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Qué hay detrás de Roberto Carlos Chamizo, "el mensajero de El Cangrejo". Equipo de Investigación. Cubanet.

Qué hay detrás de Roberto Carlos Chamizo, “el mensajero de El Cangrejo”
Equipo de Investigación Cubanet
27 de abril de 2026

Raúl Guillermo Rodríguez Castro, El Cangrejo, y Roberto Carlos Chamizo González (Collage: CubaNet)

A mediados de este mes, el nombre de Roberto Carlos Chamizo González llegó a la prensa internacional, después de conocerse su papel como intermediario en un intento de contacto entre La Habana y Washington. Chamizo habría viajado a Estados Unidos con una carta atribuida a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como El Cangrejo, dirigida al presidente Donald Trump. Lo más curioso es que fue una gestión realizada al margen de los canales diplomáticos tradicionales.

Chamizo fue interceptado y devuelto a la Isla puesto que no contaba con ningún estatus diplomático reconocido. Alejado de cualquier rol institucional o diplomático conocido, su perfil —marcado por un estilo de vida ostentoso y presencia en eventos exclusivos— contrasta con la naturaleza sensible de semejante misión.

Investigaciones de CubaNet apuntan a que su perfil público podría ser solo una fachada cuidadosamente construida. Chamizo no es un empresario independiente en el sentido tradicional, sino un funcionario vinculado a la inteligencia cubana que operaría bajo cobertura empresarial. Su estilo de vida, sus negocios y su proyección formarían parte de una estrategia para moverse con facilidad en entornos internacionales y acceder a círculos de influencia.

Según los testimonios de seis fuentes cercanas al empresario obtenidos por este medio, el joven de 37 años habría sido formado en el Ministerio del Interior (MININT) y habría participado en operaciones internacionales relacionadas con el monitoreo financiero y el contacto con inversionistas y figuras influyentes. Actualmente varios de los negocios que administra están vinculados a GAESA, el brazo económico del ejército cubano.

Hoy, según sus propias redes sociales, Roberto Carlos Chamizo administra públicamente tres negocios en Cuba: la hacienda El Patrón (una finca turística), Havana Prestige (servicio de transportación de lujo) y un restaurante recién inaugurado en La Habana Vieja.

También en sus redes publica fotos en yates, jets y autos de alta gama mientras visita Grecia, Dubái, Moscú, Londres o Miami. En esas mismas redes, oculta su nombre completo y se presenta simplemente como Carlos Milán. Lo otro que tampoco cuenta el joven en Instagram es que, desde niño, ha estado dentro de los círculos de la cúpula cubana.

Según fuentes consultadas por CubaNet bajo la condición de proteger sus identidades, todas de su entorno personal y familiar, Roberto Carlos es sobrino del coronel del MININT Carlos Miguel Chamizo Trujillo, miembro de la escolta del comandante Ramiro Valdés Menéndez hasta finales de los años 70.

Siguiendo la tradición familiar, Chamizo González estudió entre los años 2003 y 2006 en el Instituto Preuniversitario Vocacional (IPV) “Hermanos Martínez Tamayo”, una academia del MININT. Por esta vía matriculó en la Universidad de La Habana, bajo la obligación de reincorporarse a la vida militar una vez graduado. En 2011 egresó de ese centro de estudios con el título de licenciado en Contabilidad y Finanzas, el grado de teniente y con una asignación al Departamento de Operaciones Especiales del MININT.

Unos meses después, el joven fue insertado en el Departamento de Operaciones Internacionales del Banco Central de Cuba, BCC (anteriormente Banco Nacional de Cuba, BNC), según confirmaron a CubaNet dos fuentes de la institución. Allí lo prepararon para monitorear actividades financieras en Europa y Asia, relacionadas con inversionistas y empresas extranjeras en la Isla, así como los movimientos del personal asociado al Havana International Bank en Londres y fuera de la capital inglesa también.

“El monitoreo era lo principal, pero también [Chamizo] debía relacionarse, incluso de modo íntimo si se daba el caso, con la mayor cantidad posible de gente influyente, de primer nivel, políticos, artistas, deportistas, todo lo que oliera a dinero en abundancia”, asegura una funcionaria del BCC, actualmente establecida en Panamá, que coincidió en Londres, Suiza, Dubái y Madrid, entre otros puntos del orbe, con Chamizo González.

Otra fuente del BCC, en este caso residente en La Habana, coincide con la anterior: “Íbamos a eventos, fiestas, hacíamos vida social como parte de nuestro trabajo, que también buscaba atraer a esas personas con capital a Cuba, Chamizo era el más joven en el grupo de monitoreo, que en el Departamento de Operaciones Internacionales del BCC y en el mismo MININT le decían “Team Party”, porque debíamos estar siempre en ese tipo de actividades. Él llegó en el papel de recién graduado, inteligente, carismático, bonito, amigable… En fin, la fachada perfecta para lo que hacíamos, pero no era el único, era uno de nuestros señuelos, porque así los llamábamos. Como [Chamizo] era el más nuevo le decíamos ‘El Niño’, y así lo escribíamos en los informes”, dice la fuente, que además asegura que la actual hacienda El Patrón fue financiada con dinero proveniente de esas actividades.

El dinero provino de “los mismos amigos que hizo durante esos viajes y bajo esa fachada”, afirma la fuente que, además, laboró en la Embajada de Cuba en Londres por las mismas fechas en que Chamizo González hacía su trabajo de inteligencia: “Su regreso a Cuba se produjo cuando terminó su labor. En 2016 le prorrogaron el término de misión por falta de personal, y en 2018 regresó”, concluye.

El Patrón crece tras desalojos impulsados por GAESA
Justamente en 2018, la hacienda El Patrón, situada en Camino San Gabriel 200, en La Habana del Este, ni contaba con las dimensiones actuales ni era el lugar paradisíaco del que hablan las agencias de turismo cubanas en las promociones. Su núcleo fundacional fue primeramente una pequeña granja porcina y parcelas de autoconsumo del Ministerio del Interior, administradas casualmente por el coronel de la reserva Miguel Chamizo Trujillo, el tío de Roberto Carlos que pasó a retiro definitivo (aunque se mantiene trabajando en el lugar como una especie de asesor del sobrino). Sin embargo, la mayor parte de las tierras que ocupa actualmente El Patrón pertenecían a la Empresa Agropecuaria Bacuranao, una entidad estatal dedicada a la producción agrícola y ganadera, y a campesinos que las trabajaban en condición de usufructo.

Lo que era tierras para cría de animales y hectáreas de cultivos, de un día para otro se transformaron en una finca para turistas. Y a pesar de que Chamizo no explotaba todas las tierras (requisito indispensable para solicitar nuevas) le siguieron facilitando hectáreas por “órdenes de arriba”. El Patrón multiplicó su extensión, absorbiendo por la fuerza las tierras vecinales y quitando del camino a todo el que se opusiera.

El crecimiento fue consecuencia de una ofensiva de desalojos, con y sin compensación, y atropellos de tal magnitud y violencia que la mayoría de las víctimas no se atrevieron a denunciar por estar conscientes de que “la finca agroecológica” no se trataba de un emprendimiento privado sino de otro más de los negocios de los Castro.

De hecho, una de estas familias afectadas lo vincula directamente con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, El Cangrejo, el mismo que habría mandado la carta a Trump usando a Chamizo como emisario. “Ellos son uña y churre”, describe una fuente que ha atestiguado las presiones contra los productores de la zona.

Una familia campesina afectada directamente por Chamizo y su círculo de influencias contactó a CubaNet, en condición de anonimato por temor a represalias, para denunciar un proceso sostenido de acoso institucional que inició en 2023 y ha ido escalando con el tiempo.

De acuerdo con su testimonio, funcionarios del Ministerio de la Agricultura iniciaron una serie de presiones y sanciones que finalmente derivaron en la retirada de las tierras que cultivaban en usufructo. CubaNet pudo examinar de manera independiente la resolución oficial que dictaminó la extinción de ese usufructo y corroboró la existencia del proceso.

“Se comportan como una mafia”, dijo un miembro de esta familia, que también aseguró que El Patrón ha crecido amparado por el más alto nivel, a pesar de que las tierras no se utilizan con el fin de producir alimentos para la población.

Un relato similar compartió otra de las familias afectadas a la que CubaNet entrevistó a inicios de año. Según explicaron, el desalojo estuvo acompañado de un fuerte despliegue de fuerzas estatales, cuyos efectivos llegaron a decirles que debían “desinfectar el área”. Para estos campesinos, la crudeza del despojo no radica solo en ese tipo de acciones, sino también en la total impunidad con la que se ejecutaron: todas las reclamaciones presentadas ante los tribunales fueron declaradas sin lugar y sin posibilidad de apelación, dejándolos sin vías legales para recuperar sus tierras.

En un reportaje previo, CubaNet ya había documentado indicios de la estrecha relación entre la hacienda El Patrón y el conglomerado militar GAESA. El complejo —presentado como un negocio privado— fue incorporado de forma inusual al catálogo de excursiones de Gaviota Tours, empresa clave del grupo, pese a que la política tradicional de la agencia es promover únicamente instalaciones bajo control estatal.

Fuentes internas señalaron que la promoción de El Patrón no respondía a criterios comerciales sino a decisiones “de alto nivel”. Probablemente detrás de esa inclusión estén los mismos que han ido sumando de modo arbitrario hectáreas a la finca turística y amenazando a quienes se han atrevido a protestar.

Los Chamizo y los Imperatori, dos familias cercanas al poder
El coronel Miguel Chamizo Trujillo, el tío de Roberto Carlos, fue durante más de una década miembro de la escolta de Ramiro Valdés Menéndez. Pero entre 1981 y 1983, luego de un accidente automovilístico que le impidió continuar en sus labores, fue designado jefe de seguridad en la misión diplomática de Cuba en Londres, y más tarde secretario personal de Julio Antonio Imperatori Grave de Peralta, mientras este trabajaba en la capital inglesa y luego cuando ocupó el puesto de embajador de Cuba en Kuwait, en la década de los 80.

Julio Antonio Imperatori había trabajado en el Banco Nacional de Cuba desde los años 60; también fue vicepresidente de Operaciones Internacionales del Banco. Ambos apellidos (Chamizo e Imperatori) han estado asociados estrechamente con las finanzas del régimen, a través de los departamentos de Operaciones Internacionales del Banco Central de Cuba y de Operaciones Especiales del MININT.

De hecho, ambas familias comparten otra similitud. Algunos de los apartamentos de lujo que renta Roberto Carlos Chamizo González (un negocio que no promociona en su Instagram) anteriormente pertenecieron a los Imperatori o fueron ocupados por estos en algún momento.

Por ejemplo, el número 423 de la calle 19 fue hasta 2018 propiedad de Julio César Imperatori García quien, en misión similar, coincidió con Chamizo en Londres entre 2014 y 2015.

Departamento en el Vedado, rentado por Chamizo (Fotos tomadas de las redes sociales del negocio)
El número 966 de la calle San Lázaro, en Centro Habana, estuvo ocupado durante al menos dos años por Ana Beatriz Imperatori, que se graduó de Economía en 2017 en la Universidad de La Habana, y actualmente trabaja en Alemania como funcionaria del Banco Central de Cuba, luego de haber cursado varios másteres y doctorados en universidades europeas.

Departamento en Centro Habana, rentado por Chamizo (Fotos tomadas de las redes sociales del negocio)
Hoy esos apartamentos se rentan por más de 280 USD cada noche con Roberto Carlos Chamizo González como anfitrión.

Además, al igual que los Imperatori, que poseen varios negocios asociados con el turismo, entre ellos los restaurantes O’Reilly 304 y El Del Frente, Roberto Carlos Chamizo González, también está administrando un restaurante en La Habana Vieja.

Se trata de Mía Culpa Havana, que funciona dentro de las instalaciones del Hotel Iberostar Grand Packard (propiedad de GAESA), y cuyo chef principal es el español Ramsés González Méndez.

Precisamente González Méndez no solo ha creado los menús de El Patrón, sino que aparece como “apoderado” de RCCH Investment SL, la empresa que Chamizo González fundó en diciembre de 2025, de acuerdo con los informes del Boletín Oficial del Registro Mercantil de España.

Si bien Roberto Carlos Chamizo González sorprendió cuando se desprendió de su imagen del jovial empresario para convertirse en el mensajero de El Cangrejo, no apareció de la nada e igual no fue de la nada que levantó varios negocios vinculados a GAESA. Chamizo, según fuentes consultadas, ha estado siempre a la orden, dispuesto a servir desde el papel que le asignen, ya sea como empresario, como testaferro o como recadero.

NOTA: CubaNet contactó a Roberto Carlos Chamizo González, pero hasta la publicación de este reportaje no había recibido respuesta.


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