Segunda Parte.- LO QUE OPINAN LOS LÍDERES DE HISPANOAMÉRICA SOBRE LA CAPTURA DEL DICTADOR NICOLÁS MADURO. Por el Doctor Alberto Roteta Dorado.

Foto debajo.- Para José Ignacio da Silva: “Atacar a los países en flagrante violación del derecho internacional es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo”.

Como prometí en la primera parte de este escrito, comenzaría esta segunda parte retomando sus palabras, lo que, sin duda, nos conduce invariablemente a una necesaria interrogante: ¿A qué violación del derecho internacional se refieren los progres defensores del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela? Mientras el chavismo ha encarcelado, torturado y asesinado de manera sistemática desde hace 1999, con la llegada al poder de Hugo Chávez, quien ocupó la presidencia entre 1999 y 2013, o sea, hasta su muerte, seguido por Nicolás Maduro a partir del 2013, hasta su captura en 2026, la izquierda ha permanecido en silencio, y como he afirmado en otras ocasiones, el silencio es sinónimo de complicidad. De manera que, los representantes de la izquierda, de cualquier parte del mundo, que actualmente, a partir de los recientes sucesos ocurridos en Venezuela, se pronuncian en defensa del dictador Nicolás Maduro deben ser considerados tan criminales o peores que los líderes del chavismo venezolano.
En esta postura defensiva del chavismo no solo se encuentra Lula da Silva, el expresidiario brasileño, y Claudia Sheinbaum, la socialista mexicana que quiere dar lecciones de la constitución a estas alturas; sino que otros líderes de la región han expresado su apoyo al expresidente capturado. En este sentido se destaca sobremanera Gustavo Petro, el colombiano que recientemente pidió al ejército estadounidense que desobedecieran a su presidente. Para Petro la captura de Maduro es un secuestro y el ataque estadounidense, además de aberrante, destruyó el estado de derecho a nivel mundial. “Se han orinado sangrientamente sobre la soberanía sagrada de toda Latinoamérica y el Caribe", afirmó el líder colombiano, lo que justifica alegando que sin una base legal para realizar una acción contra la soberanía de Venezuela la detención se convierte en secuestro.
Foto debajo.- Para Gustavo Petro, presidente de Colombia, la captura de Maduro es un secuestro y el ataque estadounidense, además de aberrante, destruyó el estado de derecho a nivel mundial.

Teóricamente, visto desde la distancia, y sin conocimiento de causa, algunos desconocedores de la realidad venezolana pudieran coincidir con la opinión del mandatario colombiano. Tal vez el punto débil de las acciones estadounidenses ha sido la forma. No obstante, ahora surge una segunda interrogante: ¿Acaso había otra forma de actuar para poder capturar a un criminal narcoterrorista que ha destruido, junto a Chávez, a una de las naciones más prósperas de Hispanoamérica?
Como expliqué al inicio de la primera parte de este trabajo, el objetivo final de mis comentarios se limitará, al menos por ahora, a analizar las opiniones de los líderes de la región sobre los incidentes recientes ocurridos en Venezuela. Por lo tanto, las determinaciones, aprobaciones y posibles propuestas por parte del senado y del congreso estadounidense en torno a la aprobación o no de la captura de Maduro, quedan a un lado para dar lugar al objetivo de mi análisis, que es otro.
Hace un año, el 11 de enero de 2025, esta página tuvo la gentileza de publicar un escrito de mi autoría con el título: VENEZUELA, UNA NECESARIA Y JUSTA INTERVENCIÓN MILITAR PARA PONER FIN AL CHAVISMO. Por el Doctor Alberto Roteta Dorado., trabajo que cobra su vigencia en estos días, toda vez que describí tres posibles escenarios que podrían conducir a Venezuela a la recuperación de su democracia. En este sentido precisé:
“Un primer escenario sería algo que desde hace años se ha especulado, pero que, en el orden práctico no ha resultado concretarse. Me refiero a que el propio ejército venezolano se rebele contra la dictadura chavista y ocupe el protagonismo en el derrocamiento de Nicolás Maduro. Esto sigue siendo una utopía, toda vez que hay muchos intereses que comprometen a los altos cargos. De ahí que la "fidelidad" hacia Maduro se mantendrá, independientemente del descontento y las contradicciones internas en el seno del alto mando.
El segundo escenario está
determinado por la toma del poder por parte de la oposición ante una
masiva rebelión popular, algo que no resulta tan distante. Recordemos que
las manifestaciones populares a través de los años han sido múltiples, multitudinarias
y con efectos significativos. No obstante, el pueblo venezolano se tendría que
enfrentar a un ejército que, hasta el presente, ha demostrado su implicación
con el chavismo.
El tercer escenario es el de una necesaria y justa intervención militar que ponga fin al régimen. Esto presupone un enfrentamiento de mayor alcance entre el ejército del país interventor, cuyo único candidato es, como bien sabéis, Estados Unidos de América, y las tropas venezolanas, amén de los inevitables daños colaterales que incluyen la pérdida de civiles que se pudieran implicar.
En cualquiera de las tres opciones habría derramamiento de sangre y pérdidas de vidas humanas – como en todas las rebeliones, enfrentamientos e intervenciones a través de la historia–. De las tres variantes de posibles escenarios la más lógica, coherente y efectiva, dadas las circunstancias contextuales del presente, es la tercera: UNA INTERVENCIÓN MILITAR por parte de una gran potencia como Estados Unidos de América, cuyo modelo democrático sigue siendo un paradigma y cuya seguridad se ve comprometida con la presencia del tenebroso foco del chavismo en la región suramericana”.
Retomando las consideraciones de Gustavo Petro, muy preocupado ahora por las violaciones del derecho internacional y por la injerencia en la soberanía venezolana. Hemos de tener presente que Gustavo Petro, junto a da Silva y Gabriel Boric comparten intereses y objetivos comunes con relación a la supervivencia de la debilitada izquierda regional, independientemente de que las declaraciones del colombiano con relación a la legitimidad de los últimos comicios venezolanos pudieran poner en duda su lealtad al chavismo. Petro hizo referencia, en septiembre de 2024, al no reconocimiento de los resultados de los comicios venezolanos si no se presentaban por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE), las actas de los resultados de los comicios efectuados el 28 de julio, en los que Maduro compitió contra el opositor Edmundo González, de ahí el no reconocimiento de su supuesto triunfo.
El jefe de Estado colombiano también lanzó una inesperada teoría, más recientemente, en medio de las tensiones que se viven en la región por cuenta del arribo de buques norteamericanos en el Caribe: “Ojo, no se podrá defender Venezuela de la injusticia si la injusticia se ejerce desde el poder”, lo que resulta aún más contradictorio ahora, cuando el cuestionado exguerrillero colombiano sale en defensa del chavismo y arremetiendo contra el Gobierno de Estados Unidos de América
El presidente actual de Uruguay, Yamandú Orsi, quien decidió no reconocer a Nicolás Maduro como presidente legítimo de Venezuela, adoptando una postura neutra en la crisis política venezolana, tampoco reconoce a Edmundo González Urrutia como presidente legítimo. La captura de Maduro ha generado diversas reacciones en el ámbito político uruguayo. Algunos líderes han celebrado la noticia como un paso hacia la recuperación democrática, mientras que otros muestran su preocupación por la intervención militar de un país sobre otro. No obstante, la administración Orsi ha mantenido una postura conservadora, con lo que intenta evitar parte del conflicto, aunque ha hecho énfasis en la necesidad de proteger a los ciudadanos uruguayos en Venezuela ante la falta de representación consular. Yamandú Orsi dice que la captura de Nicolás Maduro puede ser buena, solamente si el régimen deja de existir.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ratificó la posición del
Estado boliviano a favor de la democracia, la institucionalidad y el respeto
a los derechos humanos, precisando que “la libertad no se negocia” y que
“la dignidad de los pueblos tampoco” (…) “cuando “un régimen ilegal gobierna
para el narcotráfico, la sociedad es sometida a la tiranía”. Para Paz la
única salida legítima para Venezuela es respetar el voto ciudadano, al
que definió como la verdadera expresión de la voluntad popular. Enfatizó
además que la democracia no puede construirse al margen de la ley ni de las
instituciones.


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