnologías de la información. Esta "fuga de cerebros" debilita la capacidad productiva de Cuba y dificulta cualquier estrategia de recuperación económica a mediano plazo.
Finalmente, la emigración tiene un sesgo urbano: aunque todas las provincias pierden población, La Habana concentra el mayor volumen absoluto de emigrantes (más de 100,000 entre 2023 y 2024), seguida de Camagüey, Cienfuegos y Santiago de Cuba. Esto se explica por la mayor conectividad internacional de las ciudades, el acceso a información sobre rutas y trámites, y la existencia de redes migratorias previas que facilitan la salida.
Impacto demográfico: envejecimiento, descenso de la natalidad y colapso de la fuerza laboral
El éxodo migratorio de 2021–2025 se superpone a una transición demográfica avanzada que Cuba venía experimentando desde la década de 1970. Con una tasa global de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo desde 1978, una esperanza de vida elevada (76 años para hombres, 80 para mujeres) y una estructura de población dominada por el grupo de 15 a 64 años (71.1%), Cuba ya presentaba rasgos de "país envejecido" antes de la crisis actual.
En 2024, el 25.7% de la población cubana tiene 60 años o más, lo que convierte a Cuba en el país más envejecido de América Latina y el Caribe. Este es el único grupo etario que crece en términos absolutos, mientras que todos los demás segmentos (niños, adolescentes, adultos en edad productiva) se reducen año tras año. La mediana de edad en Cuba es de 42.2 años, la más alta del continente americano.
La combinación de emigración masiva de jóvenes y descenso de la natalidad produce una "tormenta demográfica perfecta". En 2024, Cuba registró 71,374 nacimientos frente a 130,645 defunciones, es decir, casi el doble de muertes que de nacimientos. La tasa de crecimiento natural es negativa desde 2020, y la tasa de saldo migratorio externo se situó en -25.4 por cada mil habitantes en 2024, lo que significa que alrededor de 25 personas por cada 1,000 habitantes abandonaron el país ese año.
Este cuadro genera múltiples desafíos estructurales:
Colapso de la fuerza laboral: la salida de cientos de miles de personas en edad productiva reduce la base imponible, el consumo interno y la capacidad del Estado para financiar servicios públicos. Además, las personas que permanecen en Cuba deben asumir cargas adicionales de cuidado de adultos mayores, lo que expulsa a muchas mujeres del mercado laboral formal.
Presión sobre los sistemas de pensiones y salud: con una población envejecida que representa más de una cuarta parte del total, el sistema de seguridad social cubano enfrenta una relación de dependencia insostenible, con cada vez menos trabajadores activos por cada jubilado.
Desarticulación de los indicadores de fecundidad: la emigración de mujeres en edad fértil aumenta artificialmente la tasa global de fecundidad y, sobre todo, el peso relativo de la fecundidad adolescente, creando distorsiones estadísticas que ocultan el verdadero nivel de reproducción de la población.
Despoblamiento y envejecimiento rural: la migración interna desde zonas rurales hacia La Habana y otras ciudades, combinada con la emigración internacional de jóvenes de todas las regiones, está dejando el campo cubano severamente despoblado y envejecido, lo que compromete la producción agrícola y la seguridad alimentaria.
Conclusión: un país que se vacía y una diáspora que se redistribuye
La emigración cubana de 2025 no es un fenómeno coyuntural, sino la expresión de una crisis sistémica multidimensional que combina colapso económico, represión política, deterioro de servicios básicos, envejecimiento demográfico y ausencia de perspectivas de mejora a corto y medio plazo. Cuba pierde cada año entre 250,000 y 350,000 habitantes por efecto combinado de saldo migratorio negativo y saldo vegetativo negativo (más muertes que nacimientos), lo que proyecta una población de entre 6 y 8 millones de habitantes para 2050–2100 en los escenarios más conservadores.
La redistribución geográfica del flujo migratorio —con Brasil, España, México y Uruguay emergiendo como polos alternativos a Estados Unidos— refleja tanto la adaptación de los migrantes a un entorno geopolítico más restrictivo como la formación de nuevas redes transnacionales que conectan la isla con múltiples nodos de la diáspora. Sin embargo, esta diversificación no mitiga el impacto demográfico sobre Cuba: el país se vacía de jóvenes, de mujeres en edad fértil, de fuerza laboral cualificada y de capacidad reproductiva, configurando un escenario de "tormenta demográfica" sin precedentes en América Latina.
Para los países receptores, el desafío consiste en gestionar flujos crecientes de solicitantes de refugio y migrantes irregulares en un contexto regional ya marcado por crisis migratorias múltiples (Venezuela, Haití, Centroamérica), con recursos limitados y marcos institucionales que requieren adaptación y fortalecimiento.
Para Cuba, el éxodo representa una hemorragia poblacional que compromete cualquier estrategia de desarrollo y plantea interrogantes estructurales sobre la viabilidad del modelo económico y político vigente.
Sin embargo, el año fiscal 2024 marca un punto de inflexión. Estados Unidos recibió 217,615 cubanos por todas las vías (frontera terrestre, CBP One en puertos de entrada, parole humanitario, vuelos), una cifra aún alta pero que representa una desaceleración respecto al pico anterior. Para el año fiscal 2025 (octubre 2024–septiembre 2025), los datos publicados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) muestran una caída dramática: el total de apprehensions (detenciones) en la frontera sur para todos los países fue de apenas 237,538, el nivel más bajo desde 1970, y el 76% de ese flujo ocurrió en los primeros cuatro meses (octubre 2024–enero 2025), cuando aún gobernaba la administración Biden.
Paises de destino de cubanos 2024 vs 2025 (varias fuentes)
A partir de febrero de 2025, con el regreso de Donald Trump a la presidencia, se endurecieron drásticamente los controles migratorios: se canceló el uso del sistema CBP One para solicitar citas en puertos de entrada, se intensificaron las deportaciones y se reforzó la retórica de "tolerancia cero" ante la migración irregular. En marzo de 2025 se reportó que apenas 132 cubanos cruzaron de forma irregular la frontera sur, una cifra mínima que refleja el efecto disuasorio de las nuevas políticas. Paralelamente, aumentaron los vuelos de deportación: entre enero y noviembre de 2025, Cuba recibió 1,535 migrantes cubanos repatriados en 52 vuelos desde Estados Unidos y otros países de la región, de los cuales al menos 1,370 procedieron de Estados Unidos.
Este "embudo" regulatorio no elimina a Estados Unidos como polo de atracción simbólica y económica —las remesas, las redes familiares y el mercado laboral estadounidense siguen siendo referencias centrales para los cubanos que emigran— pero sí reduce de manera significativa su peso en el reparto anual del flujo migratorio, obligando a miles de personas a buscar rutas alternativas hacia el sur (Brasil, Uruguay, México) y hacia el este (España).
Brasil: de puerta emergente a destino central de la emigración cubana
Si hay un país que simboliza el cambio de mapa migratorio en 2024–2025, ese es Brasil. En 2024, Brasil se convirtió en el país con el mayor número de solicitudes de asilo de cubanos en el mundo, con 19,100–19,700 expedientes entre enero y noviembre, superando por primera vez a México y acercándose a niveles comparables con los flujos históricos hacia Estados Unidos. Este salto cualitativo se explica por la combinación de varios factores: el cierre progresivo de las rutas hacia el norte, la existencia de corredores consolidados desde Guyana y Surinam hacia el estado brasileño de Roraima, la percepción de una política de refugio relativamente accesible y la formación de redes migratorias que facilitan información, alojamiento y empleo a los recién llegados.
Solicitudes de refugio cubanos en Brasil 2025
En 2025, el flujo hacia Brasil se acelera de forma dramática. Según datos del Observatorio de las Migraciones (Obmigra), entre enero y octubre de 2025 se registraron 34,909 solicitudes de refugio de cubanos, casi duplicando la cifra de todo 2024. En el primer trimestre del año, las solicitudes de cubanos (9,467) superaron por primera vez a las de venezolanos (5,794), lo que representa un hito histórico dado el contexto de la crisis venezolana y el flujo masivo de más de 8 millones de venezolanos desplazados en toda América Latina.
Aceleración del flujo migratorio cubano hacia Brasil en 2025: más de 4,000 solicitudes mensuales en septiembre y octubre
La tendencia mensual muestra una aceleración constante: en septiembre de 2025 se contabilizaron 4,084 solicitudes de refugio de cubanos, y en octubre la cifra subió a 4,178, lo que implica un promedio de más de 4,000 solicitudes mensuales en el último trimestre del año, niveles equiparables a los flujos mensuales hacia Estados Unidos en años anteriores. Este crecimiento explosivo refleja no solo el desplazamiento de rutas tradicionales, sino también la consolidación de Brasil como "segunda frontera" de la emigración cubana, con ciudades como Curitiba, Manaus, São Paulo y Brasília funcionando como polos de asentamiento y de redistribución regional.
El gobierno brasileño mantiene una política de acogida humanitaria sin categoría especial para cubanos, procesando cada caso de manera individual a través del Comité Nacional para los Refugiados (CONARE), con tasas de reconocimiento que superan el 60% en promedio para el conjunto de solicitantes. Sin embargo, organizaciones como ACNUR han advertido sobre la necesidad de reforzar los mecanismos de integración, vivienda y empleo para absorber el flujo creciente, especialmente en estados fronterizos como Roraima y Amapá, donde la infraestructura de acogida está desbordada.
España: segundo gran polo estructural de la diáspora
España se ha consolidado en la última década como el segundo gran destino estructural de la emigración cubana, solo por detrás de Estados Unidos en términos de stock acumulado de residentes. A enero de 2023, la comunidad de origen cubano en España alcanzaba casi 200,000 personas, y los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman un flujo sostenido de nuevas llegadas año tras año.
Entre 2023 y 2024, un total de 53,100 cubanos llegaron a España: 28,900 en 2023 y 24,200 en los primeros tres trimestres de 2024, con datos pendientes para el último trimestre del año que probablemente eleven la cifra anual por encima de 30,000. En 2025, al menos 27,000 cubanos se empadronaron en España, consolidando una media de alrededor de 2,000–2,500 llegadas mensuales y elevando el stock total de residentes cubanos por encima de 160,000.
Este flujo constante responde a varios factores estructurales. En primer lugar, la Ley de Memoria Democrática (conocida coloquialmente como "Ley de Nietos") facilita la adquisición de la nacionalidad española para descendientes de ciudadanos españoles, lo que permite a miles de cubanos con ascendencia gallega, asturiana, canaria o andaluza obtener pasaporte europeo en plazos relativamente cortos. En segundo lugar, España ofrece un mercado laboral accesible en sectores como servicios, hostelería, construcción, cuidados y comercio, donde la lengua común y las redes comunitarias facilitan la inserción inicial, aunque muchas veces en condiciones de precariedad. En tercer lugar, el acceso a la ciudadanía española abre la puerta a la libre circulación en el espacio Schengen y, eventualmente, a la movilidad hacia otros países de la Unión Europea, lo que convierte a España en "plataforma" para proyectos migratorios más amplios.
Dentro de España, las principales concentraciones de población cubana se encuentran en Madrid, Barcelona, Valencia, las Islas Canarias y la costa mediterránea, donde se han formado redes de apoyo mutuo, asociaciones de inmigrantes y economías de enclave que facilitan la llegada de nuevos migrantes. Sin embargo, el aumento del flujo también genera tensiones en el acceso a vivienda, empleo y servicios públicos, y ha colocado la migración latinoamericana en el centro del debate político español.
México: entre el tránsito y el asentamiento
México ocupa una posición ambivalente en el mapa de la emigración cubana: es simultáneamente uno de los principales destinos de solicitud de asilo y uno de los principales países de tránsito hacia la frontera sur de Estados Unidos. Según datos de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), en 2024 México recibió 17,884 solicitudes de asilo de cubanos, lo que convirtió a Cuba en el segundo país emisor de solicitantes tras Honduras (27,888).
Aunque el número de solicitudes disminuyó ligeramente respecto a 2022 (18,181) y 2023 (18,452), la tasa de resolución y aprobación mejoró significativamente: en 2024 fueron resueltos 5,499 casos de cubanos, con una tasa de reconocimiento del 55% (3,038 casos aprobados), frente a tasas del 63% en 2023 y 48% en 2022, pero con volúmenes procesados mucho menores en esos años. Entre 2013 y 2024, México ha resuelto 18,376 solicitudes de asilo de cubanos, aprobando 9,489 y denegando 7,746.
En 2025, el flujo hacia México se intensifica de nuevo: entre enero y septiembre se contabilizaron 28,700 nuevas solicitudes de asilo de cubanos, lo que sitúa a Cuba nuevamente como el segundo o tercer emisor de solicitantes, dependiendo del mes y de la evolución del flujo hondureño y haitiano. Este repunte responde en parte al cierre de la frontera estadounidense y al uso de México como "sala de espera" para quienes esperan una ventana de oportunidad para cruzar al norte, pero también refleja un asentamiento más permanente de cubanos en ciudades como Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Cancún y otros centros urbanos donde encuentran empleo en sectores de servicios, turismo y comercio.
El Censo de Población de 2020 registró más de 26,000 cubanos residiendo en México, una cifra que probablemente se ha duplicado o triplicado en los últimos años si se incluyen los solicitantes de asilo pendientes de resolución y las personas en situación irregular. Por otro lado, el tránsito de cubanos por México hacia Estados Unidos sigue siendo muy significativo: en 2024, 60,007 cubanos cruzaron Honduras en dirección norte, lo que los convierte en el segundo grupo nacional (tras Venezuela) en esa ruta migratoria centroamericana.
Uruguay: destino de nicho con flujo sostenido
Uruguay se ha consolidado como uno de los destinos latinoamericanos preferidos por los cubanos que buscan una alternativa a Estados Unidos y Brasil, debido a su estabilidad institucional, seguridad jurídica y programas de regularización migratoria. Entre 2012 y 2023, Uruguay recibió 12,400 cubanos (20% del total de inmigrantes en ese período), posicionándose como la segunda nacionalidad más numerosa tras Venezuela.
En el bienio 2022–2024, Uruguay otorgó residencia a 6,608 cubanos: 1,580 en 2023 y 2,724 en 2024, lo que representa un aumento del 72% interanual. El total de residencias otorgadas a extranjeros en 2024 alcanzó 16,870, un récord histórico que refleja tanto el auge migratorio regional como la efectividad de los programas de regularización implementados por el gobierno uruguayo, incluyendo el Decreto de Residencia por Arraigo (mayo de 2024), que permite a migrantes indocumentados acceder a residencia permanente por motivos laborales, familiares o formativos.
En el primer trimestre de 2025, Uruguay registró 1,700 solicitudes de asilo de cubanos, marcando un fuerte incremento respecto a trimestres anteriores y confirmando la tendencia al alza del flujo. A finales de 2023, la Comisión de Refugiados (CORE) acumulaba más de 24,000 solicitudes pendientes de resolución, la mayoría de cubanos y otros nacionales que requieren visa para ingresar al país, lo que generó un "limbo migratorio" en el que miles de personas no podían trabajar formalmente ni acceder a servicios. La extensión de plazos del programa de residencia y la apertura de nuevas oficinas de trámite en 2024–2025 buscan descomprimir esa situación.
El impacto de la migración cubana en Uruguay es visible en múltiples indicadores: el número de niños cubanos matriculados en escuelas públicas se multiplicó por siete desde 2018, alcanzando 1,541 alumnos en 2024 (segunda nacionalidad tras Venezuela, con 1,776). Además, la modificación del pasaporte uruguayo para incluir el código "URY" tanto para ciudadanos naturales como para extranjeros nacionalizados permite a los nuevos uruguayos viajar sin visa a más de 150 países, incluida España, lo que convierte la naturalización en un activo estratégico muy valorado por los migrantes cubanos.
República Dominicana y otros destinos latinoamericanos
República Dominicana se ha configurado como destino emergente de la emigración cubana en los últimos años. Desde 2018, el país caribeño ha otorgado residencia a 14,664 cubanos, con un repunte notable en 2024–2025 que refleja tanto el uso de República Dominicana como destino turístico prolongado (estancias de meses con visado de turista renovado localmente) como proyectos de asentamiento más permanente en sectores de servicios, comercio y turismo.
Otros países latinoamericanos completan el mosaico de destinos cubanos en 2025:
Chile: ha recibido flujos moderados pero sostenidos de cubanos, muchos de ellos profesionales y técnicos atraídos por el mercado laboral chileno y la posibilidad de obtener residencia temporal por contrato de trabajo.
Colombia: funciona tanto como destino definitivo (sobre todo Bogotá, Medellín y Cartagena) como país de tránsito en la ruta hacia Panamá y Centroamérica.
Panamá: concentra una comunidad cubana pequeña pero dinámica, vinculada a sectores de servicios financieros, logística y turismo.
Guyana y Surinam: son menos destinos finales que puertas de entrada para la ruta hacia Brasil y, en menor medida, hacia el Caribe anglófono. Miles de cubanos cruzan estas fronteras cada año en condiciones de irregularidad, pagando a redes de traficantes por el traslado hacia Roraima.
Perfil demográfico de los emigrantes: feminización, juventud y cualificación
La emigración cubana reciente muestra características demográficas distintivas que agravan el impacto sobre la estructura poblacional de la isla. En primer lugar, el flujo está fuertemente feminizado: según cifras de Naciones Unidas, por cada 100 hombres que emigran salen 133 mujeres, lo que significa que el 56–57% de los emigrantes son mujeres. Este patrón contrasta con las crisis migratorias irregulares anteriores (Mariel 1980, Balseros 1994), donde predominaban los hombres. La feminización se asocia al hecho de que en 2021–2025 gran parte de la emigración utiliza rutas legales o semirregulares (vuelos comerciales, parole humanitario, visados de turismo convertidos en solicitudes de refugio), que son más seguras para mujeres y permiten la salida de familias completas.
En segundo lugar, la emigración es mayoritariamente joven: el rango etario predominante se sitúa entre 20 y 40 años, con un peso significativo de personas entre 25 y 35 años, es decir, en plena edad reproductiva y productiva. Esto tiene consecuencias directas sobre la fecundidad y la fuerza laboral en Cuba: en 2023, el total de mujeres en edad fértil (15–49 años) disminuyó en 304,717, de las cuales más del 70% estaba en las edades más reproductivas (15–39 años). La salida masiva de mujeres jóvenes contribuye a la caída de la tasa global de fecundidad, que en 2024 alcanzó 1.29 hijos por mujer, la más baja registrada en la historia de Cuba y muy por debajo del nivel de reemplazo de 2.1.
En tercer lugar, la emigración presenta un nivel educativo y de cualificación relativamente alto: estudios sobre la composición migratoria reciente indican que un porcentaje significativo de los emigrantes cuenta con educación preuniversitaria completa o universitaria, y muchos provienen de sectores profesionales como salud, educación, ingeniería y tecnologías de la información. Esta "fuga de cerebros" debilita la capacidad productiva de Cuba y dificulta cualquier estrategia de recuperación económica a mediano plazo.
Finalmente, la emigración tiene un sesgo urbano: aunque todas las provincias pierden población, La Habana concentra el mayor volumen absoluto de emigrantes (más de 100,000 entre 2023 y 2024), seguida de Camagüey, Cienfuegos y Santiago de Cuba. Esto se explica por la mayor conectividad internacional de las ciudades, el acceso a información sobre rutas y trámites, y la existencia de redes migratorias previas que facilitan la salida.
Impacto demográfico: envejecimiento, descenso de la natalidad y colapso de la fuerza laboral
El éxodo migratorio de 2021–2025 se superpone a una transición demográfica avanzada que Cuba venía experimentando desde la década de 1970. Con una tasa global de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo desde 1978, una esperanza de vida elevada (76 años para hombres, 80 para mujeres) y una estructura de población dominada por el grupo de 15 a 64 años (71.1%), Cuba ya presentaba rasgos de "país envejecido" antes de la crisis actual.
En 2024, el 25.7% de la población cubana tiene 60 años o más, lo que convierte a Cuba en el país más envejecido de América Latina y el Caribe. Este es el único grupo etario que crece en términos absolutos, mientras que todos los demás segmentos (niños, adolescentes, adultos en edad productiva) se reducen año tras año. La mediana de edad en Cuba es de 42.2 años, la más alta del continente americano.
La combinación de emigración masiva de jóvenes y descenso de la natalidad produce una "tormenta demográfica perfecta". En 2024, Cuba registró 71,374 nacimientos frente a 130,645 defunciones, es decir, casi el doble de muertes que de nacimientos. La tasa de crecimiento natural es negativa desde 2020, y la tasa de saldo migratorio externo se situó en -25.4 por cada mil habitantes en 2024, lo que significa que alrededor de 25 personas por cada 1,000 habitantes abandonaron el país ese año.
Este cuadro genera múltiples desafíos estructurales:
Colapso de la fuerza laboral: la salida de cientos de miles de personas en edad productiva reduce la base imponible, el consumo interno y la capacidad del Estado para financiar servicios públicos. Además, las personas que permanecen en Cuba deben asumir cargas adicionales de cuidado de adultos mayores, lo que expulsa a muchas mujeres del mercado laboral formal.
Presión sobre los sistemas de pensiones y salud: con una población envejecida que representa más de una cuarta parte del total, el sistema de seguridad social cubano enfrenta una relación de dependencia insostenible, con cada vez menos trabajadores activos por cada jubilado.
Desarticulación de los indicadores de fecundidad: la emigración de mujeres en edad fértil aumenta artificialmente la tasa global de fecundidad y, sobre todo, el peso relativo de la fecundidad adolescente, creando distorsiones estadísticas que ocultan el verdadero nivel de reproducción de la población.
Despoblamiento y envejecimiento rural: la migración interna desde zonas rurales hacia La Habana y otras ciudades, combinada con la emigración internacional de jóvenes de todas las regiones, está dejando el campo cubano severamente despoblado y envejecido, lo que compromete la producción agrícola y la seguridad alimentaria.
Conclusión: un país que se vacía y una diáspora que se redistribuye
La emigración cubana de 2025 no es un fenómeno coyuntural, sino la expresión de una crisis sistémica multidimensional que combina colapso económico, represión política, deterioro de servicios básicos, envejecimiento demográfico y ausencia de perspectivas de mejora a corto y medio plazo. Cuba pierde cada año entre 250,000 y 350,000 habitantes por efecto combinado de saldo migratorio negativo y saldo vegetativo negativo (más muertes que nacimientos), lo que proyecta una población de entre 6 y 8 millones de habitantes para 2050–2100 en los escenarios más conservadores.
La redistribución geográfica del flujo migratorio —con Brasil, España, México y Uruguay emergiendo como polos alternativos a Estados Unidos— refleja tanto la adaptación de los migrantes a un entorno geopolítico más restrictivo como la formación de nuevas redes transnacionales que conectan la isla con múltiples nodos de la diáspora. Sin embargo, esta diversificación no mitiga el impacto demográfico sobre Cuba: el país se vacía de jóvenes, de mujeres en edad fértil, de fuerza laboral cualificada y de capacidad reproductiva, configurando un escenario de "tormenta demográfica" sin precedentes en América Latina.
Para los países receptores, el desafío consiste en gestionar flujos crecientes de solicitantes de refugio y migrantes irregulares en un contexto regional ya marcado por crisis migratorias múltiples (Venezuela, Haití, Centroamérica), con recursos limitados y marcos institucionales que requieren adaptación y fortalecimiento.
Para Cuba, el éxodo representa una hemorragia poblacional que compromete cualquier estrategia de desarrollo y plantea interrogantes estructurales sobre la viabilidad del modelo económico y político vigente.





















